Los negocios de DiCaprio

Brad Pitt me dijo un día que visitaba Barcelona con más frecuencia de la que nos podíamos imaginar.

Icono de fecha 07 Abr 2015 Icono de autor Amalia Enríquez
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Hay un grupo de actores, posiblemente el que menos se puede imaginar el gran público, que detrás de su aspecto bohemio y frívolo esconden hombres con inquietudes artísticas, culturales, medioambientales o ecológicas. Brad Pitt me dijo un día que visitaba Barcelona con más frecuencia de la que nos podíamos imaginar. Me aseguró que, con gafas de sol y gorra de beisbol, pasea en el más absoluto de los anonimatos por la Ciudad Condal tras la obra de Gaudí, una de sus debilidades.

Robert de Niro recorre medio mundo apoyando la exposición pictórica de su padre; Johnny Depp se pierde en el Museo del Prado cada vez que visita Madrid y la rudeza de Russell Crowe se vuelve sensibilidad cuando se encuentra delante de un Velázquez.

Chevaliers on Parade by Salvador Dali que DiCaprio adquirió por
‘Chevaliers on Parade’ de Salvador Dalí que DiCaprio adquirió por 1,42 millones de dólares

Leonardo DiCaprio es otro de los amantes del arte que, además, invierte grandes sumas de dinero en la compra de exquisitas obras pictóricas. En los últimos tiempos, su pinacoteca personal se ha visto aumentada con un nuevo cuadro de Dalí por el que el actor pagó 1’42 millones de dólares. DiCaprio ya había comprado hace unos dos años, ‘Chevaliers en parade’ (1942), un cuadro que el pintor de Cadaqués realizó en Estados Unidos después de pujar por dos Picassos.

Ahora, no contento con poseer una pinacoteca de ensueño, DiCaprio se lanza a la aventura de construir un resort ecológico en su paraíso privado, solamente sostenible con la vida animal, marina y vegetal. Hace diez años, el actor compró una isla desierta de 42 hectáreas, situada a 45 minutos en barco del aeropuerto internacional de Belice. En 2018, Cayo Sumba (que así se llama el lugar) se convertirá en un lujoso complejo turístico y en un inmenso espacio de conservación y refugio natural.

Isla de Leonardo DiCaprio en Belice
Isla de Leonardo DiCaprio en Belice

DiCaprio es uno de los actores más interesantes que ha dado el Hollywood contemporáneo. Con un talento interpretativo que muchos se niegan a reconocer, el rubio es una hormiguita laboriosa y discreta que se supera en cada trabajo. No le da importancia, al menos en apariencia, a esa continua negación a concederle premios que innegablemente merece. Muchas son las nominaciones, pero pocos los galardones que llevarse a la estantería de casa. Su situación me recuerda mucho a la vivida por Spielberg, al que le negaron “el pan y la sal” hasta que llegó ‘La lista de Schindler’ y ya no pudieron resistirse al potencial del mecenas de Hollywood.

A pesar de los años (cumplidos ya los 40), continúa con esa cara de querubín que conquistó  “A todo Hollywood”. Los críticos más exigentes se descubren ante su presencia en la gran pantalla, los actores más veteranos reconocen su evidente talento y los mejores directores se “pelean” por tenerle a sus órdenes. Sólo falta que se materialice esa admiración.

Cuando consideró que había conseguido un status privilegiado en el “star system” del cine, DiCaprio se lanzó a la aventura de defender el cambio climático. Colabora con Al Gore en su cruzada medioambiental; a petición de su amigo, Orlando Bloom, prologó el libro ‘Antártica’ y rodó ‘La hora 11′, su propio documental sobre la causa.

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