Cine

El arrollador regreso de Amenábar

Alejandro Amenábar fue el encargado de inaugurar la 63ª edición de la cita cinematográfica donostiarra con su último trabajo: Regresión.

Amalia Enríquez. 22/09/2015

Nunca había estrenado una película en el Festival de San Sebastián. Hace muchos años, cuando deslumbró al mundo del cine con Tesis –su opera prima-, visitó el certamen acompañando a José Luis Cuerda. Nunca, ni en el mejor de sus sueños, imaginó que la vida le daría la oportunidad de presentar uno de sus trabajos en este festival internacional.

Alejandro Amenábar fue el encargado de inaugurar la 63 edición de la cita cinematográfica donostiarra. Regresión (Telefónica Studios, Mod Producciones, Telecinco Cinema), su sexta película, rompió el hielo en la sección oficial del festival, aunque fuera de competición. Con la ausencia de sus protagonistas Emma Watson y Ethan Hawke, inmersos en dos nuevos rodajes que les imposibilitaron estar en Donosti, Amenábar se convirtió en el promotor de su trabajo. “No es una película de miedo”, me dijo “es una historia sobre el miedo y la fuerza que tiene, en ocasiones, de paralizarnos. Es una película para el público, no tanto para un festival”.

Me gusta de él su humildad. Pudiendo vivir “subido al carro de la vanidad” como consecuencia lógica del reconocimiento internacional a su talento, sigue conservando la frescura del joven que asombró al mundo del cine con Tesis, cuando sólo tenía 23 años, una edad en la que la mayoría de los jóvenes no saben siquiera hacia dónde orientar su vida.

Amenábar posa junto a su equipo en la última edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Foto:
Amenábar posa junto a su equipo en la última edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Foto: Gorka Estrada

Después vinieron éxitos como Abre los Ojos (cuyo remake internacional protagonizaron Tom Cruise y Penélope Cruz bajo el título de Vanilla Sky), Los Otros (con Nicole Kidman), Mar Adentro (con Oscar de Hollywood incluido), una de romanos con Ágora y, ahora, Regresión que, como su nombre indica, es un retorno a los orígenes iniciados en su primer trabajo.

Es un director artesanal. Escribe, dirige, compone la música y edita la película hasta el último plano. Eso lleva su tiempo y hace que se convierta en un realizador deseado. La media de espera entre una película y otra es de cuatro años. Dos más en esta ocasión. Entre una y otra desaparece del mundo y cultiva el misterio como pocos.

Alejandro Amenábar con nuestra colaboradora, Amalia Enríquez
Alejandro Amenábar con nuestra colaboradora, Amalia Enríquez

Cuando finalice la promoción de esta última propuesta, Amenábar regresará a su refugio para concentrarse en la historia que conformará su próximo trabajo. “Y será lo que me pida el ánimo”, me comenta. “Nunca fuerzo una historia, dejo que fluya mi interés por algo, lo desarrollo y me concentro es su evolución”. Siguiendo con su costumbre, es más que probable que no volvamos a saber de él hasta dentro de unos años. Así que exprimamos al máximo estos días de exposición mediática de uno de los genios, sin duda, del cine contemporáneo.


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