Edificios Singulares

Las alas fotovoltaicas

Brasil parece volar a ras de puerto mediante alas que generan energía con el nuevo icono arquitectónico creado por Calatrava.

Hola, por qué se encuentran siempre las personas interesantes en los momentos ideales es toda una incógnita. ¿Será porque se ubican en las latitudes correctas? ¿Tendrán el Don de la proximidad? ¿Un sensor natural que les indica dónde situarse? En fin, mi más reciente ‘adquisición’ es una mujer a punto de jubilarse que, a sus 59 años (hace cuatro) decidió que cada Navidad visitaría un Museo del espacioso y redondeado Orbe. ¡Por supuesto, me sentí inexorablemente unido a su causa!

El Museo del Mañana ha sido ideado y creado por Calatrava en Brasil
El Museo del Mañana ha sido ideado y creado por Calatrava en Brasil. Foto: Bernard Lessa

Así que modifiqué ipso facto mi agenda de la semana y, presuroso, la convencí para que me dejara acompañarla en su próximo viaje, como estaba un poco indecisa, le di una alternativa a los museos que barajaba hasta ese momento: El Museu do Amanhã (Museo del Mañana) en Río de Janeiro, diseñado por el simpar arquitecto e ingeniero Santiago Calatrava. Cayó rendida ante la expectativa, y pudimos empezar los trámites del viaje a Brasil, O, Brazil’.

De hecho, fuimos parte de los 25.400 visitantes que descubrieron el museo en sus primeras horas de apertura al público, el pasado sábado 19 de diciembre. El edificio se ubica en el Puerto Maravilla, una antigua zona de la ciudad que necesitaba un nuevo rumbo, y qué mejor excusa que los Juegos Olímpicos que se van a celebrar en breve para reordenarla e introducirla de nuevo a la urbe principal. Para ello han eliminado un antiguo Scalextric y han incorporado la Plaza Mauá (frente al museo).

El edificio se divide en dos plantas con unas espectaculares vistas sobre la bahía de Guanabara
El edificio se divide en dos plantas con unas espectaculares vistas sobre la bahía de Guanabara. Foto: Bernard Miranda Lessa

El Inmueble ocupa el muelle en toda su extensión longitudinal, unos 338 metros de largo, y esta curiosa posición define toda su estructura con un marcado carácter lineal. Calatrava ha dispuesto dos enormes voladizos, el menor, que da a la bahía, de unos 65 metros y el mayor de 70 metros señalando la plaza. En su interior, el edificio se divide en dos plantas con unas espectaculares vistas sobre la bahía de Guanabara en la segunda (con diez metros de piso a techo). La altura total es de 18 metros, permitiendo la visión de otro singular edificio Patrimonio de la Humanidad según la Unesco (el Monasterio de Sao Bento).

La zona de actuación es de 34.500 metros cuadrados, de los que 15.000 pertenecen al museo, y, dentro de éste, 5.000 a las zonas expositivas (permanente y temporal) donde te plantean cinco cuestiones a las que, entre Carmen (así se llama mi new friend) y yo, supimos contestar con cierto desparpajo. Las cinco preguntas para reflexionar sobre nuestro futuro son: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Dónde Estamos? ¿Dónde vamos? Y ¿Cómo queremos vivir juntos los próximos 50 años? (Pura filosofía).

Más de 2.500 pilares, 55.000 toneladas de cemento y 3.810 toneladas de metal conforman el edificio
Más de 2.500 pilares, 55.000 toneladas de cemento y 3.810 toneladas de metal conforman el edificio. Foto: Bernard Lessa

Los cimientos del edificio se sitúan bajo agua, así que se contó con buzos especializados para su construcción. Más de 2.500 pilares, 55.000 toneladas de cemento y, la no menos desdeñable cifra de, 3.810 toneladas de metal. El grupo Grupsa se encargó del suministro y colocación de las puertas exteriores, con un peso de 1,7 toneladas, cuyos vidrios laminados (formados por la unión de varios vidrios de igual o distinto grosor, consiguiendo mayor dureza y seguridad) de 16 milímetros de grosor son del modelo AS-300 Telescopic, que garantiza una total transparencia al situarse sus mecanismos en el bastidor superior.

En el exterior, el paisajista Burlé Marx, se ha encargado de introducir los nuevos jardines para el deleite del visitante, combinando las especies autóctonas de la zona Atlántica y de la selva limítrofe con la ciudad de Río de Janeiro, unos 5.500 metros cuadrados verdes. Dentro de ellos cohabitan 26 especies diferentes, como la flor de cuaresma, el lapacho morado y el amarillo, la pitanga y el palo de Brasil, y, por supuesto, arbustos nativos de restinga y las pictóricas palmeras.

La cultura y vegetación brasileñas han inspirado este museo
La cultura y vegetación brasileñas han inspirado este museo. Foto: Thales Leite

Según el proyectista, el edificio está inspirado en la vegetación y la cultura brasileña (utilicemos la imaginación). «La  idea  es  que  el  edificio  fuera  lo  más  etéreo posible,  casi  flotando  sobre  el  mar,  como  un  barco,  un  pájaro  o  una  planta»explica  Santiago, que registró sus ideas en más de 600 acuarelas antes de proceder a diseñar. «El edificio es como un organismo y se relaciona directamente con el paisaje», afirmó el mismo autor. En esto, Carmen y yo tuvimos nuestras diferencias, ella a favor de este concepto, yo en contra. Ya sabéis que para mí los edificios no se relacionan jamás con el espacio: lo diferencian del resto.

Lo mejor, sin duda, es el eficiente uso de los recursos naturales de los que hace gala el Museo del Mañana, aprovechando las  aguas  de  la  Bahía  de  Guanabara para climatizar el interior. Para ello, seis bombas instaladas en el subsuelo del edificio succionan el líquido elemento del fondo de la Bahía, utilizándolo en la refrigeración mediante intercambio de calor (el agua fría absorbe el calor del recinto, refrigerándolo de forma natural en un circuito continuo). Más tarde, el agua utilizada se devuelve a la bahía, un retorno a su hogar (por así decirlo). Nos encantaron los estanques en derredor del edificio, cuya función estética contribuye también a reducir hasta 2 grados la temperatura ambiente.

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Su ubicación y materiales hacen que se ahorre un 30% del consumo de energía. Foto: Thales Leite

Pero, realmente, lo que hizo que Carmen y yo, Rodolfo, nos fundiéramos en un abrazo de alegría, fue la contemplación (y corroboración) del movimiento de las alas del edificio en la cubierta. Estas alas siguen perpendicularmente la trayectoria solar, aprovechando al máximo el impacto de sus rayos y captando su potencia calorífica de lleno. ¡Bravo! (aplaudimos como niños). Estas placas fotovoltaicas, dispuestas en los 48 conjuntos móviles que conforman las alas, suplen el 10% del consumo energético del edificio- Esto, combinado con los demás sistemas de reducción del consumo, facilita que se alcance el 30% de ahorro energético.

Unas canaletas captan el agua de lluvia, que es almacenada para su reutilización, al igual que el agua de los diferentes usos sanitarios del inmueble y de los sistemas de aire acondicionado. Estas aguas se utilizan en las descargas de los baños, para el lavado del pavimento y para el alimento de los jardines. Es reseñable el esfuerzo realizado por cuidar el medio ambiente durante la ejecución de la obra: utilizando materiales reciclados, de baja toxicidad, alta durabilidad y de entornos cercanos; la madera estaba certificada FSC (entidad que garantiza el origen de la madera y el buen trato con el medio ambiente durante su producción); incluso se llegó a lavar las ruedas de los camiones con agua reutilizada (todo un ejemplo).

El museo se enmarca en un paisaje incomparable en medio de la bahía
El museo se enmarca en un paisaje incomparable en medio de la bahía. Foto: Bernard Lessa

Con todo, los promotores están seguros que conseguirán en breve el certificado LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), referencia mundial de certificación para prácticas sostenibles. El Museo del Mañana es un proyecto conjunto de la Ciudad de Río de Janeiro y la Fundación Roberto Marinho, que cuenta con el patrocinio del Banco de Santander y BG Brasil. Una iniciativa del Banco de Santander ha sido la denominada ‘Reduzca y compense CO2’, mediante la cual se calcula las emisiones y se compensa con la compra de créditos de carbono de uno de los proyectos del programa. Todo por el Planeta.

Nunca un viaje fue tan placentero, no sólo por la arquitectura, el país y sus gentes, también lo fue por la compañía. Carmen me demostró que las personas somos más cuanto más queremos ser, somos mejores cuanto más nos empeñamos en serlo, y, por último, me enseñó que la edad es circunstancial cuando las ganas de vivir abarcan cada momento de tu vida. A ella, le dije hasta pronto, a vosotr@s, claro, os digo lo de siempre. Adiós.

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Cuidar el medio ambiente, principal objetivo en la construcción del museo. Foto: Thales Leite

Disclosure: Los personajes que aparecen en este artículo, sus diferentes personalidades y sus relaciones entre ellos y con el entorno encajan dentro de la ficción. El autor no se responsabiliza sobre las opiniones expuestas en el artículo y no tiene ninguna relación de negocios con cualquiera de las empresas que se mencionan en él.


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