El rey tuerto

Marc Creuet dirige esta película protagonizada por los actores Alain Hernández y Miki Esparbé.

Icono de fecha 19 May 2016 Icono de autor Amalia Enríquez
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Dice el refranero que, “En el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey”. “No hay más ceguera que la del que no quiere ver”… y no solo por un defecto físico. La falta de visión mental es un suplicio para quien la padece y, sobre todo, para quienes le rodean y le sufren. El tuerto puede ser el intolerante, el irrespetuoso, el cobarde, el agresivo. En definitiva, el que suele estar fuera de la norma por su concepción errónea de la vida. Esta podría ser, entre otras, una de las múltiples lecturas que extraes de ‘El rey tuerto’, el trabajo del autor independiente Marc Creuet, que llega el viernes a las salas de toda España. Una película, entre otros calificativos, muy valiente.

Sinopsis: David (Alain Hernández) es un policía antidisturbios, que le ha reventado el ojo a un manifestante con una pelota de goma. La casualidad provoca que este manifestante, Nacho (Miki Esparbé), aparezca en su casa una noche. Así empieza una comedia ácida sobre la fragilidad de las convicciones, la naturaleza de los roles sociales y la búsqueda de la verdad.

Alain Hernández protagoniza 'El rey tuerto'. Foto: Gemma Silvestre
Alain Hernández protagoniza ‘El rey tuerto’. Foto: Gemma Silvestre

En el pasado Festival de cine español de Málaga, de manera sorprendente para crítica y público, ‘El rey tuerto’ no recibió el reconocimiento merecido por parte de quienes juzgaban la sección oficial a competición. Los nombres de Alain Hernández (‘Mar de plástico’, ‘Palmeras en la nieve‘) y Miki Esparbé (‘Perdiendo en Norte‘, ‘Requisitos para ser una persona normal’) estaban en boca de todos los periodistas, que fantaseábamos con la posibilidad de una Biznaga de Plata ‘ex aequo’ a la mejor interpretación masculina pero, como ocurre en la mayoría de las ocasiones, los caminos de la crítica no transitan por los mismos cauces que los jurados.

Miki Esparbé obra el milagro en 'El rey tuerto'
Miki Esparbé obra el milagro en ‘El rey tuerto’

El duelo interpretativo entre los dos protagonistas es de los que crean adicción. ¿Se puede despertar ternura desde la agresividad y el miedo? Alain Hernández lo consigue. ¿Y llegar a sonreír con quien es protagonista de una tragedia que solo puede provocar pena y desazón? Miki Esparbé obra el milagro. La empatía y complicidad interpretativa de ambos es un regalo para los amantes de los duelos con talento. Después de interpretar a David y Nacho en el teatro durante dos años y medio, la película les ha supuesto esa última gran función a la que siempre los actores se resisten.

¿Qué hace un antidisturbios cuando llega a casa, después de una intervención? ¿Comenta el trabajo con su mujer mientras cenan? ¿Qué pasaría si se encontrase cara a cara con la víctima de su violencia en otro contexto, lejos del caos de la manifestación, fuera del campo de batalla? ¿Mantendría sus convicciones o, por el contrario, el reencuentro convulsionaría sus esquemas?

Este es el punto de partida de ‘El rey tuerto’, una comedia negra y oscura, que pretende poner en evidencia la perplejidad ante una realidad social compleja y a menudo incoherente. En la incertidumbre de la vida intentamos encontrar respuestas y dar sentido a las cosas, dando palos de ciego en un mundo caótico, el orden profundo del cual se nos escapa. Y sólo el tuerto, en esta tierra de ciegos, puede ver un poco más claro y convertirse en el rey.

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