Chocolate español en una boda de película

Una española fue testigo de excepción del exclusivo enlace real de la jequesa Noora Al-Thani en Doha.

26 May 2016 Amalia Enríquez

Hay veces que la realidad supera la ficción. Y la boda, que hoy recogemos en esta sección de cine, bien podría ser la protagonista de una gran superproducción de Hollywood. El enlace real de la jequesa Noora Al-Thani en Doha (Qatar) celebrado hace unas semanas en el hotel St Regis de la capital qatarí, fue un acontecimiento propio de ‘Las mil y una noches’. Y una española, invitada por los padres de la novia (él es primo del actual emir HH Sheik Tamim bin Hamad Al-Thani) fue testigo de excepción de un despliegue de lujo de excepción, pero vayamos por partes.

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Los bombones joya “Alice Bentley” fueron elegidos por la madre de la contrayente para regalar a sus invitados.

Alicia Gibert (la española que presenció la boda en exclusiva) es la creadora de los bombones joya ‘Alice Bentley’, elegidos por la madre de la contrayente para regalar a sus invitados. Su aspecto artístico, de una creatividad única y sabor especial fue lo que llamó la atención a la dama qatarí.

La exclusividad y el gusto por lo exquisito no es algo que le resulte ajeno a Alicia que, desde hace años, está ligada profesionalmente al mundo del lujo. Durante más de 20 años desempeñó cargos directivos en multinacionales de ese sector pero, como la vida la conformamos a base de etapas, algunas de ellas conseguidas a base de renuncias y valentía para afrontarlas, Alicia decide cruzar el charco y embarcarse en nuevas aventuras profesionales.

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Algunos de los bombones joya disponibles en la web de Alicia Gibert. Haz clic en la imagen para descubrir más

Durante su estancia en USA, conoció ‘los bombones joya’, el chocolate elevado a su máxima potencia de la exquisitez, y decidió darlos a conocer en España. Bajo el alias profesional de Alicia Bentley tunea desde hace dos años “ese objeto de deseo” y lo convierte en bombón brillante, con efecto esmalte, inspirándose en minerales y gemas de la naturaleza. Diferentes sabores y abanico de presencias, desde alegorías artísticas a la técnica pictórica ‘dripping’ del mítico Jackson Pollock.

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Los bombones joya diseñados por Alicia Bentley para la boda

Decía Forrest Gump que “la vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar”. Y eso es lo que le ocurrió a Alicia cuando supo que era la elegida para que sus bombones fueran el regalo en una boda real. “Ha sido una experiencia única”, me dice entusiasmada. “Preparamos más de 1000 cajas en cocodrilo azul marino y con bombones en la formas elegidas, en tonos azules y rosas con oro blanco, los colores simbólicos para la Familia Real. Las rodeamos de un lazo en plata, del que colgaba una cadenita elaborada para la ocasión, en oro blanco, con el símbolo de la celebración de la unión de las dos familias: dos cisnes entrelazados. Las cajas decoraban las mesas y estaban colocadas al lado del cubierto de cada comensal”.

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Los bombones de Alice Bentley ya estaban en las mesas antes de que los invitados llegaran

“Lo que más me llamó la atención”, continúa contándome Alicia “es que la boda solo fue para mujeres. No había ni un hombre. Incluso los organizadores del evento, tuvieron que ‘desaparecer’ y dejar mujeres de su equipo al control, cuando empezaron a llegar las invitadas. Ellas llegaban con la tradicional habiya negra y shayla que les cubría la cabeza. Una vez en el recinto se despojaban de ambas piezas y aparecían los vestidos y las joyas más increíbles. Nunca había visto, ni en Europa ni en Estados Unidos, tal cantidad de diamantes juntos, era como si cada una de ellas se convirtiera en un escaparate de las mejores joyerías de 50 Place Vendôme, reunidas en un mismo salón”.

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Toda la decoración, incluidas sillas y mesas, eran exclusivas para la ocasión

El lujo no solo estaba en las joyas y los complementos, también “en los vestidos largos de alta costura en estado puro. Siempre a medida de figuras que no cumplen el prototipo de modelo occidental. Las mujeres son curvadas -‘curvy’, se dice ahora….- y, orgullosas de su feminidad, lucían sus muy ajustados y maravillosos vestidos, que todo lo marcaban. Trajes muy elaborados, muy brillantes y nada ‘Armani en el sentido de líneas puras. Poco escote, pero mucho ajuste. La verdad es que fue un deleite ver tanta mujer bella, con vestidos de ensueño, melenas cuidadas y recién salidas de la mano de los mejores profesionales, con unos maquillajes dignos de una super producción de Hollywood”.

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Detalle de una de las figuras de Swarovski sobre la tarta nupcial.

El escenario de la boda era una locura Swarovski en estado puro, todo brillante y de ensueño. Todos los elementos decorativos, customizados para la ocasión con símbolos de la boda, solo se usaban esa vez: las mesas, las sillas, los servilleteros, las servilletas, los cubiertos. Toda la decoración era especial y única.

La novia (que lucía vestido de alta costura, un maravilloso Ralph & Russo) -tal como estaba previsto- apareció pasadas dos horas del inicio de la fiesta y solo durante los últimos 15 minutos entró el novio, momento en el que todas las invitadas se habían vuelto a cubrir totalmente con sus habiyas y shaylas. En ese instante desapareció totalmente el color de la boda. Con un hombre en la fiesta, ya no podían mostrar sus bellos trajes. Cuando se marchó el novio, la fiesta continuó y los vestidos volvieron a lucir.

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La boda se celebró en el Hotel St Regis de Doha. Haz clic en la imagen para reservar

No se pudieron utilizar los móviles en la boda. Únicamente les queda de recuerdo el video profesional solicitado por la Familia Real. Medidas extremas para su privacidad. No hubo alcohol, solo café arábico, diferentes zumos y batidos afrutados. Ni una gota de champagne siquiera para brindar.

Los amantes del chocolate hubieran disfrutado, ya que había decenas de bandejas de los mejores chocolates del mundo (Neuhaus, Godiva, Fauchon, Debauve & Gallais… ) pero los elegidos como regalo, que ocupaban sitio preferencial en las mesas, fueron los “Alice Bentley”!!  “Los bombones ya están en las mesas cuando te sientas”, recuerda Alicia. “Se empiezan a servir al inicio de la fiesta en bandejas como aperitivo, durante y después de la cena. Toman chocolate todo el tiempo, aman el chocolate”. La boda terminó con música, actuaciones en directo y la algarabía propia de un momento como ese. Sin hombres y con mucho lujo.

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