Cultura

El color de Waldo Balart toma la palabra

El pintor cubano Waldo Balart expone 30 de sus pinturas en la galería Guillermo de Osma de Madrid.

La galería Guillermo de Osma, especializada en las vanguardias del siglo XX y recientemente reconocida en la sexta edición del premio Arte y Mecenazgo que otorga la Fundación “la Caixa”, presenta hasta el 22 de julio una muestra de la producción del prolífico artista de origen cubano Waldo Balart. La exposición se compone de un conjunto de 30 pinturas realizadas en acrílico sobre lienzo (las de formato grande) y gouache sobre cartón (las de dimensiones más pequeñas), que representan composiciones de formas geométricas básicas pintadas con colores planos y ejecutadas entre los años 1979 y 1989.

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Composiciones de formas geométricas básicas

La luz, el color y la geometría, elementos esenciales y constitutivos de la obra de este longevo creador, activo todavía a la edad de 85 años, conquistan los dos espacios que componen la galería. Como una partitura musical, los colores componen una melodía de tonos. Influido por la obra de Malevich (“El arte es una mezcla entre razonamiento e intuición“) y Mondrian, Waldo dice no haber hecho sino una pintura en su vida, una obra matriz sobre la que desarrolla toda su producción.

Los colores componen una melodía de tonos
Los colores componen una melodía de tonos

Tras transitar por diversos métodos de trabajo que guiaban sus composiciones, Waldo Balart terminó por hallar un orden axiomático a través del cual atribuye un número a cada color de los que componen el espectro más el magenta (en total ocho colores). Las combinaciones axiomáticas entre números generan composiciones pictóricas entre formas y colores muy atractivas para el observador. Un ejercicio de sinestesia que habría encantado al des Esseintes de Huysmans.

Waldo comienza su andadura estética y vital en el efervescente y vertiginoso NY de los 60
Waldo comienza su andadura estética y vital en el efervescente y vertiginoso NY de los 60

Considerado como uno de los grandes representantes del arte concreto, Waldo comienza su andadura estética y vital en el efervescente y vertiginoso Nueva York de los años 60. Llega de Cuba en busca de libertad y sin una idea preconcebida de lo que a partir de ese momento va a depararle la vida, tanto en lo personal como en lo artístico. Nueva York fue una inmersión súbita en el mundo del arte y en su propio mundo interior: “Cuando llegué a Nueva York, me enfrenté conmigo mismo, ya que los condicionamientos en Cuba eran muy fuertes. Allí yo no podía decidir sobre mi vida porque ya estaba  decidida…”. Estas palabras reflejan lo que va a definir el contenido de su obra: ‘Búsqueda interior’.

El color es fundamental en todas sus pinturas
El color es fundamental en todas sus pinturas

“Con mi pintura quiero avivar en el espectador una sensación de sorpresa que le provoque atracción o rechazo, que algo se revuelva en su interior y cuya solución o respuesta solo pueda ser encontrada en el interior de uno mismo”. Ese ejercicio de introspección no será, sin embargo, pacífico. Está dominado por la paradoja que supone por un lado su atracción por la filosofía oriental, que transmite una sensación de haber llegado, de beatitud, y por otro la conciencia de la imposibilidad de llegar al ideal de equilibrio soñado, de su temperamento occidental que le lleva a cuestionarse, a no resignarse y admitir sin más los avatares de la vida.

Las obras se exponen en la Galería
Las obras se exponen en la Galería Guillermo de Osma

Waldo se integró en seguida en la vida artística de la nueva metrópoli, donde arte y vida se confunden, donde las vanguardias artísticas se han ido sucediendo y superponiendo unas a otras, donde  los bares, además de ejercer su función primigenia, eran lugares de encuentro, discusión y creación. “En la parte sur de Manhattan, debajo de Houston Street estaba el Cedar Tavern, donde se reunían los abstractos como Kline, Pollock… Nosotros, los más jóvenes nos reuníamos en el Dillons Bar…”. Conoce y vive con intensidad estos años donde la Gran Manzana es el nuevo ‘El Dorado’, punto de encuentro de gentes  de todas partes del mundo, ávidas de libertad, de cambios, de creación, de una vida nueva.

Conoce y entabla amistad con Andy Warhol (participa en dos de sus películas) y con muchos otros artistas del momento, pero su camino ya estaba orientado hacia el art concret. Guiado por el que él considera su ‘tutor artístico’, el escultor de la geometría abstracta, Peter Forakis, en los años 70 se instala en Madrid, coincidiendo con su primera exposición en España, en el Museo de Arte Contemporáneo.

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Balart vive en el madrileño barrio de Antón Martín

Años complicados en lo personal que también repercutirán en su producción artística. De ese periodo dice citando a Rosales: “He caído tantas veces, que el aire es mi maestro” y “sobreviví, igual que ahora, que me he vuelto a caer y estoy aprendiendo de nuevo a caminar”. Vive en el popular barrio de Antón Martín, en el centro de Madrid, ciudad a la que considera “la urbe moderna más amable y humana donde vivir hoy”.

Intensas y apasionantes, la vida y la obra de este creador, que van en paralelo y de la mano, nos ayudan a recorrer la historia, la política y el arte del siglo XX. Waldo Balart nació en Bane, Cuba, en 1931. Exilado a Nueva York cuando Fidel Castro toma el poder en 1959 (la hermana de Waldo fue la primera esposa del dictador cubano), ha vivido también en Paraguay, Brasil, Bélgica… Desde su primera exposición individual en Nueva York en 1962, son innumerables la muestras, ferias y presentaciones en las que ha participado, tanto en América como en Europa.

Nuestra colaboradora María José Rodríguez Escolar con el artista en su estudio de Madrid
Nuestra colaboradora María José Rodríguez Escolar con el artista en su estudio de Madrid

Su obra está presente en colecciones de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, y en numerosos museos como el MoMA, el Museo Español de Arte Contemporáneo o el Mondriaanhuis. Ha escrito ensayos y participado en simposios y conferencias, y hoy en día vive y sigue trabajando en Madrid. Se siente ciudadano europeo, aunque con ese espíritu caribeño que le gusta remarcar: “El arte te ayuda a persistir y a disfrutar de la vida”. *En la Galería Guillermo de Osma, Madrid. Hasta el 22 de julio de 2016.


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