La ‘Tarde para la ira’ de Raúl Arévalo

El actor emprende un nuevo rumbo como director de cine y lo hace para poner 'a sus órdenes' a su amigo Antonio de la Torre. Hablamos con ellos en Venecia.

Icono de fecha 08 Sep 2016 Icono de autor Amalia Enríquez
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • RSS

Cuando en un festival internacional de renombre te encuentras con una producción española, a competición o fuera de ella, te produce un regusto especial. Por lo menos a mí. Ver que nuestros actores traspasan la frontera de nuestro país para ofrecer y compartir sus trabajos ante otros públicos diversos, es un plus en importancia. En esta edición del festival de cine de Venecia, que alcanza la número 73 convirtiéndose en el más veterano de Europa, la presencia española no es masiva, pero sí contundente y relevante.

El equipo de 'Tarde para la ira' en Venecia
El equipo de ‘Tarde para la ira’ en Venecia

Al margen de Javier Cámara, que integra la delegación cinematográfica de ‘The Young Pope’, al lado de Jude Law y Diane Keaton; Raúl Arévalo se ha convertido en el protagonista de la sección ‘Orizzonte’, la más importante tras la oficial, con su primer trabajo como realizador. ‘Tarde para la ira’ fue recibida con aplausos y el público puesto en pie, tras su proyección del pasado viernes, justo una semana antes de su estreno en nuestras carteleras.

Antonio de la Torre protagoniza la cinta de Arévalo
Antonio de la Torre protagoniza la cinta de Arévalo

Sinopsis: Curro (Luis Callejo) sale de la cárcel, tras pasar en ella ocho años por el robo en una joyería, con consecuencias que ni alcanza a suponer. Está decidido a emprender una nueva vida y aprovechar esta segunda oportunidad con su pareja (Ruth Díaz). Fuera le espera, sin él saberlo, José (Antonio de la Torre), un hombre callado, aparentemente tranquilo y con cierto aire de soledad. La relación, que va a surgir entre ellos y la aventura que va a tener que vivir Curro, cómo va a afectar a su vida, adónde le va a llevar y por qué, no se la pueda imaginar.

Ocho años llevaba Raúl Arévalo dándole vueltas a esta historia. “Tal vez hoy la habría desarrollado de otra forma, pero en ese momento tenía muy claro cómo y por qué hacerlo así”, me dice en nuestro encuentro en los jardines del hotel Quatro Fontane en el Lido Veneciano. Viene de presenciar la proyección ante el público y está pletórico. “Ha sido muy emocionante ver a la gente entregada, aplaudiendo en pie durante varios minutos”.

Sabe que ahora empieza la aventura y lo que quiere es vivir el momento, sin darle demasiadas vueltas a lo que le deparará la taquilla y la crítica que, en el certamen veneciano, ha sido excelente.

De actor a director. Raúl Arévalo ha estado 8 años rumiando este proyecto
De actor a director. Raúl Arévalo ha estado ocho años rumiando este proyecto

“Estoy viviendo este bautizo como quería, sin perderme ni un detalle, disfrutando cada segundo. Poder hacerlo con Luis Callejo y Antonio de la Torre, con los que conté desde el primer momento hace ocho años, es un aliciente más en la emoción. Vivir con ellos, con amigos y con mi chica, que ha venido a acompañarme, hace este momento más especial. Como decía antes Antonio, este viaje es como ‘Bienvenido Mister Marshal’, un grupo de españoles a la conquista de Venecia. Hay que disfrutar este momento, que no se escape nada de la experiencia”.

The Luxonomist: La última vez que nos vimos, hablamos de un momento de confusión y de una cierta angustia de ánimo. ¿Has encontrado ya el camino?
Raúl Arévalo: Más que de confusión estaba en un momento de saturación. Ahora estoy mucho más relajado, porque he tenido vacaciones y he podido organizar mi vida y mi mente pero, meses atrás, no tenía esa capacidad. En ese momento estaba desbordado. Por suerte tenía mucho trabajo, se mezcló la postproducción de esta película con una serie de televisión y el papel protagonista de ‘Oro’. Todo a la vez estuvo a punto de hacerme ‘petar’.

El sueño de Arévalo siempre fue dirigir
El sueño de Arévalo siempre fue dirigir

TL: La dirección siempre ha sido el sueño de tu vida, ser actor era ese plan B que acabó convirtiéndose en A, ¿pueden cambiar ahora las preferencias?
RA:
Ser director es tan costoso, tan difícil y depende tanto de la parte económica, que no puedo vaticinar qué es lo que me espera. Lo que sí tengo claro es que, desde niño, soñé con dirigir. Al haberlo conseguido, he probado la droga que lleva esto y quiero reincidir. Disfruté tanto en este rodaje y de todo su proceso, que lo que me apetece ahora es seguir escribiendo y levantar otra película para seguir dirigiendo. Por supuesto, seguiré trabajando como actor, pero he descubierto un mundo muy adictivo. He disfrutado mucho dirigiendo, era mi sueño y es mi pasión, pero podía haberme decepcionado la experiencia. Todo lo contrario. He descubierto lo que engancha dirigir  y las ganas que tengo de seguir haciéndolo toda la vida.

Arévalo en Venecia tras el exitoso pase de prensa
Arévalo en Venecia tras el exitoso pase de prensa

TL: ¿Se va a ir diluyendo el actor en beneficio del realizador?
RA: La verdad es que no lo pienso, porque también disfruto mucho en mi trabajo como actor. Al dirigir me he dado cuenta que aprendo mucho como actor y, delante de la cámara, adquiero recursos para explotar luego detrás de ella. Son actividades compatibles y, no nos engañemos, lo que me da de comer en  realidad es ser actor. Mi sueño ideal, a día de hoy, es poderlo compaginar.

TL: ¿El actor detrás de la cámara es el mejor aliado del intérprete que está delante?
RA: A lo mejor no siempre, pero lo que sí es cierto es que ayuda a entender el trabajo del actor mucho mejor. Cuando hice ‘El camino de los ingleses’ con Antonio Banderas, me fijé mucho en su actitud y comportamiento con nosotros. Él estaba a mil cosas al mismo tiempo, pero se preocupaba de estar muy pendiente de nosotros, de darnos nuestro tiempo, de preocuparse qué tipo de personas éramos, qué clase actores éramos, desde dónde trabajábamos para poder sacar lo mejor de nosotros, siempre conociendo las inseguridades que el actor puede vivir en determinado momento.

Otros directores, sin embargo, nos tienen como muñecos que nos activamos al grito de ¡acción! Son diferentes maneras de dirigir, pero yo intento seguir la estela de ese comportamiento de Banderas, por ejemplo. Me gusta respetar el trabajo del actor y darle espacio, porque lo actores hay momentos que reclamamos unos tiempos que no siempre se nos conceden. Creo que es importante darles libertad aunque yo tenga la última palabra, pero me gusta escuchar también lo que me pueden ofrecer porque, muchas veces, te ofertan cosas que ni siquiera habías pensado.

Arévalo dirige a su amigo Antonio de la Torre
Arévalo dirige a su amigo Antonio de la Torre

TL: ¿Cómo se dirige a un amigo? ¿O uno no es consciente que al que tiene delante lo es?
RA:
¡Claro que lo eres…y mucho! A la larga, aún en momentos tensos, acabas extrayendo el lado positivo. Como te puedes imaginar, conozco muy bien a Antonio de la Torre. Son ya muchos años y unos cuantos trabajos juntos. Sé que puedo sacar de él cosas que, a lo mejor, no ha mostrado. En momentos de tensión en el rodaje sé también que lo pagaba con él por ser mi amigo. Tenía a mi hermana de jefa de sonido y a Antonio de protagonista, que es como otro hermano. Cuando estaba cabreado lo ‘pagaba’ con ellos y, en algún momento, pudo ser injusto.

Y lo ratifica el actor que, aunque ahora se ríe de alguna de esas situaciones, en el momento de la bronca, “le pedía que no me dijera esas cosas delante de la gente”, me comenta Antonio entre risas. Su interpretación como José ha sido muy reconocida por público y crítica, que alcanza a afirmar que es la mejor interpretación de su carrera. Y eso que De la Torre acumula unas cuantas.

De la Torre vuelve con un papel dramático en 'Tarde para la ira'
De la Torre vuelve con un papel dramático en ‘Tarde para la ira’

Está pletórico, con la adrenalina de los aplausos aún en la memoria. “Estoy excitado”, me dice al verme.El pase ha ido muy bien y hemos recibido una ovación que es el mejor regalo. No sé lo que ha durado, pero hemos percibido que la historia les ha llegado”.

TL: En el festival anuncian ‘Tarde para la ira’ como ‘The fury of the patient man’ (La furia del hombre paciente). Creo que José era todo menos paciente…
Antonio de la Torre: Bueno, esperó ocho años para su venganza.

TL: Sí, pero no tengo claro que la ira sea compatible con la paciencia.
AT: Es difícil imaginarse en la mente de alguien así, en esa situación. Supongo que, cuando una venganza la vas macerando de esa manera, es probable que haya algo muy profundo y demoledor. Con Raúl le dimos muchas vueltas a esto precisamente. Cuando decía ¡acción!, yo interpretaba lo que me salía de dentro. El coguionista con Raúl, que es psicólogo, estaba convencido que una persona así estaría cargada de tics, que no quisimos abordar.

Una historia de venganza
Una historia de venganza

Sin duda, su actitud responde a algo absolutamente patológico. Creo que el odio no se debe apoderar de uno, ni siquiera de una manera paciente. Eso lo aprendí de Eduardo Madina, una persona a la que admiro profundamente. Creo que cuando un conflicto se enquista, alguien tiene que renunciar a vengar a sus muertos. A las víctimas hay que apoyarlas, pero nunca deben liderar un proceso de justicia.

TL: ¿Crees que José, después de su meditada venganza, respira tranquilo?
AT: Yo creo que no, pero hemos dejado ese final abierto para que el espectador decida. No podemos incidir más en lo que ocurrió para no hacer spoiler pero, en su código, estoy convencido que él sabe que ahora le toca cumplir con las consecuencias de sus actos.

TL: ¿Un personaje así puede llegar a cautivar?
AT: Si te digo la verdad, ni me he parado a pensar en ello. Yo iba a estar sí o sí en la primera película de Raúl como director. Me daba igual el papel que me adjudicara. Por lealtad, por amistad, porque confío en él y su talento, tenía claro que estaría implicado en lo que me propusiera. Por eso no entré a valorar si José tenía que convencerme para interpretarlo. Si te soy sincero, creo que es uno de los mejores trabajos que he hecho en mi carrera.

La prensa ha acogido entre aplausos la primera cinta de Raúl Arévalo
La prensa ha acogido entre aplausos la primera cinta de Raúl Arévalo

TL: ¿Qué se ha succionado José a Antonio, en las semanas de rodaje, y qué le has dado tú?
AT: Con los años, he aprendido a observar y escuchar a mis personajes. Sería fácil que te dijera que, cuando dejo de interpretarlos, paso página y me olvido. Pero no es así. Después de convivir con ellos durante un tiempo, acabas adoptando o dejándote influenciar por algunas de sus cualidades.

Asegura que le encanta ser reconocido por su trabajo y, sin embargo, no ser muy conocido para el gran público. En su barrio sevillano lleva la vida que le gusta, sin sentirse especial. “Si yo fuera una estrella de Hollywood, lo llevaría muy mal. Te lo digo de verdad”, me dice con semblante serio. Una de sus virtudes es la prudencia y la pone en práctica cuando me responde a si, una vez terminada su excedencia como periodista deportivo en Canal Sur, volvería a situarse en mi lado y abandonar el que ahora ocupa..

AT: No creo que lo haga. El año que viene se me termina ese permiso y, la verdad, no sé qué voy a hacer porque nadie sabe que va a pasar en el futuro. La vida me ha enseñado a que la prudencia es una buena consejera, pero creo que seguiré en lo que estoy. Me gusta ser actor porque me da la posibilidad de explorar, observar y, la mayoría de las veces, callado estás más guapo.

De la Torre asegura que ahora le gustaría hacer una comedia
De la Torre asegura que ahora le gustaría hacer una comedia

TL: ¿Cómo se deja uno dirigir por un amigo?
AT: Yo era consciente de que Raúl era mi amigo, pero también tenía muy clara su labor de director. La confianza llevaba a que, en momentos determinados de estrés o cabreo, se le escapara un “¡Antonio, por favor! y ‘pagáramos’ los más cercanos, pero poco más. Es un privilegio, desde todos los puntos de vista, trabajar con los amigos.

Está en un momento muy dulce de su vida, acaba de ser padre por segunda vez y ya tiene la parejita. Le encanta interpretar a personajes atormentados, duros y que sacan de él registros que, en algunos momentos desconocía. Sin embargo está pidiendo a gritos una comedia, que me permita desengrasar. De momento, siguen sonando en sus oídos los aplausos de crítica y público en Venecia por este último trabajo. Ahora lo que toca es disfrutar el momento del desenlace de estos últimos ocho años de proyecto.

Jennifer Aniston y Justin Theroux a
Pitt berry a
Martin a
Dougla a
La cerveza más selecta
El auténtico club neoyorquino en Barcelona