Calatrava conquista Zurich

La ciudad suiza se rinde a su arquitectura, en el pasado con una estación ferroviaria y la facultad de Derecho; en el futuro, con un edificio singular con párking de bicicletas.

27 Sep 2016 Juan José Perez Monzón

Claudia miró directamente el atardecer, era bonito verlo desde su nuevo hogar, aunque se tratara, obviamente, de su antiguo país de residencia. De hecho, tampoco estaba segura de quedarse en la ciudad de Zúrich demasiado tiempo, todo tendría que fluir de forma escalonada, todo tendría que verse en su debido momento. Por ahora, su única ambición era descansar del duro trabajo que había realizado en el Tribunal Penal Internacional, en La Haya.

Plataforma de estación de tren de Calatrava
Plataforma de estación de tren de Calatrava

La señorita Steele (o Steel, como la llamaron durante un tiempo en los Países Bajos) había dedicado sus últimos años a un proceso internacional muy popular, se había desgastado de forma indescriptible y, por lo tanto, había decidido descansar un tiempo lejos de las leyes del mundo. Para hacerlo, había empezado por alquilar una habitación en, el también internacional, Hotel Park Hyatt de Zúrich.

Balcón de Zurich
Balcón de Zurich

El hotel, además de ser ideal, le permitía ponerse en 15 minutos caminando en la estación Stadelhofen, todo un hito ferroviario, que había aupado al singular arquitecto español Santiago Calatrava, siendo además su primer proyecto galardonado. Le encantaba aquella estación, construida en 1894 en estilo neoclásico y renovada por el ingeniero español con un propio estilo en 1990. El encargo había venido precedido de un concurso para ampliar la estación y colocar un tercer rail, la complejidad era la limitación física, al estar entre una ladera empinada y una plaza (entre la espada y la pared, como se dice comúnmente).

Universidad de Derecho de Zurich
Universidad de Derecho de Zurich

Calatrava salvó la situación excavando la ladera para construir la galería subterránea, esto le sirvió para dejar intacta la antigua estación y crear un paseo-mirador, al que se accede mediante escaleras y puentes, Claudia Steele era una ferviente admiradora de los detalles de la estación: como la marquesina de las vías con vidrios laminados, el techo curvo de hormigón armado sostenido por pilares de acero o la pasarela semi-arqueada que salva la colina.

Claudia paseó disfrutando de la agradable tarde de otoño, en su mente, mil historias que requerían de un final urgente, casi sin quererlo se paró en el número 71 de Rämistrasse, donde se ubica la biblioteca de la facultad de Derecho de la Universidad de Zúrich, otro hito arquitectónico que aupó al ingeniero español. La necesidad de centralización de la facultad impulsó este proyecto en el que se aumentó dos plantas la antigua edificación.

Biblioteca de Leyes de la Universidad de Zurich
Biblioteca de Leyes de la Universidad de Zurich

La genialidad de la intervención no pasa desapercibida (para quien quiera verla, claro), el arquitecto cubrió el patio con un atrio en el que una bóveda permite el paso de la luz. Bajo esta, las dos nuevas plantas (que albergan despachos y aulas) se sostienen mediante estructuras de acero ligero que no se apoyan en la edificación antigua, así, las dos estructuras funcionan independientemente. Para terminar, Santiago regaló una biblioteca distribuida en seis espirales en el enorme patio, de forma que las mesas de estudio dan al interior, Steele había estudiado muchas veces allí y no dudaba que, el entorno, le había ayudado a concentrarse en sus tareas.

Mil bicicletas se podrán inmovilizar en su interior
Mil bicicletas se podrán inmovilizar en su interior

Llegó a pie, distraída, al Museo Nacional de Zúrich, allí se encontró con un amigo de su época de estudios, él fue quién le contó que iban a demoler el antiguo edificio Haus zum Falken, para ello le habían dado de baja del catálogo de edificaciones de interés y le habían puesto una condición a los futuros promotores: incluir en el futuro proyecto un aparcamiento público para bicicletas. A la abogada no le extrañó que la compañía propietaria, la aseguradora suiza AXA Winterthur, encargara el trabajo al singular arquitecto.

Claudia pensó que debía ser un orgullo que, más de veinte años después, te dieran un nuevo espacio urbanístico junto al que tú habías creado. El 28 de septiembre de 2016 fue la fecha de presentación del proyecto, con el que se trata de revalorizar urbanísticamente la zona aledaña a la estación (si se consigue o no, habrá que verlo más adelante) y, por supuesto, abastecer las necesidades de la compañía propietaria.

Modellfoto_Stadelhoferplatz
El inmueble tendrá oficinas, comercios y zonas de servicios

El edificio se envuelve en formas lineales verticales con distintos grados de inclinación, sirviendo como referente del entorno, pero funcionándose con él mediante el reflejo de sus fachadas. El inmueble tendrá oficinas, comercios y zonas de servicios en las plantas altas (un buen lugar para distraerse mientras almuerzas, por ejemplo), además, crea un retroceso en la planta baja de la fachada, para permitir una conexión peatonal con la estación ferrovial, no es de extrañar el apoyo expreso del este ferrovial suizo.

Un proyecto que une arquitectura y diseño de lujo
Un proyecto que une arquitectura y diseño de lujo

Bajo rasante se ubicará la promesa hecha a la ciudad, un parking con acceso desde Stadelhoferplatz, ofrecerá a los viajeros un acceso directo y subterráneo a la estación. Mil bicicletas se podrán inmovilizar en su interior, ganando un gran espacio público para los peatones en la plaza y descongestionando su ocupación, Steele recordó que, cuando pasó por allí, vio un gran número de bicicletas ocupando la plaza.

La colaboración entre el estudio de arquitectura de Calatrava, diseñador del proyecto, la ciudad de Zúrich, que financiará con 10 millones de Francos suizos (9,18 millones de euros) la intervención y la empresa aseguradora AXA (que aportará 1,5 millones de Francos como compensación por las plusvalías del futuro edificio) pueden dar a los ciudadanos un referente más en el Cantón Suizo, así lo creía honestamente Claudia Steele, quién de la misma forma atisbaba que Calatrava y Zúrich eran nombres indivisibles en el futuro de la urbe.

Calatrava ha ideado un parking para bicis de lo más innovador
Calatrava ha ideado un parking para bicis de lo más innovador

Este proyecto es, pues, un ejemplo de colaboración entre distintos entes, cuyo comienzo lo promovió el ayuntamiento municipal con un referéndum en 2015, en el que pedían permiso a los ciudadanos para fomentar el tráfico ciclista en la ciudad. Después del sí, establecieron un presupuesto de 120 millones de francos (110 de euros), de los que 30 serían para la creación de aparcamientos de bicicletas. Estos aparcamientos los gestionarán los funcionarios municipales.

La abogada no veía la hora de que expusieran al público el proyecto, por supuesto, pensaba realizar sus comentarios (ya tenía en mente alguno) y confiaba que su pequeño granito de arena ayudara a seguir creciendo a la ciudad que la formó como profesional y también (por qué no decirlo) como persona. El comienzo de las obras estaba previsto para 2018, ella no sabía si iba a estar allí ese año, pero, donde estuviera, seguiría con atención las obras.

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Las obras se iniciarán en 2018

Disclosure: Los personajes que aparecen en este artículo, sus diferentes personalidades y sus relaciones entre ellos y con el entorno encajan dentro de la ficción. El medio no se responsabiliza sobre las opiniones expuestas en el artículo y no tiene ninguna relación de negocios con cualquiera de las empresas que se mencionan en él.

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