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#CloseTo Màxim Huerta: “En un mal momento, me escondo un poquito”

Me encanta su ironía y su forma de ver la vida. Nunca ha dado la espalda a sus raíces y se enorgullece sin pudor de sus orígenes humildes.

Amalia Enríquez. 04/10/2016

Me encanta su ironía y su forma de ver la vida. Nunca ha dado la espalda a sus raíces y se enorgullece sin pudor de sus orígenes humildes. Detrás de su corbata en los informativos de T5 se escondía todo un showman que ‘se coló’ durante años, cada mañana, en nuestras casas sin pedir permiso. La audiencia le respaldó sin miramientos y, con esa tranquilidad, empezó a cumplir otro de sus sueños: escribir. Sus novelas, con Premio Primavera de literatura incluído, se han instalado en nuestras bibliotecas y echaron raíces en su vida, hasta el punto de abandonar la televisión para dedicarse a la vida bohemia del escritor. Hoy, después de unos años alejado de la pequeña pantalla, ha vuelto a ella para recorrer ‘Destinos de película’, donde aúna su pasión por los viajes con el cine.

Màxim Huerta y Amalia Enríquez selfie
Màxim Huerta nos regaló este selfie (Foto: Brian Hallett)

The Luxonomist: ¿Crees que conseguiremos no hablar de televisión?
Màxim Huerta: Podemos intentarlo pero, si vamos a hablar de ocio, la tele forma parte de todo. Es una fuente de compañía pero, como bien sabes, casi nunca hablo de trabajo con mis amigos y, mi entorno cercano, no pertenece a los lugares más visibles en los que nos movemos. Mi grupo íntimo lo forman un escritor, un neurocirujano, un relaciones públicas, un dramaturgo, un profesor, una maestra de colegio, el director económico de una fundación, un peluquero, una tatuadora…

TL: Ahora entiendo que disfrutes de la vida como lo haces…
MH: La vida está más allá del trabajo siempre. La vida empieza cuando te quitas todos los uniformes y las caretas profesionales.

TL: ¿Esa vida la practicas desde siempre o la descubriste con el tiempo?
MH: La vida se comporta como si lo fuera, te invita a café como dice Serrat. Yo disfruto cada instante. A veces se nos olvida que hay que hacerlo así, tenemos mucha prisa por saber qué haremos, qué es lo que no hemos hecho. Entre quejarnos de lo pendiente y fantasear con lo que vendrá, se nos pasa.

Màxim Huerta leyendo uno de sus libros
La literatura es su pasión y a lo que nunca renunciaría

TL: Seguro que ni el mejor de tus sueños imaginaste esto…
MH: De niño se sueña y se sueña grande. El programa que estoy haciendo ahora de viaje, cine, turismo y estar lejos de casa es una mezcla que, tienes razón, ni en sueños ¡Quién me lo iba a decir! Cuando dejé la tele y me centré en escribir mis novelas, me dije a mí mismo que lo que quería era viajar, porque siempre me ha parecido una forma de aprender y de mirar. Yo viajo a menudo y con poca maleta.

TL: Contigo no funciona el ‘por si acaso’ que decimos nosotras…
MH: Yo creo que se disfruta mucho más si viajas sin cambios de ropa, sin estar pendiente de esos ‘por si acasos’. Creo que la gente se lleva demasiadas cosas en la maleta por si acaso llueve, por si acaso salgo, por si acaso ligo. Cuanto menos lleves, más disfrutas, hazme caso.

TL: Yo llevo muchos ‘por si acasos’, voy con la casa a cuestas para tener solución para todo.
MH: Yo he llegado a irme de viaje un viernes, al salir de trabajar, sólo con el móvil y la cartera. Al llegar a la ciudad de destino, entras en una tienda (H&M, Zara o cualquier otra marca que te saca de un apuro) y solucionas la papeleta. Lo he hecho muchas veces para tomar oxígeno. A veces, cuando planeas las cosas, no las disfrutas tanto ni te renuevan como cuando improvisas.

Màxim Huerta en Venecia
Venecia, una de sus ciudades favoritas

TL: Si un día no sé de ti, te pierdes ¿dónde te encontraría?
MH: Seguramente paseando por Cadaqués, tan cerca y tan lejos porque, hay tanta curva, que te costará llegar (risas). El pueblo se mantiene bonito porque es difícil acceder hasta allí. Me encontrarías fácilmente porque estaría por allí o en París, donde estoy feliz y soy feliz. Las dos cosas.

TL: ¿Es una ciudad de película para ti?
MH: Es complicado elegir. Hay dos ciudades que son de película. Una Nueva York, porque la conocemos sin pisarla, desde la rejilla del metro a las escaleras de incendio, que es un auténtico decorado sin cartón. Y luego Venecia, que es una ciudad redonda, bella, construida para deleitarte y que no dejes de mirarla. Me fascina porque no tiene coches, no tiene motos, no tiene bicis. Tú la conoces bien y sé que coincides conmigo. Es una ciudad que puede parecer Disneylandia si se llena de turistas, pero es una maravilla.

Màxim Huerta
Màxim Huerta vuelve a sus raíces con frecuencia (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Qué hay en tu proceder diario que no dejas de hacer?
MH: Llamar a mi casa, a mis padres. Lo hago todos los días, es un motivo para amanecer. Es lo primero que hago al levantarme y la último antes de acostarme. Algo tan sencillo como eso es lo que me invita a empezar y terminar el día.

TL: ¡Qué importantes son las raíces!
MH: Nunca hay que olvidarlas. Uno debe ser de su gente, de su lugar y tener mucha cuerda para volar. Creo que me entiendes porque tú también eres muy así, muy de tu familia, muy de tu tierra.

Hazte aquí con las novelas de Màxim Huerta
Hazte aquí con las novelas de Màxim Huerta

TL: Es cierto y creo que, en un momento determinado, algo nos hará volver…
MH: Yo necesito ir allí con frecuencia. Me gusta que las vecinas de mi madre me manden fotos y saber que, a pesar de la distancia, puedo saber cómo están todos los que conozco y quiero. Es mi principal razón.

TL: ¿Qué dicen tus padres ahora cuando te ven en el lugar que estás y disfrutando de esta vida?
MH: Yo les cuento lo bien que estoy, pero no hablamos de trabajo, sólo les cuento alguna anécdota. La mejor respuesta siempre es cómo me ven. Da igual lo que cuente o diga lo feliz que estoy, porque cómo me sienten es la mejor evidencia.

TL: ¿Qué películas veía aquel niño de Utiel?
MH: Me acuerdo perfectamente de todas porque yo tenía una libretita en casa en la que apuntaba todas las pelis. El otro día me la encontré yendo al pueblo y no me lo podía creer. Tenía los títulos y un resumen de cada película (risas). La primera que vi de niño fue ‘Furia de titanes’.

Su vida profesional ha estado ligada a Telecinco muchos años
Su vida profesional ha estado ligada a Telecinco muchos años

TL: ¿Y en la que más lloraste? Yo en ‘Campeón’…
MH: ¡Esa es la mía también! No me lo puedo creer. Llorar sin parar al ver el dolor de ese niño rubio, de ojos azules, que yo quería que fuera mi hermano ¡Qué recuerdos! Llorar con hipo (risas). Yo en el cine lloro y me río, las dos cosas. Y lo hago con la misma facilidad. En ‘Campeón’ tuve un nudo de dolor que recuperé con otra película, ‘Up’, que no es de llorar tanto externamente como de hacerlo por dentro.

TL: ¿Y una película de cabecera, esa que es imprescindible?
MH: No soy de una sola película, pero reconozco la grandeza del guion de ‘Tootsie’. Sin embargo, por encima de todas, ‘Eva al desnudo’. Un clásico. Me gustan esas películas.

TL: ¿Esa que fuiste a ver a escondidas porque no te dejaban en casa?
MH: Mi amigo Carlos vivían encima del cine y desde las ventanitas de su terraza se veía la pantalla, las abríamos un poco y ¡veíamos las películas S! Cuando vi ‘Cinema Paradiso’ dije “¡eso lo he hecho yo!”. Tenía 5, 6 ó 7 años. Es un recuerdo súper bonito que tengo de mi pueblo.

foto Close
Màxim Huerta junto a nuestra colaboradora Amalia Enríquez (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Una película de la que te hayas salido del cine? ¿O es algo que nunca haces?
MH: Sí lo hago. Me dormí en ‘El último emperador’ y me he salido en películas de miedo, porque no me va eso de sufrir innecesariamente. Yo me sugestiono mucho en el cine, lo vivo y hay películas que me producen ansiedad. Las películas de terror, los vampiros y los zombies no van conmigo.

TL: ¿Empezaste a escribir pensando que, algún día, un libro podría convertirse en película?
MH: La verdad es que no. Le tengo mucho respeto a los guionistas, creo que hacen una gran labor porque es muy difícil conseguir ese ritmo pero sí que, releída alguna novela, he pensado que podría ser una película. Y algún director me lo ha dicho. ‘El susurro de la caracola’ es un homenaje al cine, una madre que recupera el amor de su hijo gracias al cine.

TL: ¿Alguna vez, al terminar un libro, te habría gustado acabarlo de otra manera?
MH: Sí, me ha pasado, pero no puedo engañarme. A ‘Una tienda en París’ le habría modificado más el final, lo habría hecho de otra manera, no tan precipitado a lo mejor pero, si en ese momento, salió así es porque debe estar así. Arrepentirse de algo que ya es hecho, me parece una pérdida de tiempo.

Reconoce esconderse cuando tiene un mal momento
Reconoce esconderse cuando tiene un mal momento

TL: ¿Cuál es tu terapia para un mal momento?
MH: Yo me escondo un poco… y como (risas). A mí la comida me relaja, me reconforta. A veces me digo “voy a comer esto”, como si me lo impusiese como castigo. Cuando estoy con mis cosas, tiendo a esconderme, no me gusta que me vean dándole vueltas a las cosas. Mi madre me llama ‘el señor de los miedos’. Cuando algo me produce zozobra, desaparezco.

TL: ¿Te castigas mucho?
MH: Sí, siempre lo he hecho. El peor crítico está en casa. Ahora me he vuelto muy condescendiente con mis cosas, tiendo a perdonarme (risas).

TL: ¿Y lo haces con una copita de vino, por ejemplo?
MH: Siempre es buen momento para eso. Una copita de vino siempre, a solas, con compañía, con amigos, en familia. El vino siempre. Hay que decir sí al vino.

Cadaqués, su lugar para perderse
Cadaqués, su lugar para perderse

TL: El pequeño placer cotidiano, ¿es un lujo?
MH: Para mí el lujo es sinónimo de tiempo, que es lo único que no se puede adquirir, tener tiempo. Comprar tiempo es poder dedicarte a lo que te guste y que te dé tiempo a hacer cosas. La vida está es eso. Yo he conseguido ser el director de mi vida y creo que es la mejor decisión que he tomado nunca. Eso también es lo que entiendo por lujo.

TL: Impensable todo eso cuando dijiste ¡me voy! y cambió de vida.
MH:
Tuve muchos miedos, ¿eh? Ya no tendría un sueldo fijo, la duda de si iría bien o mal pero ¡me arriesgué! Lo peor que hay en la vida es quedarte con la duda. No sé qué porcentaje de suerte ha habido en esta aventura, pero sé los amigos que me han apoyado, mi entorno ha sido positivo y eso es fundamental porque la actitud define mucho las cosas, es vivir lo mismo pero de otra manera, con otro talante. Mi madre fue la primera que me animó a arriesgarme. “Te va a ir bien”, me dijo. Y yo tomé otra actitud. Ella me dio seguridad.

La felicidad inunda hoy la vida de Màxim
La felicidad inunda hoy la vida de Màxim

TL: ¿Te reconoces en el niño que fuiste?
MH: En parte sí, pero aquel niño se perdió muchas cosas. Yo de pequeño era muy miedoso, muy tímido y no hice cantidad de cosas que tocaba hacer cuando tocaba. La infancia es una etapa que a mí no me gusta nada y la recuerdo como algo gris. Ahora mayor, con la perspectiva que da el tiempo, me plantaría en clase y diría: “Tranquilo Màx”. Pero esa valentía o determinación la dan los años.

TL: ¿Has tardado en asumirte?
MH:
Sí, mucho. Cuesta mucho quererse y reconocer tus defectos. No cultivo nada la autoestima, hago igual que tú (risas). Me encanta y admiro a los que la cultivan y tienen su poquito de vanidad y el ego alimentado. Detesto, sin embargo, a esos que necesitan comprar seguidores para hacerse notar, que buscan la notoriedad y que llevan vidas ficticias. Nuestro pan de cada día hoy.

TL: Si mañana se acabase todo esto que haces, ¿tienes la vida lo suficientemente llena como para no echar en falta tu vida actual?
MH: No podría dejar de leer ni de escribir. De la tele soy la prueba de que se puede vivir sin ella, aunque ahora haya regresado de manera puntual. He aceptado ‘Destinos de película’ porque es un regalo. Creo que el haber arriesgado me ha premiado con esta maravilla de programa. He descubierto estas ciudades desde otro punto de vista, porque no he ido como turista, he ido como viajero. Las he vivido, en algunos momentos, como si fuese una estrella de cine.

Compra aquí las novelas de Màxim Huerta
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TL: ¿Cuál es tu día perfecto?
MH:
Hay muchos tipos de días perfectos. El que me voy tranquilo a la cama, duermo a gusto y duermo bien. Ese es el mejor. Otro día 10 es en el pueblo, casa de mis padres, en la playa con mis sobrinas, ver por allí a mi padre y comprobar que está bien. Un día perfecto es aquel en el que no aparece ningún problema, que todo fluye, que una mala salud no te rompe el ánimo.

TL: Por cierto, si abro tu armario en un momento de despiste, ¿qué me encuentro?
MH: Ahora está bajo mínimos porque como engordo y adelgazo últimamente, he tenido que eliminar mucha ropa. Te encontrarías camisas blancas, camisas vaqueras, jeans y pantalones de pinza. Mi armario se ha quedado muy neutro con el tiempo. Antes estaba lleno de prendas de cuadros, de colores. Ahora es distinto, creo que va en consonancia con el estado de ánimo, que ahora es relajado y tranquilo. Eso sí, te encontrarías con todo un altar de vírgenes (risas).

  • Foto Principal: Brian Hallett.
  • Localización: Hotel Índigo, Madrid.
  • La próxima semana: Borja Sémper.


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