#CloseTo Borja Sémper : “Tengo muchos escritos inéditos”

Hablamos con el político vasco que además es un apasionado del cine y la literatura. Nos acercamos a la persona alejada de los focos públicos.

Icono de fecha 11 Oct 2016 Icono de autor Amalia Enríquez
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Siempre me atrajo de él que no es un político al uso. No se ‘muerde la lengua’ para expresar lo que piensa y siente, aunque eso suponga poner en jaque a su propio partido, sacarle los colores y demostrar que no le pierde la pasión. Cuando algo está mal, lo dice y, no por ello, deja de creer en unas siglas que le han hecho vivir mucho y conocer con intensidad el lado oscuro de defender unas ideas frente a los que no practican el respeto y no las aceptan. Borja Sémper es sensato, directo, moderno, atractivo, deportista y ¡poeta! En definitiva, un verso suelto y esperanzador en nuestra actual situación política.

Nuestra colaboradora con Sémper tras la entrevista
El selfie de la portada se hizo así (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Va ser imposible no hablar de política en esta conversación?
Borja Sémper: La política, como la vida, está presente en cada movimiento. No solo hay vida más allá de la política, sino que debe de haberla. Cuando tú tienes una profesión y te dedicas a algo, tienes que hacer otras cosas. En mi caso concreto, si no amplío mis miras a otras actividades, no haré bien mi trabajo. La política es permeable y, los que la practicamos, necesitamos saber no solo el pulso de la calle, sino todo aquello que mueve a la gente, las tendencias del exterior. Si solo haces política y te limitas a relacionarte solo con gente que la practica, no harás bien política.

TL: ¿Siempre has sabido que hay vida más allá?
BS: Lo he tenido claro de toda la vida, no es algo de lo que te das cuenta en un momento puntual. No es tanto un descubrimiento como un aprender a compatibilizar lo exigente de la política, que es absorbente y tiende a la endogamia. Entender eso e ir poniendo muros de contención en tu vida. Yo hago un esfuerzo permanente para que no me absorba la política, sin dejar de ser político nunca.

TL: ¿Intentas decirme que sois como los toreros, que morís siendo políticos?
BS: Probablemente. Todos somos políticos, todos tenemos una opinión de la realidad, del mundo que nos rodea, lo que sucede es que algunos decidimos hacer de esa inquietud un proyecto de vida o dedicar nuestros días a eso y otros no. Si te dedicas a la política con pasión y forma parte de tu vida, como es mi caso, yo creo que nunca dejaré de serlo.

Borja Semper, el político poeta
Borja Sémper, el político poeta (Foto: Brian Hallett)

TL: O sea, lo llevas en los genes…
BS: No sé si nací político pero en el colegio hacía carteles en los que ponía “Vota a Borja para el consejo escolar” (risas). Yo creo que me votaban porque, como era de los peores de clase y de los que peor se portaba, pensaban que iba a ser más revolucionario si estaba en el consejo escolar.

TL: No puedo creerme que no fueras buen estudiante…
BS: Era comodón, era de los del mínimo esfuerzo, me esforzaba en el último momento. Mi problema siempre ha sido que tengo mucha pasión por la vida (risas).

TL: Ese es un plan B estupendo…
BS: Para mí es un plan A. La pasión por la vida siempre tiene que estar por encima de todo. Y luego la vas alimentando, a lo largo de los años, con las cosas que te gustan.

TL: ¿La poesía marida bien con la política?
BS: En demasiadas ocasiones parece que no, pero deberíamos introducir algo de poesía en los discursos políticos. Al político se le tiene que pedir acierto, conocimiento, capacidad, talento, tolerancia y es importantísimo que no sea sectario. Cuando todo eso se conjuga y, además, le pones un poco de poesía… ¡mucho mejor!.

Borja Semper
Borja Sémper tiene mucho material escrito y sigue escribiendo (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Cuándo empiezas a escribir tus sentimientos en un papel?
BS: Yo he escrito siempre pero, hasta un momento determinado, no me atreví a dar el paso de publicarlo. Tengo mucho material, trabajo inédito guardado y sigo escribiendo cosas pero también tengo algo, fácilmente entendible, que es el pudor. Soy consciente de mis limitaciones, que son enormes y por tanto algo de pudor tengo. De ahí mi cautela llegado el momento dar el paso de publicar.

TL: Entonces aparece el miedo…
BS: No exactamente. Un político que, además, es del Partido Popular, escribiendo poesía que gira en torno al sentimiento del amor o el desamor, sin duda me convertía en un blanco fácil, se lo estaba ‘poniendo a huevo’ a todos. Mi poesía es más provocadora que otra cosa, es irónica, socarrona, que no busca la rima sino el ritmo. Tenía todos los ingredientes para que me tomaran el pelo.

TL: ¿Te cuesta ‘vaciarte’?
BS: Depende de las circunstancias. Yo creo que escribes mucho mejor cuando lo pasas mal, que cuando estás feliz. Uno siempre es más creativo en la depresión que en la euforia. Ahora, como no estoy en un momento emocional malo, me cuesta más escribir porque todo me sale cursi (risas). Voy a esperar a volver a estar un poco ‘jodido’ para ver si me vuelve la inspiración.

TL: Algo bueno tendrá que salir en los momentos buenos…
BS: Claro que sí. Bromas aparte, lo que sí creo es que el sufrimiento y las madrugadas eternas ayudan a la creatividad.

Huye de la etiqueta de pijo
Huye de la etiqueta de pijo

TL: ¿Eres consciente que, para algunos, reúnes todos los ingredientes de ‘chico pijo’?
BS: Es una de las cosas más suaves que me han llamado en política. Prefiero ese calificativo a otros muy tremendos que he oído. Yo creo que formo parte de los clichés y de las etiquetas fáciles, que hay contra alguien que milita en el PP. No me preocupa nada. Yo vengo de una familia normal, humilde, de la clase media española. No estoy justificándome, sino describiendo una realidad. Mi padre trabajaba en una empresa y mi madre un ama de casa a la que le debemos todo. Los dos, con mucho esfuerzo como otros muchos padres de este país, me dieron una buena educación. Si eso es ser pijo, lo acepto. Lo que sí soy es esteta.

TL: ¿Maniático de las marcas?
BS: No tanto de las marcas. Tuve mis etapas pero, ahora, cada vez menos. Hay firmas que me gustaría aspirar a ellas, que evidentemente no puedo, pero no me obsesiona. Ahora hay cosas buenas y bonitas con precios razonables.

TL: Y eso no impide tener estilo…
BS: Eso es otra cosa, son palabras mayores. El estilo no depende de una marca. Si no lo llevas dentro, por mucho que te vistas de una firma estupenda y elitista, no hay solución.

Es una apasionado del cine y la literatura
Es una apasionado del cine y la literatura

TL: ¿Cuál es tu fondo de armario indispensable?
BS: Es muy estacional. En primavera y verano no me quito camisetas y vaqueros. En invierno, opto por dos piezas, chaqueta sport y pantalón. Ahí conjugo un poco. Si el pantalón es serio, me pongo una chaqueta más rompedora y al revés. Me gustan mucho el corte de los trajes de Hugo Boss porque, cuando me tengo que vestir así, opto más por una tendencia clásica con corte muy entallado. Intento llevar las chaquetas como si me quedaran pequeñas. En la tienda, cuando me preguntan “¿Qué talla usa?”, siempre les respondo “la que usted crea, una menos” (risas). Me gusta ir muy entallado y, a veces, me paso un poco. Soy consciente.

TL: ¿Y lo eres también recordando cuál fue la primera película que fuiste a ver de niño?
BS: Mi padre es un cinéfilo desaforado y, cuanto tuve edad, me llevaba al cine. Íbamos desde Irún, donde yo nací, a San Sebastián a ver las películas. Hacíamos un plan completo, que era tomarnos algo en la parte vieja y luego a la sesión de cine. Recuerdo que la primera fue ‘La guerra de papá’ y ‘Superman’. Recuerdo una infancia en la que el cine estuvo muy presente porque mi padre se preocupó de ello. Tiene en casa una cineteca maravillosa.

TL: A lo largo de los años, ¿cuáles han sido esas que han permanecido en tus preferencias?
BS: Yo creo que cada etapa de la vida tiene sus referencias, va acompañada de cine, literatura, música. Yo soy un enamorado de Woody Allen, voy entregado a sus películas, le perdono todo. Aunque la película sea mala, salgo diciendo que me ha gustado mucho. No soy nada objetivo y me cuesta ser crudo, aunque lo soy si lo requiere.

Woody Allen, su director de cine favorito
Woody Allen, su director de cine favorito

TL: Reconozco que yo no ‘caso’ bien con sus negatividad, su carácter hipocondríaco…
BS: Te entiendo perfectamente, pero esos matices son parte de su encanto. A mí me gana la gente que tiene un lenguaje propio, que tiene un discurso personal con el que marca la diferencia. Me ocurre lo mismo con Tarantino, no soy tan benevolente con él pero es distinto a los demás. Spielberg, marcó un antes y un después con un estilo de cine muy concreto, pero estoy en un proceso de decepción creciente con él. No soy tan generoso con él como con Allen.

TL: Veo que las pasiones te pierden…
BS: Sin duda, me encanta dejarme perder en las pasiones.

TL: ¿El cine español te lleva a la taquilla?
BS: Sí, por supuesto. Como el cine internacional, tiene películas buenas y otras menos digeribles. Creo que tenemos la suerte de contar con unos actores, directores e industria extraordinarios. Me gusta ser respetuoso con el trabajo que sé que hay detrás, con lo cual me cuido muy mucho de hacer críticas sobre algo que requiere un esfuerzo brutal. La prudencia, a la hora de juzgar, es algo bueno.

TL: ¿Alguna vez te has salido de una película?
BS: Creo que no. Me cuesta mucho dejar los libros y dejar las películas, porque siempre espero que llegue un momento en el que reviva la historia y que me compense el haber ido.

TL: No es por amortizar el 21% de IVA entonces…
BS: Yo estoy en contra, ya lo sabes. He sido muy crítico con ese asunto, pero es un tema que se escapa de mis competencias.

Borja Semper 1
No se pierde ningún trabajo de Ricardo Darín

TL: ¿Hay un actor que siempre te lleva al cine, haga lo que haga?
BS: No soy nada mitómano. Siendo los actores/actrices parte fundamental de la película, no es lo que más me atrae. Me seduce más el director y la historia. Siempre me ha gustado mucho el cine argentino y Darín, que es un espacio común entre la gente del cine, es uno de los actores más sobresalientes del panorama internacional. Él sí me hace ir al cine, haga lo que haga.

TL: No te voy a preguntar quién es tu actriz favorita para no crearte problemas en casa…
BS: Sin duda alguna es Bárbara Goenaga (risas). Aparte de ser una gran actriz, ¡qué te voy a decir yo!, tiene una cosa que enamora y es la naturalidad y la sencillez. Todos los que nos dedicamos a un trabajo, que está sometido al escrutinio público, tenemos que tener mucho cuidado con el ego y tenerlo controlado. La vanidad es uno de los instintos humanos más fácilmente inmanejable y que aflora con facilidad. Bárbara, ante esto, es una mujer muy capaz de tener los pies en la tierra. Nunca la he visto responder al estereotipo de actriz vanidosa. A raíz de estar juntos, he podido conocer a mucha otra gente del mundo del cine y me reafirmo en lo que te digo.

Borja Semper 3
Con el paso de los años ha aprendido a relativizar

TL: Has sido una persona, un político, que has salido adelante ante situaciones muy adversas. ¿Uno llega a ser capaz de dosificar el miedo?
BS: El miedo no se puede controlar, lo que puedes hacer es impedir que te condicione. A mí no me importa sentir miedo siempre y cuando no condicione mi compromiso, mi actitud y mi forma de comportarme. Y eso es lo que siempre me ha obsesionado.

TL: ¿Cómo le vas a contar a tus hijos lo que ha vivido su padre?
BS: El mayor tiene diez años y, en cierta medida, lo ha vivido. Mi niño nació en un hospital en el que su habitación estaba custodiada por dos señores de seguridad. Eso, al final, hizo muy fácil la explicación con el paso del tiempo porque él veía que su padre iba siempre acompañado de escoltas. Primero eran los amigos de papá y, después, dos señores que le acompañaban para que no le pasase nada. Por fortuna, mi hijo pequeño (que tiene ahora ocho meses) va a vivir en un país completamente diferente, ese que estamos intentando construir. A él se lo explicaré con normalidad y naturalidad, porque son niños pero no idiotas. Se lo explicaré desdramatizando, enseñándole una serie de valores que no me obligarán a extenderé en algunas cosas.

TL: Dentro de esos momentos de tensión que tú viviste, ¿ves un rayo de luz si vuelves la vista atrás?
BS: Sin duda alguna, sobre todo la oportunidad que te da el priorizar en la vida y en la política lo que es importante y lo que no lo es. A veces tengo la sensación de que relativizo muchísimo la discrepancia política y pienso que, tal vez, debo enfadarme mucho más con el discrepante o con mi adversario pero, al haber vivido situaciones extremas, tiendo a esa actitud. Antes, en el País Vasco, nos mataban y me parece casi banal que se discutan por cosas, que distan mucho de lo que ocurría. La política es confrontación, es apasionante discrepar y vivir en un país en el que tienen cabida diferentes opiniones, pero yo ahora lo relativizo mucho todo.

Borja Sémper y Amalia
Borja Sémper y Amalia Enríquez tras la entrevista (Foto: Brian Hallett)

TL: En esos años convulsos que nos son muy cercanos, ¿conseguías salir de casa tranquilo?
BS: Yo tenía mis escoltas porque había que ponérselo difícil a los que no nos querían. Nosotros sabíamos que vivíamos en una ruleta, en la que no iban a asesinar al más importante (por decirlo de algún modo), sino al que más fácil se lo pusiera. Vivíamos, día a día, en una dinámica en virtud de la cual había que ponérselo muy complicado para que te mataran. Yo tenía muy claro que iba  impedir que ETA me matara, pero también que me amargara la vida. Lo superaba con humor… negro (risas), disciplina para cambiar de rutas y, también, con un poco de osadía.

TL: ¿Ahora ya estás tranquilo?
BS: Sí, lo estoy. Todavía tengo seguridad, porque todavía sigue habiendo mucha intolerancia. Hemos conseguido acabar con ETA, pero el odio y la intolerancia que sembró sigue estando en algún sector de la sociedad vasca. Ahora tenemos que construir un país en el que no sea fácil ese tipo de actitudes fascistas.

TL: ¿Tu entorno se acostumbra a eso?
BS: Totalmente. He tenido mucha suerte con mi familia y con mis amigos. La talla que han dado mis padres ha sido un orgullo. Yo no sé si sería tan generoso y si sabría estar tan a la altura con mi hijo, como ellos lo estuvieron conmigo. Mi cuadrilla de amigos de Irún y de San Sebastián, muy heterogénea hablando, estuvieron a mi lado en los momentos más importantes y más difíciles. Desde momentos de una bronca en un bar a acompañarme al entierro de un amigo. He tenido mucha suerte y es justo reconocerlo.

Borja Sémper escalera
En su vida ha superado muchos peldaños

TL: ¿Qué hay de ese Borja en el de hoy?
BS: Voy construyendo mi vida sobre peldaños que voy superando, pero ahí quedan. Probablemente aquel Borja está en el de hoy, lo que pasa que me voy haciendo mayor. Yo era el jovencito de la política y ahora ya me salen canas en la barba (risas). Acabo de cumplir 40.

TL: Bueno, estás a tiempo de ser Presidente del Gobierno con 50…
BS: (Risas) No sé yo si estoy hecho para eso.

TL: ¿Cuál es el plan de domingo ideal de este Borja cuarentón?
BS: No madrugar, estar en casa leyendo y acabar el día con una película. Si el domingo es lluvioso, ir al cine es un planazo.

Borja Sémper posado
Lucha todos los días por mostrar la mejor versión de sí mismo

TL: ¿Qué lee un escritor?
BS: Tengo muchos libros de cabecera. Uno que me marcó fue ‘La carretera’ de Cormac McCarthy. Yo soy un fan de los escritores norteamericanos y él  escribió este libro, que fue llevado al cine y protagonizó Viggo Mortensen, es desgarrador y recomiendo absolutamente. En mi mesilla ahora hay varios, porque soy de los que leo unos cuantos al mismo tiempo. Ahora estoy con un ensayo, que está tan bien escrito que parece una novela, sobre el yihadismo, ‘La torre elevada’, que es magnífico.

TL: Todo lo vivido, leído, aprendido… ¿ha hecho de ti quien querías ser?
BS: Hemos llegado al momento de pregunta poética (risas). Te diría que para un chico de Irún ¡no está mal! Espero que aún queden muchas cosas por vivir y experimentar, que la mejor versión de mí mismo esté por crearse. Soy muy exigente conmigo mismo, no soy un obseso pero me cuestiono cada día y me pongo en crisis mucho. El peor crítico siempre está en casa. Admito que soy muy egocéntrico también y lucho todos los días por ocultar el ego. Lo reconozco porque ese es el comienzo para luchar contra ello. Uno tiene que quererse y debe pelear por conseguir ser su mejor versión.

  • Foto principal: Brian Hallett.
  • Localización: Hotel María Cristina de San Sebastián.
  • La próxima semana: Míchel.
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