#CloseTo Míchel: “Hay vida mas allá del césped”

Tres décadas de amistad nos contemplan y lo que, en principio, puede parecer una ventaja, es más un inconveniente llegado el momento de una entrevista porque, con sólo mirarnos, sabemos de qué va la cosa.

Icono de fecha 18 Oct 2016 Icono de autor Amalia Enríquez
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Es más difícil poner el límite entre la confidencia de amigo y la respuesta al periodista. En un mundo en el que casi todo lo importante es ficticio, Míchel es un soplo de aire fresco. Gran parte de su encanto reside en su aplastante sinceridad, esa virtud que llevada a su extremo más radical puede llegar a convertirse en defecto, pero en él suena a declaración de principios. Desde muy niño supo que lo suyo era “hacer travesuras” sobre el césped y, para ponerlas en práctica, siempre le pedía balones y botas a los Reyes Magos. Ahora que vive el fútbol desde otra perspectiva, recupera el tiempo perdido, saboreado los momentos que no pudo vivir en su etapa en activo.

Míchel junto a nuestra colaboradora Amalia Enríquez tras la entrevista
Míchel junto a nuestra colaboradora Amalia Enríquez haciendo el selfie de la portada de este artículo. (Foto: Brian Hallett)

The Luxonomist: Dices que ahora eres un hombre completamente distinto al que dejó de jugar al fútbol…
Míchel:
Sin duda alguna. He descubierto muchas cosas, que no había podido saborear antes. Estoy disfrutando espléndidamente de mis hijos, de mi relación de pareja con mi mujer, de mi nieto y aprovechando al máximo la compañía de mis amigos. Ahora me siento un hombre más cuajado y me estoy dando cuenta de muchas más cosas.

TL: Me temo que no podremos esquivar el fútbol en esta conversación…
M:
Podemos conseguirlo. Sabes que ahora ya no hablo mucho de fútbol, pero la prensa me sigue preguntando por él. Nadie me cuestiona otras cosas. No sé si es que lo da mi personaje o que creen que ahí termina mi mundo. Da la sensación que los deportistas no tenemos otras motivaciones para hablar, pero no es así. Al menos en mi caso.

TL: Vamos a hacernos a la idea de que no te conozco y que me motiva saber de ti más allá del césped…
M: Ahí es donde siempre tuve claro que había más vida, más allá del césped, y lo he comprobado mucho más cuando he dejado de jugar. Cuando dos años antes de dejar el fútbol me lesioné, empecé a darme cuenta que el cultivo tenía que empezar a dar sus frutos.

Míchel ahora disfruta del fútbol de otra manera
Míchel ahora disfruta del fútbol de otra manera

TL: ¿El que nace futbolista lo es hasta el último suspiro?
M: Seguro que sí, pero a mí hay muchas cosas que me preocupan ahora más que antes, posiblemente porque hasta hace poco no tenía la suficiente preparación o información como para hablar de algunas cuestiones. Siempre he procurado ser muy prudente. Estoy muy interesado en la política, en la parte social y solidaria, en todo lo que se genera alrededor de lo que es el mundo, me interesan mucho los medios de comunicación.

TL: Siempre te han motivado todas esas cosas…
M: Ahora mucho más, tal vez porque uno se va haciendo mayor y va viendo las cosas de otra manera, tiene otra visión. Antes, por ejemplo, sentarme a ver un debate, una tertulia política o una entrevista me costaba mucho. Sin embargo, ahora es lo que busco.

TL: ¿Tienes la sensación que has reciclado bien tu vida?
M: Más que contento, estoy orgulloso de todas las cosas que he hecho después de jugar al fútbol. Jugar es algo que viene por naturaleza, te preparas, te pules y vas mejorando pero, todo lo que me ha pasado desde que ya no estoy en el campo, me tiene sorprendido.

Viajar, una de sus pasiones
Viajar es una de sus pasiones

TL: ¿En qué sentido?
M: Intentar vivir en otro país, con lo madrileño y casero que soy yo, luchar por aprender y mejorar un idioma que no es el mío, con las dificultades que hemos tenido los de nuestra generación para aprender idiomas sin salir de aquí, socializarme mucho más, comprobar que se puede vivir, conectar y empatizar con la gente mucho más allá de tu entorno habitual de amigos y familia. Tanto mi mujer como yo nos hemos sentido muy a gusto en todos los lugares a los que hemos tenido que desplazarnos en los últimos años. Nos hemos sentido muy felices, porque conseguimos encontrar los sitios que nos hicieron sentir como en casa.

TL: También ayuda que vosotros sois un matrimonio muy cómplice. Os llevais muy bien y eso ayuda mucho.
M: Es cierto, pero una de las cosas que me he dado cuenta es que nosotros hemos vivido tanto para nuestros hijos, y fomentado la dedicación a la familia y los amigos, que nos habíamos olvidado de dedicarnos tiempo a nosotros, para nuestra conversaciones. En estos últimos años, nos estamos conociendo mucho más. Eso implica discutir más, pero también profundizar en un montón de cosas.

Míchel, su mujer Merche y Amalia Enríquez
Míchel, su mujer Merche y Amalia Enríquez (Foto: Brian Hallett)

TL: En esta ‘segunda oportunidad’, ¿qué cosas te han sorprendido?
M: No sólo me han sorprendido, sino que he confirmado las sospechas que tenía sobre lo positivo y también lo negativo. Seguimos teniendo mucha dependencia de la familia. Nuestros hijos se han hecho mayores, pero siguen siendo nuestros amigos. Aparece una persona nueva en nuestra vida, que es nuestro nieto y construimos una nueva relación, pero de una manera más independiente. Ahora no perdemos la oportunidad, sobre todo, de ser felices.

TL: ¿Cómo es el Míchel abuelo?
M: Soy abuelo consentidor, como también lo fui como padre. No he cambiado en ese sentido y lo soy porque los que le educan, entre los que se encuentra la abuela y obviamente sus padres, lo están haciendo del modo correcto. Por eso me siento bien y disfruto del nieto con mucha libertad.

TL: ¿Las batallitas del abuelo son de fútbol?
M: ¡Qué va! Estoy en una etapa en la que hay muchas risas en torno a mí, de mi estado físico, mis achaques. Soy el inicio obligado y burlón de una conversación. Todo el mundo me llama abuelo en casa y me encanta que sea así. Una de las palabras que espero que diga pronto mi nieto es esa, abuelo.

Se considera un abuelo "consentidor" con sus nietos
Se considera un abuelo “consentidor” con sus nietos

TL: Con Merche llevas 36 años. Llevais más tiempo de vida juntos que separados. ¿Os seguís descubriendo y sorprendiendo?
M:
Eso siempre. Creo que no lo hemos hecho mal.. y no quiero parecer presuntuoso. En estos momentos, lo que sí tenemos claro es que estamos más cerca de la familia que queríamos ser. En el aspecto personal, valoro mucho el hecho de haber caído en buenas manos, que nada me haya distraído para hacer mi trabajo. Ahora lo veo con mucha más claridad. Esa frase de ‘detrás de un gran hombre, hay una gran mujer’, en mi caso es absolutamente verdad. Es más, Merche está delante de mí siempre. Eso no quiere decir que no tengamos diferencias, porque ella sigue siendo exactamente igual de cómo era hace 40 años.

TL: ¿Y tú no?
M: Yo sí he cambiado. Soy más inquieto, más audaz. Ella es, en el buen y amplio sentido de la palabra, madre. Su círculo es de su dominio absoluto y que nadie intente entrar en él para desestabilizarlo. No lo tolera. Siempre vamos a estar protegidos por ella. Yo, sin embargo, ya no soy el de antes, cuando mi vida era ‘sota, caballo y rey’, mi fútbol y mi familia.

TL: Tus valores no se han modificado…
M: Por supuesto que no, pero sí me he transformado con el tiempo. Yo he descubierto en Merche ahora algo que en mí era innato, como es el tener autoestima. Ella ha empezado a tenerla hace unos diez años, cuando yo dejé el fútbol. El haber entrado en ‘el mismo mercado’ los dos, ella empieza a valorarse y a darse cuenta que no era mi sombra, sino que era una realidad en mi vida. Y esos conceptos los puedes confirmar, sobre todo, cuando ya estás alejado del foco mediático.

Michel con Amalia Enríquez
Míchel compartiendo secretos con Amalia (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Lo llevas bien?
M: Perfectamente. Tengo muchos compañeros que llevan bastante mal que no les conozcan. A mí no me sientan mal, lo encuentro natural.

TL: Tú nunca has sido vanidoso y eso ayuda.
M:
No me preocupa la vanidad. Me gusta la relación con la gente y ese contacto me ha servido para que ahora la gente me conozca más a que me reconozca. Hay una parte del conocimiento, que te lleva al reconocimiento.

TL: ¿Cómo es un domingo perfecto ahora en tu vida?
M: Me gusta mucho estar en mi casa, comer y hacer sobremesa en la cocina, no tener nada previsto y que el plan sea estar en casa con los míos.

TL: Tu cocina siempre ha sido el lugar de las grandes tertulias…
M: Tú lo sabes bien. Siempre preguntamos a los amigos: “¿Conoces la cocina de Merche?”, porque si la conoces es que eres amigo nuestro.

TL: Si miras atrás, ¿qué imagen positiva de recuerdo te viene a la cabeza?
M: El darle valor a todo lo que me ha pasado. A mí no me gusta hablar de la suerte ni del destino. Creo que la gente encuentra lo que busca y, en mi caso, ha sido así. Valoro mucho que, con mis escasas cualidades, he conseguido muchísimo. Y te reconozco también que lo he logrado merecidamente. A nadie le regalan nada, es cuestión de administrar bien tu momento de elegir y he aprendido mucho, sobre todo, de mis equivocaciones.

Míchel, fotografiado por durante la entrevista
Míchel, fotografiado por Brian Hallett durante la entrevista (Foto: Brian Hallett)

TL: ¿Las prioridades han cambiado?
M: No te creas que tanto. En esta etapa de mi vida, vivo mucho mejor en todos los sentidos. Llevamos una vida más intensa y ya no somos tan cautelosos con nuestra vida privada de cara a la galería. Antes teníamos un celo, tal vez excesivo, con nuestra vida privada. No es que hagamos alarde de ella, pero ya no somos tan herméticos.

TL: ¿Qué diría el Michelín de barrio en el hombre que te has convertido?
M: Diría algo así como: “Joder macho, todo lo que has hecho, vivido y cómo lo has conseguido. No está mal”.

TL: ¿Hay una razón fundamental por la que levantarse cada mañana?
M: Sin duda alguna. Me levanto cada día para volver a intentarlo. Eso es fundamental para mí. No sé qué me depara el futuro, pero el 90% por ciento de los días, soy un tío optimista. Muchas veces se confunde mi realismo con ser pesimista, pero soy todo lo contrario. Me levanto alegre todos los días y quiero que la gente que está conmigo también lo sea. Si no están contentos, intensos y activos a mi lado, soy el primero que me vengo abajo.

Decir adiós al fútbol no cambió su vida en lo fundamental
Decir adiós al fútbol no cambió su vida en lo fundamental

TL: ¿Cómo llevas ahora tu ocio?
M: Mucho mejor que antes porque tengo una vida menos estructurada. Mis etapas de entrenador me obligan a llevar la disciplina de siempre pero, cuando no estoy entrenando, no hago planes y dejo que la vida fluya.

TL: ¿Cuál es ahora tu libro de cabecera?
M: Aunque no te lo creas, hace mucho que no leo. Cuando tenía menos tiempo libre, leía mucho más. Y no sé por qué me ocurre esto. Ya lee mi mujer por los dos (risas). En mi etapa en los medios de comunicación leía una barbaridad, en los viajes leía muchísimo. Me he vuelto muy articulista , creo que ha sido un gran invento los blogs serios, con ideas, y la opinión respetuosa de la gente. Las redes sociales, sin embargo, no son muy atractivas para mí.

TL: ¿Cuál es la primera película que recuerdas de niño?
M:
‘El coloso en llamas’. Fue la primera vez que fui a un cine de verdad.

TL: ¿Alguna se te hizo tan insoportable como para salirte?
M: Sí, pero ni me acuerdo el título. Con lo que me gusta el cine ¡imagínate cómo era para salirme! Piensa que yo me he ‘tragado’ películas infumables como ‘La colina de la hamburguesa’ (risas) Estábamos concentrados y Camacho elegía las películas. Era como un crítico de cine venido a menos y nos llevó a esa del oeste, en la que no se salvó nadie. Murieron todos. Era insoportable.

TL: ¿Alguna de emoción incontenible?
M: Ya sabes que me emociono con facilidad. Lloré en ‘El príncipe de las mareas’, en ‘Rocky’… Lloro bastante y más ahora que estoy más sensiblón, pero mi película por excelencia es ‘El golpe’. Luego me encantan las películas históricas tipos ‘Ben Hur’o ‘Lawrence de Arabia’.

El cine es una de sus aficiones
El cine es una de sus aficiones

TL: Siempre te has preocupado mucho de tu estética. Si abro tu armario, ¿qué me encuentro?
M: Ropa de temporada. Es en lo único que me gasto dinero. Me gustan las blazers, las americanas, las camisas. Lo que sé que no me voy a poner, lo regalo.

TL: ¿Hay algo que no te pondrías nunca?
M: Algo que fuese moda porque, a veces, la moda no tiene nada que ver con la edad, ni con el estilo de cada uno. Nunca vestiré una americana que se lleve por el hecho de que sea moda o tendencia. Si me queda bien y me siento a gusto, sí. Sólo en ese caso.

TL: ¿Un diseñador con el que estés encaprichado?
M: No soy mucho de grandes marcas, voy ‘picoteando’ en cosas que me gustan, más que estén firmadas por alguien. Ahora me visto en Absolut porque me tienen cogido el tranquillo.

TL: En el mejor de tus sueños, ¿imaginaste tu vida de hoy?
M: Sí, claro (risas) Soñaba para conseguirlo. Si me hubieses preguntado, hace cuarenta años, qué quería conseguir en la vida, habría estado muy cerca de decirte cosas que conforman la vida que hoy tengo. No soy nada envidioso, con lo que tengo soy feliz. No echo nada en falta. No pido nada, lo que sí hago es estar preparado por si suena la flauta.

  • Localización: Hotel Westin Palace.
  • Fotografía principal: Brian Hallett.
  • Próxima semana: Óscar Higares.
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