#Close to Vicente Suárez: “No cambio una cena con mi marido por un evento”

Vicente Suárez ha conseguido convertirse en uno de los más destacados RRPP, experto en comunicación y marketing a nivel internacional.

Icono de fecha 31 Ene 2017 Icono de autor Amalia Enríquez
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Soy fan incondicional de sus ganas de vivir, su sentido del humor y su habilidad para hacer de una conversación toda una fiesta. No recuerdo con nitidez cuándo le conocí porque hace tantos años que forma parte de mi entorno vital, que tengo la sensación de que nos conocemos desde la cuna. Es un trabajador incansable y, aunque le gusta la juerga tanto como a un adolescente, con empeño y dedicación, Vicente Suárez ha conseguido convertirse en uno de los más destacados RRPP, experto en comunicación y marketing a nivel internacional. Su vida es para escribir un libro, en el que estarían desde Ivana Trump hasta un expresidente de los Estados Unidos…

selfie
El selfie de la portada se hizo así.

The Luxonomist: ¿Conseguiremos no hablar de trabajo en este rato de charla?
Vicente Suárez: Casi imposible porque mi vida está muy ligada a él. Debo reconocer, eso sí, que tengo una vida muy intensa por ambos lados, personal y profesional. Daría para una enciclopedia en ambas facetas.

TL: Deberías saber que hay vida más allá del despacho…
VS: Lo sé y me la encuentro cada día, me sale al paso (risas). Mi círculo de amistades está fuera del círculo profesional y, por fortuna, es muy grande. Eso me hace vivir planes muy atractivos y muy diversos. Soy un enamorado de la gastronomía, viajo por el mundo motivado por los restaurantes. Sin ir más lejos, el 9 de febrero voy a Praga para conocer uno del que me han hablado muy bien.

TL: Siempre has sido un polvorín, no paras…
VS: Eso es verdad. Sigo viéndome con mis amigos del colegio, de la universidad, de la mili. Los he llegado a juntar a todos, que nada tienen que ver. Me encanta hacer eso.

TL: Eres como el flautista de Hamelin…
VS: (risas) Sí, pero es algo que enriquece mucho. Tiene mucho que ver con mi trabajo también, que consiste –entre otras cosas- en mezclar.

TL: ¿Ya desde niño apuntabas maneras de catalizador?
VS: Quien lo tenía claro era mi padre. Yo era muy mal estudiante, lo suspendía todo, pero era muy simpático. Y mi padre estaba convencido de que tenía que orientar mi futuro en esa dirección, en algo que potenciara el don de gentes. Estudiar no era lo mío, no me gustaba, me parecía una tontería.

entrevista close to
Vicente con Amalia y con su equipo.

TL: Eras más de juerga…
VS: Sí, lo he sido y sigo siendo. Me gustaba la creatividad, el arte. Quería ser pintor, artista. Y eso fue una bomba en mi casa, porque ya sabes que los padres nos quieren siempre médicos, abogados y de vida asegurada, pero a mí me gustaba lo otro.

TL: ¿Y nunca lo intentaste?
VS: Sí, me fui a Estados Unidos a los diecisiete años para intentarlo. Estuve dos años estudiando allí. Lo que me gusta de ese país es que siempre te cogen las cualidades para lo que sirves, lo que te gusta, y te potencian muchísimo eso. En ese tiempo convirtieron la pintura en el centro de mi vida. Me pusieron un estudio de arte para mí solo, con una profesora de historia del arte en exclusiva, y me nutrieron de todos los materiales que yo les pedía. Vieron algo en mí y me becaron durante dos años, a condición de que me presentara a todos los concursos de dibujo y de pintura que había en el estado. Yo estaba el Little Rock, en Arkansas.

TL: ¡Qué experiencia!
VS: Increíble. Ahí es cuando conocí a Bill Clinton, que era el gobernador, y estuve con él una temporada. Cuando terminó mi beca, regresé a España y aquí se terminó mi sueño de ser pintor porque era impensable salir adelante y vivir del pincel, así que acabé haciendo Comercio Internacional.

TL: Nada que ver con lo que haces actualmente…
VS: Nada en absoluto, pero tenía que estudiar algo serio. Mi padre seguía en su idea de que potenciara mis aptitudes para las relaciones públicas y el contacto con la gente. Ya que era un zopenco en los estudios, por lo menos rentabilizar mis dotes en las relaciones sociales. Ya sabes eso de “quien a buen árbol se arrima….” (risas)

TL: Y tu padre tuvo razón…
VS: Sin duda. Sin quererlo he rentabilizado esa cualidad innata que me ha dado mucho en mi trabajo, esa es la verdad. Todo en mi proceso profesional ha sido un cúmulo de casualidades en las que ha tenido mucho que ver Katherin Staib, mi actual socia, a la que conozco desde hace muchos años y por la que siento un amor inmenso. Al terminar la mili, trabajé cuatro años como jefe de marketing del Grupo Recoletos en Cataluña. Entre otras cosas, yo contrataba a agencias para organizar eventos. Una de ellas me llamó para que fuera a trabajar con ellos y allí coincidí con Kat. Cinco años allí y decidimos dar el salto a tener agencia propia.

Vicente conoció a Bill Clinton
Vicente conoció a Bill Clinton en Estados Unidos

TL: ¿Y nunca te has arrepentido?
VS: Jamás. Disfruto mucho con mi trabajo. Lo hemos pasado mal, como todas las empresas, hemos hecho muchos sacrificios y hemos llorado mucho, pero nos hemos reído mucho más, teniendo etapas más bonitas que feas.

TL: ¿Lo mejor del camino andado?
VS: El hecho de que yo sea muy feliz en mi trabajo, al margen de lo obvio que se centra en la gente con la que estoy porque el equipo es básico, es lo que hace que sea lo mejor. Las características intrínsecas de lo que hacemos son fundamentales. El hecho de que hoy esté en un desfile, mañana en un crucero de lujo, pasado en un laboratorio farmacéutico y, al día siguiente, comunicando una salida a bolsa de una multinacional. Es tan diferente un día de otro y te obligas a reinventarte sin parar que eso hace que sea lo mejor.

TL: ¿Dónde aprende uno a comunicar? Si es que es algo que se enseña…
VS: Es un poco el abc. Se comunica igual una crema, que un barco, un medicamento o una silla. Las claves son las mismas, lo que cambian son los recursos y las formas. Uno aprende a comunicar en la calle. Ahora existe la carrera de RRPP pero cuando yo empecé, no. Gablons, mi empresa, es una agencia de Relaciones Públicas y Comunicación y, en ella hay varios departamentos: gabinete de prensa, de líderes de opinión, de producción, de RRPP, de Redes Sociales/Digital… Un profesional de este medio tiene que ser un mix de todas estas cualidades. Debe ser extrovertido, saber escribir, vender una noticia y también comprarla, tiene que tener formación y ser receptivo a la experiencia, que se gana con los años.

TL: ¿Qué hace diferente a tu agencia de otras del gremio para que seas el elegido?
VS: Para saber eso hay que probarme, pero yo creo que la cercanía. Somos una agencia muy variopinta y muy grande en cuanto a las firmas que llevamos. El 95% de nuestros clientes son multinacionales importantísimas y líderes en su sector. En zapatos tenemos a Deichmann, que es la empresa nº1 en calzado del mundo; en mobiliario exterior tenemos a Dedon, en cruceros tenemos a Silver Sea, en laboratorios que apuestan por la cosmética tenemos a Isdin… y así hasta 35 clientes fijos que confían en nosotros. Somos quince personas en la empresa y facturamos la mitad de nuestro siguiente competidor con ciento y pico personas en plantilla. La cercanía, la sinceridad absoluta, la calidad del trabajo y nuestra fórmula de gestionar (que no voy a confesar porque es la clave), es lo que nos puede hacer diferentes llegado el momento de elegir. Teniendo esta filosofía, el cliente llega a ti.

vicente suarez
Vicente es un hombre de éxito que hace años quiso dedicarse a la pintura

TL: ¿Te sientes reconocido?
VS: No me hace falta.. y no lo entiendas como un arrebato de soberbia. Solo necesito que me reconozca mi equipo. He tenido jefes a los que he respetado siempre y cuando los admirara. Me siento reconocido, porque no puedo dar la espalda a una realidad, pero no lo promuevo. Creo que el éxito, el nuestro, está en priorizar. Si tengo treinta minutos, se los dedico antes a un cliente que a promocionarme a mí mismo. Ahora bien, en el terreno personal de las prioridades, también te digo que no cambio una cena de aniversario con mi marido por la T de Telva, pero en lo profesional me mantengo en segundo lugar.

TL: De vanidad no hablamos entonces…
VS: En lo relacionado con el trabajo, no soy nada vanidoso. Si me dan un premio ¡encantado!, pero si se lo dan a un compañero me alegraré igualmente. No soy nada celoso en ese sentido. En el aspecto personal sí. Ahí soy coqueto, me gusta que me jaleen. Creo que es algo que ha ido creciendo con la edad (risas).

TL: ¿Cómo es el Vicente al que la gente no tiene acceso?
VS: Uuuuyy… me encanta que me preguntes eso porque me haces reflexionar. Hay un punto en el que siempre coinciden los dos Vicentes, el hombre y el profesional. Soy muy diferente en mi parcela privada y en el trabajo donde, a veces, me pongo una careta, sonrío sin tener ganas y salgo adelante. En mi despacho o en un acto de trabajo soy un Vicente muy serio, que no antipático, pero muy riguroso. En un evento puedo llegar a ser muy amable con todo el mundo, aunque no lo soporte. Me pongo la máscara y salvo las situaciones. A veces mi marido me lo recrimina y ha dejado de venir conmigo a algunos lugares porque dice que no me reconoce y se enfada. Soy un tipo muy tranquilo, muy amigo de mis amigos a los que me gusta recibir en casa, hacernos un huevo frito, por ejemplo, y charlar sin fin. Me gustan los placeres de la vida. Ese es el otro Vicente, el hombre.

Vicente Suárez TELVA.
Vicente Suárez, de Gablons, Elsa Anka y Lucía Francesch, subdirectora de TELVA.

TL: Y ese Vicente, el que se dedica a facilitar el ocio de los demás, ¿dónde encuentra el suyo?
VS: Lo busco y encuentro en el campo, en el Ampurdá y en Puigcerdá. Soy de montaña, de los Pirineos, desde muy pequeñito. Mi concepto de ocio se traduce en tranquilidad, sosiego, una buena comida y con 10 auténticos amigos, que para mí es un número ideal.

TL: ¿Ibas de niño al cine con esos amigos?
VS: ¡Claro! Siempre me ha encantado. Nunca me gustaron los dibujos animados y siguen sin hacerme ninguna gracia. Veo ahora algunas películas de animación por mis sobrinos pero no son mi debilidad en absoluto. La primera película que recuerdo con nitidez en el cine es ‘West Side Story’. Nos llevó mi madre a mi hermana y a mí. Aunque no te lo creas, sigue siendo mi preferida ¡Esa belleza de Natalie Wood! Me compré el disco y me aprendí todas las canciones. Te las pondría cantar todas.

TL: Con el paso de los años ¿no has ampliado las predilecciones?
VS: Me gustan las películas clásicas. Me apasiona Meryl Streep. Es buena actriz, habla bien y tiene “un par” para decir lo que piensa y siente. ¡La adoro!.

West Side Story es su película favorita
West Side Story es su película favorita

TL: ¿Un libro de cabecera?
VS: ‘El Principito‘ es uno que hay que leer una vez al año. Me gusta la poesía y me encanta García Lorca. Al igual que me pasa con Picasso, su obra transmite el momento de la vida que está atravesando y es muy diferente cómo empieza a cómo acaba. Y en él se nota muchísimo. A mí la poesía me ha hecho llorar, me ha hecho reír y me ha hecho enamorarme de la situación. Y no me puedo olvidar de Terenci Moix. Me apasiona su versión frívola, porque me hizo reír mucho.

TL: Llega el momento de la pregunta obligada en estas charlas. ¿Qué pensaría el niño, que quería ser pintor, del hombre en el que te has convertido?
VS: Pues precisamente diría qué hago en esta profesión si lo que yo quería eras ser artista de la pintura. Nunca me he arrepentido del camino elegido, pero estoy convencido de que él no lo entendería. En el fondo, sé que no estaría orgulloso de mí en estos momentos.

El Principito es su libro de cabecera. En la foto, imagen de la versión cinematográfica del libro
El Principito es su libro de cabecera. En la foto, imagen de la versión cinematográfica del libro

TL: Por cierto, tu mundo está muy centralizado en Barcelona, que es donde vives y tienes la sede central de tu empresa. ¿Has notado el rechazo o las malas caras de otros por ser catalán?
VS: No te voy a negar que este es un tema muy delicado. Como catalán, te puedo decir cómo me siento y que es lo que quiero expresar siempre. Yo soy el más catalán que puedes encontrar. Soy un enamorado de Cataluña, de las raíces catalanas, enamoradísimo de mi lengua catalana, de mis costumbres y del factor diferencial, como un gallego o un andaluz lo estará de lo suyo, pero ante todo estoy orgulloso de pertenecer a un colectivo tan dispar y tan rico como España. Me siento muy orgulloso y pienso que eso nos enriquece a todos. A mí que, en Cataluña, por no ser independentista, que no lo soy, me llamen facha o traidor y, fuera de mi tierra, me tachen de independentista y también de traidor, me duele muchísimo. Generalizar siempre es malo. En el terreno profesional, esta circunstancia que nos ocupa no me afectado para nada.

Localización: Hotel Only You (Madrid). Próxima semana: Kike Sarasola.

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