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La amistad también puede nacer de un flechazo

Nuestro cerebro nos ayuda a experimentar afinidad con otra persona en un solo instante.

Ana Villarrubia. 16/02/2017

¿Te ha pasado alguna vez que nada más conocer a alguien has sentido que conectabais a las mil maravillas? ¿Con alguna de las personas que ahora mismo consideras amiga ocurrió que muy rápidamente sentisteis que encajabais a la perfección? ¿Como si lo vuestro fuera algo predeterminado o tan natural como la vida misma? Pues estabas en lo cierto, esa conexión espontánea era especial, y también real. Algo que hoy la ciencia puede explicar, sin necesidad de recurrir a interpretaciones esotéricas. Hasta ahora el flechazo estaba reservado en exclusiva para el amor, hoy sabemos que también hay amistades que nacen a primera vista.

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Necesitamos la vinculación con los demás desde que somos pequeños

La sociabilidad se vincula, por naturaleza, a nuestra condición humana. Nacemos siendo animales gregarios, predispuestos acercarnos y vincularnos a otras personas. Necesitamos de los otros a lo largo de todo nuestro proceso de desarrollo, tanto en lo referente al cuidado físico (en etapas más primarias) como, ya a lo largo de todo nuestro recorrido vital, en todo lo que concierne a lo emocional. Nuestra autoestima, la propia imagen que tenemos de nosotros mismos, la construcción de nuestra identidad y el desarrollo de nuestra capacidad para aceptarnos y amarnos nace en un contexto de obligada interrelación personal. No es exagerado afirmar que nuestra salud física y psicológica están condicionadas por la calidad de las relaciones que mantenemos con los demás.

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Necesitamos a los demás para forjar relaciones de calidad

Por eso no es de extrañar que nuestro cerebro venga, de serie, ya configurado de acuerdo a esta necesidad de vinculación social. No podía ser de otra manera: la actividad de nuestras neuronas, al servicio de nuestras necesidades de supervivencia, pone a nuestro servicio eficaces herramientas de conexión con los demás. Nuestra capacidad para hacer amigos obedece a toda una serie de habilidades sociales que se corresponden y se ven facilitadas a través de su sustrato neuronal.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de California y publicado originalmente en la prestigiosa publicación de divulgación en ciencias sociales The Social Science Journal ha probado la base neurológica de la química interpersonal que en estos casos se traduce en química de la amistad y que los investigadores describen como una conexión entre dos individuos que se experimenta desde su primer encuentro y que, según han demostrado, da lugar al surgimiento de una relación de amistad a primera vista.

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La amistad puede ser a primera vista, como el amor

En concreto, esa química de la amistad se correspondería con la experimentación abrupta de toda una serie de factores y sensaciones que aparecen asociados a ese primer encuentro con otra persona que de inmediato se percibe como especial. Quienes viven los intensos y muy agradables efectos emocionales de esa chispa de la amistad experimentan en un instante estas 5 sensaciones, tal y como se han descrito y medido en el estudio para explicar este tipo de relaciones de amistad forjadas en un instante:

  • Mutual Interest – Un interés genuino en el otro que se percibe como mutuo por la otra persona
  • Recirprocal Candor – Una potente candidez, una especie de sensación de afecto, seguridad y calidez en la relación, que también se vive como recíproca.
  • Similarity – Cierta sensación o proyección de similitud y afinidad con respecto al otro, a pesar de no conocer aún absoluto a la otra persona.
  • Personableness – La percepción en el otro de una apariencia globalmente amable y afín en cuanto a modales y formas de comunicación no verbal.
  • Physical Attraction – Un componente de atractivo físico que no aparece vinculado a ningún tipo de interés sexual sino como parte del potencial atractivo de la otra persona.
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Hay veces que sentimos un ‘flechazo’ y sabemos que conectamos con esa persona a nivel amistoso

¿Y cómo se gestan todas estas sensaciones en nuestro cerebro? Pues bien, la amistad a primera vista tiene que ver, desde el punto de vista neurológico, con la activación simultánea de varias estructuras cerebrales. La liberación de ciertas dosis de varios neurotransmisores y la activación de la amígdala (estructura que interviene habitualmente en respuestas de tipo emocional), del córtex prefrontal (estructura que nos permite establecer rápidos juicios y valoraciones con las que poder tomar decisiones) así como  del córtex cingulado posterior (estructura que interviene en la experimentación de emociones complejas como la empatía, imprescindible a la hora construir vínculos con otra personas) son las que nos proporcionan esa agradable sensación de conexión con el otro. Es la activación de esas estructuras cerebrales la que nos avisa de que tenemos delante de nosotros alguien que vamos a querer tener cerca, que nos gusta y con quien tenemos la fuerte sensación de llevarnos bien y estar a gusto desde el principio.

La aparición simultánea de esos 5 factores, en conjunción con su correlato neurológico en forma de un patrón muy distintivo de activación cerebral, son los encargados de dotar de un sentido casi mágico a una circunstancia, un encuentro, que, a priori, podía haber sido trivial. Con todo ello el acto concreto de conocer a una persona se rodea de un halo especial, sabiendo que estamos ante una relación única, y hace que ambas personas sientan de manera simultánea que entre ellas existirá una natural y especial  relación de amistad en el futuro.

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Las amistades creadas en la infancia pueden durar hasta la edad adulta

Los investigadores resaltan la importancia de estos resultados basándose en otros estudios que, como ya sabemos, correlacionan la salud física, la salud mental y la sensación de satisfacción con la vida con la habilidad de las personas para forjar vínculos y experimentar relaciones interpersonales gratificantes y exitosas. Este tipo de conexión física y emocional nos pone las cosas más fáciles. Es la forma que tiene nuestro cerebro de echarnos un capote y contribuir al estableciendo de relaciones sociales valiosas que aseguran nuestra salud y nuestro bienestar a todos los niveles.


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