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#CloseTo Pilar Rubio: “Me flipan los documentales de arte”

Hoy hablamos de cerca con Pilar Rubio, una super mamá que nos enseña a ponernos en forma en su programa 'Fit Life'.

Amalia Enríquez. 06/06/2017

Una conversación con ella es una inyección de vitalidad y sana positividad. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, exactamente desde su etapa de reportera intrépida. En todo este tiempo, su vida ha cambiado mucho. Se ha convertido en una imprescindible en la televisión y, sobre todo, en madre por partida doble. Sin pretenderlo, cambió su chip vital y canalizó esa experiencia maternal en vida sana, que nos intenta transmitir, todas las semanas, en su programa ‘Fit life’ en el canal ‘Fox Life’.

The Luxonomist: Tienes que contarme el secreto de ser multitarea y llegar a todo.
Pilar Rubio: Cuéntamelo tú a mí, Amalia. Seguro que te pasa lo mismo. Alcanzar a hacer todo es la fórmula que todas intentamos seguir y hacemos que sea posible. Al final, la mujer tiene que ser todo: mamá, trabajadora fuera del hogar, ama de casa y, al margen de todo eso, quiere sentirse bien y llevar una vida sana. Hoy en día eso se ha convertido en una tendencia, pero debería de ser así siempre.

Pilar es mamá de dos niños. Foto: Teresa Peyri

TL: ¿Esa ha sido una máxima en tu vida?
PR: Yo siempre he ido al gimnasio, pero no era muy constante. Cuando me quedé embarazada me hice más consciente de que me tenía que cuidar más.

TL: Ser madre fue el punto de inflexión, entonces…
PR: Al quedarme embarazada empecé a pensar “¡uf!, ahora me va a empezar a crecer la tripa y, luego, quiero volver a ser la que era!” Las que habían sido madres me decían que después de dar a luz se te quedaba todo colgando y eso me asustó.

TL: En cierta medida, volvemos a la esclavitud de la imagen, ¿no?
PR: Más que la imagen era cuestión de identidad. Yo quería volver a sentirme bien conmigo misma. Lo que no quería era que por ser madre, dejar de ser mujer y dejar de sentirme yo.

Protagoniza el programa ‘Fit Life’ donde comparte con el público cómo se cuida. Foto: Bea Sancho

TL: ¿En algún momento tuviste la sensación de que dejarías de serlo?
PR: Por desgracia, hay un concepto social de que las madres son otro mercado. Después de dar a luz puedes seguir siendo una mujer activa, teniendo tu trabajo y tu vida social, que es muy importante, y compatibilizar todo eso con tus hijos. El no querer perder esa identidad, es lo que hizo que me centrase en cuidarme físicamente, así que me siento una mujer activa, joven y sana.

TL: ¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres que se nos reconozcan los esfuerzos?
PR: Si te digo la verdad, yo no quiero que nadie me reconozca nada. ¿Por qué nos tienen que reconocer un esfuerzo? Es verdad que parece que va en el sueldo que nosotros los hagamos. La sociedad sigue teniendo esos estereotipos de que nosotras tenemos que hacerlos y los hombres están exentos. La verdad es que esa actitud me saca un poco de mis casillas. Hay mujeres que me dicen que sus maridos les ayudan mucho. ¿Cómo que te ayudan? A lo mejor eres tú quien le ayuda a él. Las tareas hay que compartirlas, todo en la convivencia es compartir.

TL: Es un problema social de concepto muy difícil de erradicar…
PR: ¡Claro! Algunas mujeres, a veces, aceptan ese rol. Yo no, yo intento luchar por la igualdad y, en mi casa, todos somos iguales en ese aspecto porque somos personas, sin ninguna diferenciación de sexos. Nuestras agendas son un poco locas, porque no tenemos unos horarios fijos como la mayoría de las personas, pero el tiempo que estamos juntos lo compartimos todo.

Le encanta la vida sana y se nota. Foto: Teresa Peyri

TL: ¿Cómo ha sido la travesía de la reportera intrépida a la profesional de hoy?
PR: Creo que no ha habido un cambio, ni una evolución destacable. Simplemente he cambiado de trabajo, de proyecto. En televisión, lo que tenemos los comunicadores es esa posibilidad de pasar de un formato a otro. La verdad es que no creo que antes fuera más alocada de lo que ahora soy ni menos profesional.

TL: ¿La percepción de la gente ha sido esa también? 
PR: Yo creo que la gente ha entendido perfectamente que lo que hacíamos como reporteros era un papel. Yo jugaba a ser la chica que se metía en todos los lados y que no paraba quieta, pero lo hacía desde un total convencimiento profesional, al igual que el resto de los trabajos que he hecho.

TL: ¿Añoras aquella época?
PR: No, para nada. La recuerdo con cariño, pero sí que es verdad que no la echo de menos porque fue muy dura. Y, de eso, creo que la gente no se daba cuenta. Trabajaba unas quince horas todos los días y, cuando acumulaba jornadas, era bastante agotador. Tuve la suerte de contar con muy buenos compañeros, nos convertimos en una piña y nos lo pasábamos genial allí donde íbamos. Esa sintonía se veía reflejada en los reportajes. Fue una época muy bonita, en la que aprendí muchísimo y que resultó muy instructiva. Si volviera atrás, lo volvería a repetir porque fue un acierto.

Dice que en su casa se come “sano y de todo” aunque reconoce que sus hijos comen muy mal. Foto: Bea Sancho

TL: ¿Eres de las que repetirías todo de poder hacerlo?
PR: Todo, incluso los errores. Todo lo vivido es parte de tu formación. Es lo que ha hecho posible que vayas acumulando experiencia y que, cada día, puedas enfrentarte a nuevos retos con más seguridad. La verdad es que no sé si esa seguridad me la ha dado el ir cambiando de trabajo así, o el ser madre. Cuando me quedé embarazada, de repente, me sentí como con un superpoder. Pensé ¡ostras, ahora tengo que ser fuerte porque llevo esto aquí dentro! Desde ese momento tenía que ser responsable porque, todo lo que esa personita supiera desde su nacimiento, se lo iba a enseñar yo. Y me sentí fuerte.

TL: Sin duda, la maternidad fue tu punto de inflexión vital.
PR: Yo creo que sí. En ese momento me dije que cuando no quisiera hacer una cosa, no la haría. Me di cuenta de que era más poderosa, así me sentía. Creo que es muy importante tener un hijo, pero también inculcarle lo que quieras y enseñarle a decir que no”.

TL: ¡Qué difícil es eso!
PR: Yo he aprendido ya, sin ningún tipo de remordimientos y te aseguro que me siento mucho mejor.

Le gusta hacer deporte y nos lo enseña en su programa de televisión. Fotos: Bea Sancho

TL: Con ‘Fit life’, por suerte, no practicaste la negativa.
PR: (risas) Nooo. A raíz del libro que escribí el año pasado, ‘Embarazada y ¿ahora qué?’ en el que contaba mi experiencia, cómo cuidarse en el embarazo y después de dar a luz, valoramos que era una buena idea llevarlo a televisión para que la gente tuviera más acceso a todo ese conocimiento. He querido ser muy honesta siempre en todo lo que he escrito. Lo que mostraba en mi libro es lo que se puede ver ahora en el programa. Mi día a día, cómo intentas cuidarte y conciliar familia con trabajo. Lo que sí quería es que la emisión fuera en una televisión de calidad. ‘Fit life’, en contra de algunos comentarios, no es un reality de mi vida privada. Es un programa de mi día a día, en el que intento dar consejos sobre las cosas que hago para llevar una vida sana y que me van bien.

TL: ¿No te da miedo estar demasiado expuesta?
PR: No creo que lo esté. Es mi día a día profesional y el contenido que ofrecemos es bueno e interesante. Esa exposición no me preocupa nada en absoluto, al revés. Estoy muy contenta de poder llegar a la gente así. En el programa no sobrepaso los límites que puedas ver, por ejemplo, en mis redes sociales. Lo que ves en ellas es la línea. En ningún programa saldrán mi habitación, ni mi baño, porque creo que ni es necesario ni interesante. No alimento el morbo, así que estoy bastante tranquila con la factura que ofrecemos.

TL: ¿En casa impones tu ley de comida sana y saludable?
PR: Comer sano es algo muy natural en casa. No olvides que hay un deportista en ella. Comemos de todo. Yo soy la que he cambiado un poco mi disciplina, porque ahora como cinco veces al día, rutina que antes no hacía.

Escribió el año pasado su primer libro. Foto de Pilar: Teresa Peyri

TL: Y si los niños te piden pizza, hamburguesa y demás…
PR: Son muy pequeñitos para eso, pero tengo que decirte que mis hijos comen muy mal, son malos comedores. Les puedes poner delante una bolsa gigante de chuches y una tarta ¡y ni las tocan! No les interesa nada. Me tengo que pelear bastante para que coman.

TL: Vamos a volver un poco la vista atrás. ¿Cómo desembarca una estudiante de Económicas en este mundillo del entertainment?
PR: Fui estudiante de Económicas de rebote, porque lo que realmente quería estudiar era Matemáticas, ciencias exactas, y mi padre me dijo que adónde iba con eso, que no me llevaba a ningún sitio y que no tenía futuro. La carrera me gustaba pero, al mismo tiempo, quería trabajar porque quería dinero para mis cosas. Ese trabajo empezó a ser continuado y me ocupó tanto tiempo, que ya apenas lo tenía para estudiar. Tuve que elegir y me decidí por dejar la carrera.

TL: Con el consiguiente drama en casa…
PR: Como el trabajo que iba consiguiendo fue muy gradual, el shock no fue tan grande como si fuese de repente. Estudié en Alcalá de Henares pero, cuando me independicé, me vine a vivir a Madrid. Enseguida se dieron cuenta que no podía conciliar todo.

E.T. fue su primera película en el cine

TL: La niña que vivía en las afueras, ¿iba al cine?
PR: Sí.. Ahora que me has dicho lo del volver la vista atrás, me ha venido a la cabeza la imagen de un centro comercial en Torrejón de Ardoz, que es donde vivía yo con mis padres, donde estrenaban ‘Jurassic Park’. La cola daba la vuelta a la manzana, porque fue una revolución esa película. A los 5 años mis padres me llevaron a ver ‘ET’ y pasé un miedo que aún lo recuerdo. Me regalaron el muñeco y todo, pero recuerdo que sufrí viéndola.

TL: En la madurez ¿has ido incorporando otras ya imprescindibles?
PR: Tengo muchas. Me encantan los musicales como ‘El mago de Oz’ o ‘Rent’. Una de mis películas favoritas es ‘Rocky Horror Picture Show’ y, sobre todo, ‘Hair wick’ por el fondo que tiene la historia.

TL: ¿Eres de leer?
PR: Sí, pero intento leer libros que me aporten algo. Ya que leo, me gusta aprender. De niña no me gustaba leer mucho, me aficioné al empezar a leer los libros de filosofía en el instituto. De pequeña recuerdo ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ o ‘Las aventuras del pequeño Nicolás’.

‘Ser feliz en Alaska’, uno de sus libros de cabecera

TL: ¿Si te pido que me recomiendes uno o dos para mi fin de semana?
PR: Hay un libro de Rafael Santandreu que se llama ‘Ser feliz en Alaska’ que me regaló una amiga estas navidades.  Hay veces que me agobio mucho porque quiero hacer muchas cosas y, algunos días, no lo veo tan positivo. Ese libro me ha valido para cambiar la perspectiva del día a día.

TL: Adicta, entonces, a “mens sana in corpore sano”…
PR: Claro, es importantísimo que vayan en armonía.

TL: ¿Y cómo entrenas la mente?
PR: Fundamentalmente con lo que leo. Es complicado conseguir entrenarla con el ritmo de vida que llevamos, pero intento positivizar cualquier minuto de mi día, sacar siempre la parte buena de todo lo que hago. Siempre vaso medio lleno porque, de lo contrario, te hundes.

 

Le gusta leer, y recuerda estos libros de su infancia

TL: ¿Lo tuyo ha sido cuestión de suerte, perseverancia o casualidad?
PR: Contando con que empecé a ir a castings al salir de la universidad, desde Torrejón a Madrid, me cogía dos autobuses, dos líneas de metro y me movía por aquí como una loca, creo que de suerte hay poco. Creo que cuanto más trabajo, más suerte tengo. Hay que buscarla y trabajarla.

TL: ¿Te has arrepentido en algún momento de no seguir estudiando?
PR: No, porque eso siempre lo tengo ahí. La carrera la puedo retomar y ya sería por un tema personal.

TL: ¿Las series se han instalado en tu vida?
PR: No, porque no quiero tener esa dependencia. No tengo tiempo para eso. El poco libre que me queda prefiero dedicarlo a leer un libro, ver una película o un documental, que me flipan. Si pueden ser de media hora sobre alguna guerra mundial o arte ¡ya es lo más! Prefiero saber cómo las tropas de Hitler intentaron invadir Rusia antes que engancharme a una serie, que me va a condicionar un seguimiento. Estas cosas me hacen salir de mi rutina y me relajan. Ten en cuenta que mi marido entrena bastante, por la mañana y por la noche. Mientras le espero por la noche para cenar con él, cuando los niños ya están en cama, me pongo un documental.

Le gustan los musicales como ‘El Mago de Oz’

TL: Por cierto, ¿siempre has sido del Real Madrid o has tenido que cambiar de equipo?
PR: Mi abuelo era del Real Madrid y yo soy de aquí, así que lo lógico es que fuéramos merengues. No tuve que cambiar las pasiones (risas).

TL: ¿Cómo en un día de relax en casa de Pilar Rubio?
PR: Levantarme, llevar a los niños al parque para que disfruten y agotarlos (risas), comer con amigos y regresar a casa para estar con mi chico, que habrá vuelto de entrenar o del partido, poder ver algo juntos en televisión o ir al cine. Y, si hubiera un concierto, ese para mí sería un plan perfecto.

TL: ¿Nunca te planteaste ser músico?
PR: Siempre lo he querido, mi profesión frustrada es esa. Me habría encantado tener una banda de rock e irme a tocar todo el día de gira. Ahora ya no estoy a tiempo. Me habría encantado ser una rock star.

Así se hizo la foto de portada con nuestra compañera Amalia Enríquez

TL: Pregunta obligada en estas conversaciones y que les pone punto final. ¿Qué diría aquella niña de Torrejón de la mujer en que te has convertido?
PR: Yo creo que se sentiría muy a gusto con lo que me he convertido porque, al final, la mía ha sido una evolución lógica. La personalidad que podía tener yo con cinco o diez años, es la misma que ahora pero más desarrollada. Siempre he sido muy realista y me he preocupado del día a día. El medio o largo plazo no lo contemplo. Lo que quiero es hacer las cosas bien hoy porque darán sus frutos mañana. Soy feliz con lo que tengo.

*Localización: Hotel Urso Madrid. *Próxima semana: Albert Rivera.


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