¿Preparado para un verano en pareja?

Los meses estivales son los peores enemigos de la pareja. ¿Por qué se rompen más matrimonios al final del verano que en ningún otro momento del año? 

08 Jun 2017 Ana Villarrubia

La historia se repite año tras año, llega septiembre y se disparan las consultas por problemas de pareja así como las demandas de divorcio en los despachos de abogados. Junio, julio y agosto son devastadores para la pareja, tras pasar por un torrente vacacional en muchos casos parece que solo queda la separación.  ¿Por qué pasa esto? Entramos ahora en esos tres meses fatídicos para el deterioro de la pareja… ¿Es esto evitable?

Es tan frenético el ritmo de vida que llevamos, se nos hace todo ‘tan urgente’ cada día, que la pareja acaba siendo esa parte que siempre queda relegada a otra posición en la escala de prioridades. Confiamos en que la pareja “siempre está ahí y en que, por lo tanto, ya iremos después a encargarnos de ella. El cuidado de la pareja se pospone con pasmosa facilidad. Y no sabemos a qué precio…

Confiamos en que nuestra pareja “siempre está ahí” pero tenemos que cuidarla

Es en los periodos vacacionales (principalmente verano y navidades, pero sobre todo verano pues suele suponer un parón mayor), donde no existen tantas distracciones justificadas, cuando las dos personas que forman la pareja se reencuentran en una convivencia más intensa pero, a la vez, más sosegada. Es ahí cuando los dos se toman el pulso, cuando se evalúan de nuevo y analizan si su encuentro sigue siendo grato o ha dejado de serlo. La pareja no se rompe en verano, se ha ido rompiendo poco a poco a lo largo de meses o años. Pero las personas necesitamos de periodos de calma para tomar conciencia de las dificultades reales a las que nos enfrentamos y tomar las decisiones importantes. Esas decisiones que afectan a nuestro proyecto de vida y no pueden tomarse de manera impulsiva.

Cada pareja es un mundo y como terapeuta de pareja la verdad es que son muchas y muy diferentes las historias de amor que he tenido ocasión de conocer. Es sorprendente ver cómo cada pareja construye una relación única y genuina, basada en la satisfacción de sus necesidades, en sus valores, prioridades y aficiones. Son muchas las dinámicas de relación distintas por las cuales una pareja puede llegar a funcionar y nadie está capacitado juzgar nada al respecto. En cambio, cuando las parejas se deterioran sí que encontramos un patrón  deterioro progresivo de algunos factores fundamentales

Una pareja se rompe porque los conflictos han dejado de resolverse

¿Por qué se rompe una pareja?
Se ha deteriorado la intimidad. Y nos referimos aquí al intercambio mas profundo y emocional, ese que hace de la pareja un vínculo tan especial e incomparable al de ninguna otra relación interpersonal. Cuando dejan de intercambiarse confidencias y afectos, la pareja renuncia a las bases sobre las que se asienta y el uno deja de sentirse prioritario y amado ante los ojos del otro.

Se ha dejado a un lado la pasión. No significa solo que se haya reducido la frecuencia con la que se mantienen relaciones sexuales, sino que se ha perdido también complicidad, se ha abandonado el reto del cortejo, se han acabado las citas y el tiempo en exclusiva dedicado a la pareja. Las dos personas dejan de sentirse admiradas y el alimento de la pareja, que es el intercambio de gratificaciones, se desvanece.

Cuando falla la comunicación, debemos tomar medidas para salvar nuestra relación

Los conflictos han dejado de resolverse. Por miedo o por falta de flexibilidad los problemas van aplazándose uno tras otro desde una postura o bien altiva o bien resignada. No ha llegado a haber acuerdo en lo importante, y eso siempre vuelve. Todos los conflictos que se han ido barriendo debajo de la alfombre reaparecen periódicamente bajo la forma de disputas cada vez mas amargas.

La comunicación ha fallado. Con todo lo que eso conlleva, pues la comunicación es el vehículo necesario para todos los intercambios y ajustes de los que la pareja requiere. En pareja toda palabra y todo gesto transmite algo al otro, todo es de una manera o de otra comunicación verbal o no verbal. Es peligroso caer en el silencio porque transmite desinterés, pero mas peligroso aún es caer en las pérdidas de respeto que dañan y ofenden.

A veces lo mejor es la separación, pero no hay que resignarse pronto a ello

El compromiso ha perdido valor. En última instancia la unión carece ya de sentido. Cuando no se comparte un proyecto de vida en común todos los esfuerzos y todos los ajustes propios de la convivencia pierden sentido.

Llegado este último punto es cierto que la separación es la decisión más razonable más respetuosa, para que cada uno de los dos puedan seguir encontrando su felicidad y su camino en otros lugares. Pero no te resignes a que lo vuestro se apague. Hay mucho por hacer antes de que sea demasiado tarde, para permitir que siga siendo un espacio grato de comodidad y cuidado.

Es importante respetar esos momentos de individualidad de cada uno

Para cuidar la pareja es imprescindible…
Respetar la individualidad del otro. Un componente de admiración es fundamental para que la relación sea gratificante. Y para querer y admirar a otra persona es importante entender que ese alguien nos elige libremente, pero no nos necesita. Es un adulto independiente, con toda una biografía a sus espaldas, a quien yo también escojo libremente porque admiro sus valores sus cualidades, su trayectoria, su inteligencia, etc.

Expresar lo que uno siente. Porque de nada sirve sentirse muy atraído por otra persona, amarla o valorar sus logros si nunca llegamos a decírselo. La pareja ya requiere de demasiados ajustes y renuncias como para que no se intercambien emociones y refuerzos.

Mantén la complicidad con tu pareja

Pedir lo que uno desea. No importa lo mucho que conozcamos a nuestra pareja, nunca está justificado pensar que pueda leernos la mente, adivinar lo que queremos o necesitamos, y encima satisfacerlo por arte de maga. Nos frustramos cuando la pareja no nos da lo que deseamos pero es que la mayor parte de las veces ni siquiera se lo hemos pedido. ¡Ojo a eso de depositar sobre el otro una expectativa de la que no es consciente!

Mantener viva la pasión. Que significa mantener viva la relación para que la pareja siga conservando su esencia más allá de las rutinas diarias, de las responsabilidades o del cuidado de los hijos. Antes de todo eso hubo pasión, cortejo y mucha química. Esa es la base de la unión. Todo lo demás que tan importante es vino después y se asentó sobre esas bases.

No tengáis miedo a discutir, seguro que sacáis algo en claro de todo ello

No tener miedo a discutir. Tendemos a asociar discusión a pelea, nos da miedo y lo evitamos. No decimos las cosas por no molestar o por no herir, y sin darnos cuenta acumulamos y agravamos los problemas. Nos da miedo discutir porque no sabemos hacerlo. De una discusión deberíamos salir reforzados si formulamos las críticas desde el respeto, si hablamos de lo que el otro ha hecho y no de lo que es, si somos claros y concisos proponiendo soluciones, si discutimos las cosas de una en una, y si asumimos que para llegar a un punto de encuentro los dos hemos de ganar y perder a la vez.

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