¿Por qué sigue costando salir del armario?

Estos días se celebra la semana del Orgullo en Madrid, una fiesta que nació con carácter reivindicativo.

29 Jun 2017 Ana Villarrubia

La celebración del Orgullo es noticia este año en todos los sentidos: por su repercusión mundial, por el gran despliegue de medios que Madrid ha puesto a disposición de los organizadores y de la seguridad del evento, por la inmensa cantidad de turistas que la ciudad está por albergar y, en definitiva, por la gran fiesta que invade las calles de la capital.

Los comienzos del Orgullo no fueron festivos sino reivindicativos

Ahora las cosas son mas fáciles, pero hace unos años no lo fueron tanto. Entonces, la “fiesta” surgió como una necesidad de reivindicar los derechos de un colectivo discriminado, como una herramienta de lucha. Y, pese a lo mucho que nos gusta decir que la sociedad ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años -cosa que es cierta-, no conviene olvidar todo lo que aún queda por hacer. No vale con mirar solo hacia atrás cuando por delante el horizonte es aún descorazonador. ¿Por qué todavía hoy cuesta ‘salir del armario’? ¿Por qué pronunciarse como no heterosexual sigue dando miedo?

Educación y tradición cultural. Porque desde bien pequeñitos nos empapamos de esquemas sobre el mundo que tristemente están plagados de mensajes homófobos. Los hemos integrado de manera inconsciente, y algunos a día de hoy aun no han empatizado con aquellos a quienes hieren. Sería necesaria una verdadera educación en valores desde casa y desde la escuela a edades tempranas, donde se derriben estereotipos de género y se promueva la igualdad.

El día 28 se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTB

Entorno laboral. Es el escenario de vida donde más se inhibe uno de airear cualquier información acerca de su orientación sexual. Donde se registra el porcentaje mas alto de personas que se han sentido discriminadas por su condición de no heterosexual, por encima de 60% según varios estudios y asociaciones. Aquí la discriminación coloca a la persona en un lugar de especial vulnerabilidad y le obliga a esconderse no solo por temor a perder su trabajo (que al fin y al cabo puede sentirse amparado por la ley) sino sobre todo por temor a que se deteriore su ambiente de trabajo, donde pasa la mayor parte de su tiempo cada día.

Ideas machistas. No se trata de mensajes homófobos, sino de ideas arcaicas con las que convivimos desde que llegamos la mundo, ideas sobre lo que significa ‘ser hombre’ o ‘ser mujer’ desde un punto de vista tan rígido como desigual. Y en base a la categoría en la que entramos se depositan sobre nosotros una serie de expectativas u otras. La realidad es que los roles y la identidad de género no pueden ni deben asociarse al sexo genético o cromosómico.

Celebración de la semana del Orgullo en Madrid el año pasado. Foto: Orgullo Madrid

Escasos referentes sociales. Aunque las cosas están cambiando mucho, todavía es necesario que en más ámbitos (como por ejemplo, el deporte) existan referentes LGTB. Especialmente cuando uno es muy joven tiende a proyectar sus deseos y aspiraciones sobre una figura a la que considera ídolo o, al menos referente. Cualquier personaje público ejerce una influencia sobre sus seguidores y puede servir de espejo en el que fijarse para emprender un proceso que hasta ese momento se había temido. Para bien o para mal –en este caso solo para bien- la visibilidad de las acciones de los personajes públicos hacen que sus actuaciones y actitudes se conviertan, en general, en revulsivo para quienes se fijan en ellos.

Agresiones. Se viene detectando en los últimos años un preocupante y escandaloso aumento de agresiones a personas homosexuales. También se han multiplicado las denuncias. Este tipo de noticias contribuyen a alimentar el miedo pero ni debemos sucumbir ante los homófobos violentos ni tampoco podemos generalizar: España está considerada, a día de hoy, como el país más tolerante del mundo con la homosexualidad.

Por mucho que hayamos avanzando en este sentido, lo cierto es que en el mundo que les espera a los jóvenes que hoy ‘salen del armario’ todavía no está garantizada la igualdad. Por eso, como decíamos en un post reciente, el apoyo de la familia es tan importante en un primer momento. Porque esa aceptación incondicional es la que facilita que todos nos sintamos suficientemente seguros y dignos cuando nos toca salir al mundo, y reivindicar nuestra identidad. El joven que hoy ‘sale del armario’ habrá de enfrentarse aun a incómodas presiones e injustos juicios sociales; espero y confío en que el Orgullo que estos días se respira por las calles de Madrid siga dejando huella más allá de la celebración.

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