La reina Letizia, camino de ser la reina de Europa

En su viaje al Reino Unido ha sido la protagonista indiscutible por sus outfits, su elegancia y su saber estar.

Icono de fecha 14 Jul 2017 Icono de autor Pilar García de la Granja
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • RSS

La reina Letizia es Reina con mayúsculas. No es una frase baladí. Ha pasado más de una década y nuestra Letizia se ha convertido en una mujer que a base de trabajo, discreción y fuerza de voluntad, lleva camino de convertirse no solo en la Reina de España que es, sino en la Reina de Europa.

Letizia, impecable de Varela junto a Isabel II

En el viaje a Londres de esta semana, no solo fue la más elegante (que de largo, lo fue) sino que lució como nadie los modelos de infarto que Varela le diseñó. Al verla, regresó a mi memoria aquella primera vez en la que Letizia se presentaba de rojo en sociedad en Dinamarca. Aún no era reina, ni siquiera princesa consorte, en la boda de Felipe de Dinamarca.

Sonrisas y distensión… la clave de su viaje al Reino Unido

Esta semana, Letizia ha sido reina. Ni un mal gesto, ni una mirada descuidada, incluso sonrisas y distensión. Maquillaje impecable, vestuario para la ocasión… Atrevida con el amarillo, sin duda pensando en la reina Isabel de Inglaterra que si algo adora, son los colorines en el paño. Si esperaban una soberana en tonos oscuros, se equivocaron.

Letizia iba decidida a romper moldes dentro de la estricta casa de los Windsor… y lo consiguió. El tocado amarillo de María Nieto era una obra de arte y las miradas que a él (y ella) se dirigían, de admiración.

Espectacular con todos sus modelos, excepto el granate de Burberry

Solo encuentro un ‘pero’ a su maleta británica, ese vestido insulso granate que lució en casa del príncipe Carlos y Camila. El único momento en el que todos queríamos más de ella -otro modelazo con el que no dejar de mirarla, de admirar su tipazo, el estilo y su mirada entre risueña y serena- pero me defraudó.

En Buckingham estuvo perfecta

Siempre he admirado la extraordinaria fuerza de Letizia, una mujer que ha soportado de todo y por su orden. Una mujer que ha sufrido en sus propias carnes la tragedia familiar y el dolor insoportable. Seguro que podría ser más simpática, seguro que podría engordar un poco, seguro que se le pueden sacar mil defectos, seguro que se ha equivocado mil veces… ¿Y quién no? En este viaje yo me rindo a la mujer, reina y bella. Letizia lo tiene todo y por extensión los españoles tenemos un activo extraordinario.

Adiós a la piel descolgada de muslos, brazos y papada
Kering aprovecha el tirón de Gucci