Controla a tu hijo adolescente en verano

Es necesario marcar límites sin olvidar la comunicación para conseguir ganarte su confianza

27 Jul 2017 Ana Villarrubia

El niño obediente que se convirtió en adolescente rebelde y que lleva todo el año preocupándote está ahora de vacaciones. No importa que en lo académico le haya ido peor o mejor, algunas semanas de despendole le esperan seguro. Y es normal que así lo contemple. Temes un verano conflictivo pero no puedes estar en todo: vosotros descansáis mucho menos de lo que duran sus vacaciones, y es inevitable que pase una gran parte de ese tiempo solo, sin supervisión. Por eso, al encarar el verano, lo primero que se hace necesario hacer es aceptar que, de una manera o de otra, vas a tener que ser flexible. No te queda otra. He aquí lo mas delicado de este asunto: ¿Cómo manejar esa flexibilidad sin que se te vaya de las manos?.

En verano hay que ser más flexible con los hijos

Fija unos mínimos imprescindibles. Sus deberes y responsabilidades habituales más básicas (todos los que en esta época sigan vigentes) le siguen correspondiendo en verano. El cuarto sigue el mismo orden, el perro tiene las mismas necesidades y la ropa sigue sin lavarse por arte de magia, por poner solo algunos ejemplos Y unos mínimos hábitos de convivencia también le son exigibles: horarios de comidas, hábitos de lectura, costumbres familiares… En todo ello se le espera, activo y participativo.

 Negocia con él. Es importante que forme parte del proceso de toma de decisiones y de la organización logísticas y práctica de su día a día veraniego; se percibirá mas concernido con respecto a las conclusiones a las que lleguéis. Además, de esta manera le será más fácil respetar un compromiso con el que se sienta identificado, antes que otro que le venga impuesto y que considere carente de significado.

Negocia dónde están los límites de actuación

Pero… ¿Qué se negocia? ¡Todo! Porque es comprensible que quiera ampliar horarios de salidas y tomarse alguna que otra licencia extra, pero incluso en lo extraordinario es importante que conozca sus límites. Conductas que trasgredan líneas rojas serán motivo de pérdida de libertades y privilegios. Si demuestra de una u otra forma que no es capaz de gestionar la autonomía que se le ha concedido, entonces dejará de hacerlo. Los límites se sitúan allí donde intervienen los valores y normas familiares, la educación y, por supuesto, la salud. Puede salir hasta mas tarde, quedar más veces en semana, viajar quizá incluso, pero solo si demuestra que es capaz de hacer todo eso sin colocarse en ninguna situación de riesgo.

Recuérdale los motivos. Está en edad de empujar límites, eso ya lo sabemos, pero debe partir de la base de que existen, de que los parámetros nos los fija él y que sus referentes sois vosotros, sus padres. Quizá necesite alguna que otra explicación, y está bien recordársela, forma parte de su educación.

Respeta sus ideas y conversa con él habitualmente

Respétale. Es normal que tenga ideas muy diferentes acerca de cómo deben de ser las cosas y qué es lo que le corresponde. No es esperable que esté de acuerdo contigo en todo, con que entienda que las normas las pones tú –y las respete, claro- puede ser suficiente.

Acompáñale y no dejes de hablar con él. Será mas eficaz que limitarte a prohibir. A estas alturas del juego él ya se ha hecho fuerte y la prohibición un recorrido muy corto. Se trata de que, incluso cuando haya metido la pata, pueda recurrir a ti en lugar de mantenerlo oculto y meterse en un lío más grande. Esta es la mejor forma (y la única) de estar enterado de qué piensa, qué le preocupa, qué desea y que siente tu hijo. Es también la garantía de que mantienes, al menos, una parcela de influencia.

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