Los beneficios psicológicos del deporte

La obesidad amenaza con ser una epidemia en Europa de aquí a 20 años y la OMS señala la falta de ejercicio como una de sus causas fundamentales.

Icono de fecha 31 Ago 2017 Icono de autor Ana Villarrubia
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Según la Organización Mundial de la Salud, para el año 2030 el 89% de los hombres europeos tendrá sobrepeso y el 48% serán clínicamente diagnosticados con obesidad. Incluso en los países nórdicos, donde la prevalencia de la obesidad siempre ha tendido a ser baja o muy baja, se prevé que la tasa de personas adultas con obesidad prácticamente se duplique a lo largo de los próximos 15 años.

¿Las causas? Un cambio dietético a nivel mundial que tiende a la ingesta de alimentos hipercalóricos -debido al consumo de comida rápida, poco elaborada y nada equilibrada a nivel nutritivo- y un progresivo abandono de la actividad física debido a hábitos de ocio, formas de transporte y rutinas laborales que obligan al sedentarismo.

El deporte también te ayuda a ser más feliz. ¡Pruébalo!
El deporte también te ayuda a ser más feliz. ¡Pruébalo!

En este contexto la obesidad se considera, además de una enfermedad con consecuencias que pueden llegar a ser fatales, una auténtica epidemia. Y sus costes sociales son disparatados. En este alarmante contexto surge, desde mi punto de vista, un importante acicate: el deporte se está poniendo de moda. Junto con un cambio en nuestras costumbres de alimentación que nos haga volver a la sana cocina mediterránea, el deporte se convierte en herramienta imprescindible para combatir largas jornadas laborales que, efectivamente, nos mantienen en una silla de oficina durante casi todo el día.

En plena fiebre del running, el crossfit, el zumba y el body-pump, creo que no es disparatado afirmar que el deporte vuelve a formar parte de nuestras vidas. ¡Y bienvenidas sean las modas saludables! Los expertos aseguran que si el deporte se convirtiera en un hábito generalizado, disminuiría el riesgo poblacional ante enfermedades como la diabetes tipo 2, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades cardiacas o incluso el cáncer.

¿Te atreves con el Crossfit? Aquí puedes probar una clase
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Personalmente reconozco que puede llegar a ser agobiante la expectativa de tener por delante  toda una hora de ejercicio físico, especialmente para quien no lo hace de manera habitual. Por eso es imprescindible animarse durante las primeras semanas -unas tres semanas son necesarias hasta que se instaura el hábito- y sacar fuerzas de donde no las haya para romper el círculo vicioso de la vida sedentaria. Después irá todo rodado. El propio cuerpo será quien te lo pida y la motivación se reforzará a sí misma. Si eres de los que aún hace pereza antes de ponerse las zapatillas deportivas, repasa todos sus beneficios.

Lo mejor de todo es que no es necesario proyectarse en el largo plazo, son numerosísimos los estudios que avalan los efectos beneficiosos del deporte para nuestro organismo, y muchos de ellos se hacen notar de manera prácticamente inmediata. Las consecuencias bien merecen superar la pereza. Repásalas y decide por ti mismo.

Disfruta de un momento de desconexión practicando running
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Hacer ejercicio mejora tu memoria. Supone un aporte extra de energía, y esto no sólo es evidente durante el ejercicio sino que se hace notar también después de que el ejercicio haya finalizado. ¿Por qué? Toda actividad física mejora la circulación sanguínea, lo que se traduce también en un aporte extra de sangre a tu cerebro. ¿Y cómo lo notas tú en tu experiencia diaria? De manera casi directa: el efecto de unos 50 minutos de ejercicio cardiovascular por la mañana puede llegar a extenderse durante todo el día, permitiéndote ejercer tus obligaciones diarias con una mayor capacidad de atención y una memoria más ágil. En definitiva, experimentando niveles más altos de rendimiento cognitivo.

En concreto, una de las áreas de tu cerebro que más se beneficia de este efecto es el hipocampo, una estructura cerebral implicada en todos los procesos cognitivos relacionados con la memoria. Varios estudios han demostrado que el ejercicio físico regular promueve la producción de células toda la zona del hipocampo, mejorando el recuerdo de viejos aprendizajes, facilitando el proceso de aprender cosas nuevas y agilizando también el uso del vocabulario del que dispones.

Sabemos que cuesta, pero después de tres semanas no podrás dejar el deporte
Sabemos que cuesta, pero después de tres semanas no podrás dejar el deporte

Hacer ejercicio aumenta la plasticidad cerebral y alarga la vida de tu cerebro. En el largo plazo, gracias al impacto sostenido en el tiempo del ejercicio físico sobre nuestro cerebro, se consigue prevenir el deterioro de áreas cerebrales como el hipocampo o el córtex prefrontal. Te en cuenta que este último está involucrado en el rendimiento de las llamadas funciones ejecutivas, que engloban procesos tan cotidianos y tan necesarios como la atención, el control de impulsos, la planificación, la flexibilidad cognitiva o la supervisión de nuestras propias conductas en los distintos contextos en los que nos relacionamos con el mundo.

Producir más células en el cerebro es también generar más neuronas y generar también más conexione entre las neuronas; un proceso conocido como neurogénesis. Por ello, el ejercicio físico a largo plazo previene el deterioro de nuestro cerebro, alargando su vida con un nivel óptimo de funcionamiento.

Suelta adrenalina practicando fitness aquí
Suelta adrenalina practicando fitness aquí

Hacer ejercicio físico pone en marcha la química de la felicidad. Practicar ejercicio influye directamente sobre tu estado de ánimo porque durante el ejercicio físico se pone en marcha la liberación de endorfinas, una sustancia bioquímica involucrada en la sensación de placer, de euforia, de bienestar y de felicidad.

Si no te lo crees haz la prueba: un poquito más de media hora de ejercicio durante tres días seguidos es inflable para mejorar el ánimo y sentirse notablemente mejor. Si además tu rutina de actividad perdura en el tiempo esta influencia llega incluso a hacerte ver la vida con otros ojos, mejorando tus niveles de satisfacción contigo mismo. En otras palabras, la práctica habitual de actividad física aumenta tu autoestima, mejorando la forma en la que te percibes.

Tu memoria también notará que haces deporte
Tu memoria también notará que haces deporte

Hacer ejercicio ayuda a aliviar la ansiedad. El ejercicio físico promueve también la segregación de noradrenalina, otra de las sustancias que forman parte de la química de la felicidad pues, en niveles óptimos, nos genera esa sensación de “activación agradable” (en contraposición a la incómoda activación de la ansiedad) y está también involucrada en la experimentación de emociones placenteras.

Además, en relación a esos incómodos estados de ansiedad que todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida, el ejercicio físico supone un pico de descarga de energía que alivia tensiones puntuales e induce posteriormente estados emocionales más placenteros que, frente a lo incapacitante y bloqueante que resulta la ansiedad, nos permiten ser más productivos en nuestro día a día. Ponte a ello. Se trata ahora de que el deporte no sea para ti una moda, sino un hábito cotidiano, una necesidad para satisfacer cada semana.

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