Ricardo Darín: “Hay políticos que sobrevuelan la calle en lugar de caminarla”

Hablamos con el actor de moda que, además de triunfar en el teatro, acaba de recibir el Premio Donostia a su trayectoria en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

28 Sep 2017 Amalia Enríquez

El martes, unas horas antes de que le entregaran el Premio Donostia a toda una carrera en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Ricardo Darín promocionaba ‘La cordillera’ (*sinopsis abajo) en la que da vida a un presidente de Argentina. Hacía de esta manera un alto en el camino de la obra de teatro que representa en Madrid, ‘Escenas de la vida conyugal’ y ponía distancia con el rodaje de una nueva película al lado de Penélope Cruz, Javier Bardem y Bárbara Lennie. “Multitarea Darín” recibía a la prensa en una suite del hotel María Cristina, con la amabilidad que acostumbra, pero con un agotamiento que, sin querer disimular, se le notaba en el rostro…

The Luxonomist: Suelen decir que el premio a toda una carrera siempre se le da a gente mayor. Pero contigo se rompe esa máxima…
Ricardo Darín: No te creas. Fue lo primero que sospeché, llegué a pensar incluso que la gente del festival tenía algún dato sobre mi salud que yo desconocía. No sabía si estaría a punto de partir y no se atrevían a decírmelo (risas). Lo que sí es cierto, ya fuera de bromas, es que lamentablemente, cuando te otorgan un premio de este tipo, que tiene que ver con una carrera o de una trayectoria, por decirlo de una manera perfumada, no te lo conceden nunca a los 25, ni a los 33. Es necesario que cumplas algunos más. Yo creo que es un mimo adelantado que me están haciendo, porque no quieren que deje de venir. Esa es la realidad.

TL: Algo te une aquí a San Sebastián…
¡Qué te parece! Claro, muchas cosas me unen a esta ciudad. Tengo amigos, no solo entre la gente de la organización, sino fuera de ese círculo. Caminé mucho San Sebastián, por lo que entré en contacto acá con la gente de la calle y siempre me lo he pasado muy bien.

Ricardo acaba de recibir el Premio Donostia. Foto: Diego Araya

TL: Y tienes, además, una Concha de Plata al mejor actor (compartida con Javier Cámara)
También, también… ese premio, entre otras cosas.

TL: En la rueda de prensa te han dicho que, a veces, cuesta verse a uno mismo como actor. ¿Ocurre eso también con los medios?
Me pasa como con San Sebastián, no tengo distancia respecto a eso, no tengo perspectiva. Yo nací dentro de un estudio de televisión. Se podría escribir un lienzo (libro) de la vida de este tipo que tienes delante. Hijo de actores, me crié entre los cables de las cámaras de un estudio de tv o en la radio. De aquella, los niños iban a los estudios a esas visitas guiadas del colegio. Todos miraban asombrados los micrófonos, los focos… y yo los miraba a ellos. Recuperé el asombro por todo lo que eso era a través de sus miradas. La sorpresa en sus rostros era lo que me llamaba la atención. Y esto es un poco lo mismo, pero no sé si la metáfora es aplicable a la respuesta buscada (risas).

TL: En ‘La cordillera’ vemos un reflejo de la realidad, la pérdida de contacto del político con la calle…
Hay políticos que sobrevuelan la calle en lugar de caminarla. También es verdad que hay formas y formas de transitar la calle. Las giras proselitistas, buscando votantes, son una cosa. Otra muy distinta es caminar la calle con sintonía con la gente y con lo que está ocurriendo. Hay políticos que están más pendientes de su imagen y de quedar bien ante la gente que de mejorar nuestra vida.

Nuestra compañera Amalia Enríquez con Ricardo Darín

TL: ¿Has llegado a entender a un presidente de gobierno y, tal vez, te ha entrado un gusanillo de la política?
No, no… para nada. Yo creo que los presidentes no forman parte de un género. Son unos señores que llegan, por diferentes motivos, a las presidencias. Hoy en día tenemos varios ejemplos de eso. A mí nunca me podría pasar el sentirme atraído por ese mundo porque yo soy muy feliz con lo que hago.

TL: ¿Te sentiste bien, no obstante, como presidente?
A mí lo que me llamó mucho la atención fue la fusión entre él y su hija, su exposición pública y su relación como padre. Ese aspecto me resultó, ya de por sí, muy atractivo. Y luego, por supuesto, el guion y la evolución del personaje a lo largo de todo el metraje.

TL: ¿Encuentras conexiones del personaje con tu vida entre la confusión de la esfera pública con la privada?
No, de fondo no. Lo que hace él atañe a millones de personas, lo que conlleva una gran responsabilidad. En el caso de los actores, nuestros personajes pueden modificar el pensamiento de la gente, pero lo que hacemos no cambia sus vidas, no las modifica.

Ricardo interpreta a un presidente en ‘La Cordillera’. Foto: Diego Araya

TL: Estás haciendo teatro en Madrid, rodando una película, promocionando ésta… ¿se puede uno involucrar en tres cosas tan serias y no volverse loco?
Sí es posible. Hay que tratar de llevarlo  con calma, que no te saquen de tu eje. A veces se consigue y a veces no, pero hay que intentarlo. Son compromisos inherentes a lo que es el rodaje de este camino. Esta noche, con la entrega del Premio Donostia, se cierra todo con ese reconocimiento y espero que, por fin, pueda dormir tranquilo, porque necesito dormir un rato.

TL: ¿Estás nervioso?
No estoy nervioso, pero siento un poco de vértigo en la boca del estómago. Estoy tranquilo, me siento muy en familia ¡gracias a Dios!.

*Sinopsis de ‘La cordillera’: En una cumbre de presidentes latinoamericanos en Chile, en la que se definen las estrategias y alianzas geopolíticas de la región, Hernán Blanco (Ricardo Darín), el presidente argentino, vive un drama político y familiar que le hará enfrentarse a sus propios demonios. Deberá tomar dos decisiones que podrían cambiar el curso de su vida en el orden público y privado: por un lado, una complicada situación emocional con su hija, y por otro, la decisión política más importante de su carrera.

*Foto de portada: Diego Araya.

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