#CloseTo Sergio Dalma: “Jack Nicholson es mi debilidad”

Hoy charlamos con uno de nuestros artistas más queridos internacionalmente que está preocupado y triste por la situación actual de su Cataluña natal.

14 Nov 2017 Amalia Enríquez

Con él me pasa lo que ocurre con los buenos amigos, que no hace falta verse ni hablar a diario para quererse. Cuando nos encontramos parece que dejamos la conversación la tarde anterior, porque la complicidad y el cariño no hacen más que crecer. Nos vemos el día que sale a la venta su nuevo disco ‘Vía Dalma III’, que coincide con una de las jornadas más delicadas del tema catalán. Le preocupa y no lo puede disimular…

Sergio Dalma: Llevo viviendo en Madrid muchos años, tú lo sabes. Siempre me he sentido como en mi casa, querido y bien acogido. Nunca he tenido una mala experiencia. Sin embargo, con todo lo que está pasando, el otro día llegué a pensar si me podían mirar mal. Cogí un taxi y contesté una llamada de teléfono. Hablé en catalán y dudé de cómo podría reaccionar el taxista. No pasó nada, encantador el hombre, pero esa sensación de que estás haciendo algo que puede estar mal visto, nunca la había tenido. Y es triste.

The Luxonomist: Las aguas tienen que volver a su cauce…
SD: Espero que sea así porque esto es una locura. Yo me siento muy catalán, pero también español. No podemos consentir esta deriva que está fraccionado pandillas de amigos, familias y la sociedad en general. En fin, vamos a lo nuestro…

TL: Aquí no hay guion, ya lo sabes. Eres tu propio censor.
SD: Contigo no me hace falta. Por cierto ¡cómo me gustó aquello que hicimos en la cocina! ¿Cómo se llamaba?

Le encanta pasar su tiempo libre en el campo, alejado de todo

TL: ‘Celebrity in the kitchen’
SD: ¡Eso! No te imaginas la cantidad de gente que me dijo que lo había visto, que copió mi receta del risotto y que la hicieron en su casa. Era genial aquella idea. Tienes que reactivarla porque, en ese tipo de formatos, se crea un ambiente de naturalidad y confidencia que no es fácil que salga en otra entrevista al uso.

TL: Como en esta, por ejemplo. Comienzas la promoción de ‘Vía Dalma III’ ¡Quién te iba a decir a ti que la aventura tendría tanto recorrido!
SD: Cuando hice el primero y triunfó tanto, era muy reacio a sacar el segundo por ese… ¿superará al otro?. La demanda de la gente pudo más y, en esta ocasión, he sido yo el que ha querido cerrar la trilogía. Hay repertorio para hacer un cuatro y un quinto, pero creo que poner punto final aquí es lo correcto.

Así se hizo la foto de la portada con nuestra compañera Amalia Enríquez

TL: ¿Cuándo te diste cuenta de que hay vida más allá del escenario o el estudio de grabación?
SD: Siempre lo he tenido bastante claro, ¿eh?. Ten en cuenta que yo empecé a los 16 años cantando en una orquesta, por eso tengo muy presente que esto es un trabajo como cualquier otro, sin horarios pero con sus cosas buenas y sus cosas malas. Sé que estás constantemente en una vitrina, un escaparate en el que cualquier cosa se magnifica. No me gusta ir de Sergio Dalma por la vida las 24 horas, porque creo que es necesario disfrutar de mi gente, de mi familia, de los amigos que lo son desde antes de ser un artista conocido. La dualidad constante no me gusta que esté en mi vida.

TL: ¿Dónde termina el artista y comienza el hombre? O al revés…
SD: Es difícil, pero sí sé que cuando subo al escenario soy el artista. Cuando termino de cantar y voy camino de casa, desenchufo por completo. Es cierto que cuando salgo a la calle, por mucho que quiera evitarlo, renuncio a cierta privacidad… pero aun así, no dejo de pasear por cualquier ciudad, ir en metro, sentarme en una terraza… Nunca me ha molestado que la gente se acerque o me reconozca pero incluso en esos momentos, intento que Sergio Dalma está más apartado.

TL: Es un privilegio lograr cierta normalidad en tu vida cotidiana…
SD: Lo sé, pero siempre he querido mostrarme como soy. La gente ya sabe que soy un tipo normal. Cuando voy en el metro, antes de que se den cuenta de quién soy, ya he bajado (risas). No quiero evitar hacer mi vida normal. Mi hijo, al que conoces desde su nacimiento, lo pasa peor. Él se agobia cuando ve que me reconocen o que la gente se acerca a hacerse fotos. Yo no quiero dejar de ir al Rastro, por ejemplo, pero evito las horas de mayor afluencia. Hay cosas que, como Josep, necesito hacerlas.

TL: A pesar de ese empeño, ¿ha habido algunas renuncias?
SD: A veces, por muy normal que quiera ser, soy consciente de que hacer algunas cosas puede tener su relevancia. Hay momentos en los que tienes que morderte la lengua, aunque también te digo que cada vez lo hago menos porque expreso lo que siento. Sin faltar nunca al respeto, ya no me callo nada. Con lo que está ocurriendo ahora en Cataluña, no quiero dejar de expresar mi opinión.

Le encanta Ricardo Darín como actor y como persona

TL: ¿Has notado un cambio de actitud en la gente?
SD: Sin duda alguna, lo hay. Conmigo en concreto no he notado nada… pero hay una percepción distinta en el ambiente. España siempre ha sido tremendamente respetuosa con todas las ideologías y esa sensación extraña que ahora se transmite no me gusta tenerla. Es un pena”.

TL: ¿Recuerdas la primera vez que te subiste a un escenario?
SD: Sí, con total nitidez. Fue en los festivales del colegio, tenía unos 7 u 8 años. Yo iba a Los Maristas de Sabadell y era el primero que me apuntaba para los festivales de fin de curso, pero no solo para cantar, sino para subir al escenario a hacer el payaso (risas) porque ¡cómo me gustaba a mí eso del escenario!

TL: Y lo que comienza siendo un juego…
SD: Se convierte en mi vida, en mi pasión.

TL: ¿En casa lo aceptaron bien?
SD: Cuando eran las fiestas en Sabadell, venían las orquestas a tocar. Yo iba con mis tíos, mis padres o con mis amigos a las verbenas y veía lo bien que se lo pasaban los músicos en el escenario. Los admiraba, me parecía gente de otro planeta ¡me encantaba! Mi profesor de guitarra en el instituto me habló de unos amigos que tocaban en una orquesta y me animó a que hablase con ellos para ver si podían hacer algo. Les gusté y se lo tuve que decir a mis padres porque era menor de edad. No les pareció mal la idea, porque me veían con aptitudes, pero no querían que dejara los estudios. Mi padre me acompañaba a todas las actuaciones.

Separa a la perfección el Sergio Dalma conocido del Josep Capdevila anónimo

TL: En el mejor papel de ‘padre del artista’.
SD: (risas) Ejerció mucho tiempo como tal. Venía con nosotros, nos ayudaba a montar el equipo y se convirtió en uno más. Mis padres siempre me apoyaron, siempre. ¿Sabes lo que me gusta de ellos? Que siempre lo han visto como algo muy natural. Cuando yo saqué mi primer disco y empezaba a ser un poco conocido, recuerdo que mi madre me dijo “oye, que sepas que yo voy a seguir haciendo mi vida de siempre” (risas). Nunca han querido estar mediáticamente vinculados a mí, nunca han aparecido en fotografías. Son felices viéndome triunfar, pero no les gusta la posibilidad de que les afecte a ellos.

TL: ¿Es adictiva esta profesión?
SD: No lo dudes, es como una droga. A los 65 me gustaría replantearme mi vida, pero seguiré encima de un escenario mientras el cuerpo aguante y el público me reclame.

TL: ¿Estás preparado para el día que eso falte?
SD: No sé si estoy preparado para vivir sin cantar. Tú sabes que cuando no estoy de gira, me escapo a mi casita del pueblo donde desconecto y cada día me gusta más estar. Allí recargo las pilas y, en algún momento, me planteo bajar un poco el ritmo pero, cuando llevo un tiempo en ese estado de relax, enseguida necesito subirme al escenario. Por eso no sé si sabré vivir sin la adrenalina de este trabajo.

TL: Por si acaso, sería bueno que activases un plan B…
SD: Sé que cuando ya no me dedique a esto, lo voy a echar de menos. Nunca habría imaginado que descubrir el campo, apartado de todo, era algo que me iba a aportar tanto. Ese reducto era lo que siempre había querido. Cuando me voy de vacaciones, siempre busco un rollo rural. Si un día no sabes dónde estoy, me encontrarás seguro en algún pueblo perdido, seguramente en el Ampurdá. Lo he descubierto tarde, pero me chifla. No sé qué va a pasar en el futuro, prefiero disfrutar el ahora ya ver qué sucede.

‘Mejor Imposible’ es una de sus películas favoritas

TL: ¿Ha habido momentos de desánimo?
SD: Sí, los ha habido. Yo empecé en un momento en el que la industria discográfica y musical era  muy diferente. He tenido la suerte de vivir aquella etapa, que fue muy bonita. Ha cambiado la forma de consumir la música y la sociedad en general. A veces pienso que con la edad que tengo, soy un bicho raro entre los artistas de mi target. Tengo muy claro mi estilo, tengo que seguir siendo fiel a él porque es el que me ha dado todo lo que tengo. Luego me doy cuenta de que saco un disco, que curiosamente la gente lo sigue comprando, acude a mis conciertos… y pienso que merece la pena seguir en la batalla.

TL: ¿Fue Josep Capdevila un niño feliz?
SD: Mucho, mucho… Siempre recuerdo haber tenido mucha suerte en este sentido. He vivido en una armonía total e increíble. Y se lo digo a mis padres constantemente, les doy las gracias y les digo que les quiero. Qué bien y qué mérito esa generación de nuestros padres. Qué bien lo hicieron. Ahora que yo soy padre, me pregunto por qué auto protegemos tanto a nuestros hijos, por qué no les dejamos que se caigan y se levanten, que acierten y se equivoquen. Ese es el aprendizaje de la vida.

TL: Ese niño tan feliz, ¿iba al cine?
SD: Sí. No te engaño, el cine me ha gustado mucho… pero lo que me apasiona es el teatro. De niño solo iba al cine, claro. Recuerdo que iba a la sesión continua y echaba la tarde. Me maravilla esa posibilidad que tienen los actores de meterse en la piel de diferentes personajes y que no se vuelvan locos (risas).

TL: ¿Tienes tiempo para ver películas?
SD: Depende de las épocas, pero soy un gran defensor del cine español. Como en al música, hacemos cosas buenas y malas, pero creo que desde hace unos años se hace muy bien cine en nuestro país. También me gusta el cine extranjero, por supuesto, y una de mis debilidades es Jack Nicholson. ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ o ‘Mejor imposible’ me parecen imprescindibles. Y luego está Ricardo Darín. Soy incondicional desde que le descubrí, no solo como actor, sino como persona. Un día, en una entrevista en la televisión argentina, les dije que en el hipotético caso de que tuviera que salir del armario, le tiraría los tejos a Darín (risas). Me gusta como ser humano, al igual que Serrat. Son personas que aportan, que suman, que emocionan.

Recomienda la lectura de ‘El Ruiseñor’ y ‘Patria’

TL: Con los años, ¿has conseguido vencer la timidez?
SD: ¡Qué va! Esa dualidad Josep Capdevila/Sergio Dalma es la que me salva. El Sergio cantante tiene una jeta que se la pisa, el Sergio persona no supera la timidez. Tengo que confesar que, antes de salir al escenario, como no me tome dos copas de vino… ¡no salgo! Lo paso fatal, cada vez más. He intentado armarme de valor y salir sin tomarlas, pero no puedo. A veces me tomo un par de tequilitas para que me den ese punto de desinhibición que necesito.

TL: ¿Te sientes ya bien en tu propia piel?
SD: Me siento cómodo. Siempre digo que disfruto del momento presente. Me he acostumbrado al paso de los años, a las canas y, cuando veo fotos de etapas anteriores, no pienso que sean mejores sino… ¡qué bien haberlas vivido! Creo que he cumplido con creces lo que quería y deseaba.

TL: ¿Ni en el mejor de tus sueños imaginaste todo esto?
SD: No… Se puede soñar mucho, pero imaginar esto era muy difícil. Siempre he sido soñador y sigo siéndolo. Y lo hago con los ojos abiertos. Estoy satisfecho, contento y feliz con lo que he logrado y, sobre todo, muy agradecido. Tengo un público que me ha demostrado fidelidad, que es el mejor regalo para un artista. A mis conciertos de ahora vienen la abuela, la madre y la hija ¡y eso es una pasada! Gracias a ‘Vía Dalma’ se ha incorporado mucha juventud a mis conciertos.

TL: El éxito también conlleva muchos momentos de soledad. ¿Lees como acompañamiento?
SD: Mucho y lo hago desde niño. La colección de Enid Blyton me encantaba de niño, la tenía toda. Ahora me puedo leer tres, cuatro o cinco libros al mes, que no está nada mal. Me he leído prácticamente todos los libros de Juan Marsé, uno de mis escritores favoritos. ‘Últimas tardes con Teresa’… ¡me lo he leído tantas veces! Soy lector de novela. El día que me levanto gris, voy a una tienda de vinos, de ropa o de libros. Me ayuda a quitarme la depre o el bajón (risas). Puedo llegar a llevarme seis o siete libros. Lo que sí te confieso es que no sé leerme dos o tres libros a la vez. Si te tengo que recomendar dos, uno puede ser ‘El ruiseñor’ y otro ‘Patria’, la última sensación literaria, un libro que emociona, sobrecoge… Me he acostumbrado últimamente a leer en la cama antes de dormir (nunca lo había hecho) y un rato después de desayunar.

TL: ¿Qué pensaría ese Sergi que leía a Enid Blyton del hombre en el que te has convertido?
SD: Creo que se llevaría muy bien con el Sergio de ahora. De alguna manera, he sido un luchador. He tenido algunos momentos en mi carrera en los que he sentido que luchaba completamente solo. Si alguien ha creído en Sergio Dalma, te puedo garantizar que he sido yo. He creído al máximo. Ese Sergi se sentiría orgulloso y diría “¡cabrón, lo has conseguido!” (risas).

*Localización: Warner Music Spain. *Próxima semana: Javier Gutiérrez.

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