CFD, o cómo invertir con garantías

Los CFD, de sus siglas en inglés Contracts For Difference, están cobrando especial relevancia como la herramienta más popular para los inversores. Pero ¿cómo funciona este derivado? ¿Conocemos realmente el riesgo subyacente en la operación?

Icono de fecha 04 Dic 2017 Icono de autor The Luxonomist
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Creados por los fondos de inversión libre hace 60 años en Reino Unido, no es hasta 2007 cuando los Contratos por Diferencia empiezan a comercializarse en España. Actualmente representan alrededor del 35 por cierto de la capitalización variable en la Bolsa de Londres, teniendo una gran aceptación en el mercado español.

El CFD pertenece a la familia de los derivados y es un contrato por el cual el inversor y la entidad financiera acuerdan intercambiar la diferencia entre el precio de apertura y cierre del mismo. Al ser un derivado, el CFD replica el valor de un activo subyacente, posibilitando al inversor invertir en el activo sin poseerlo.

Los activos más comunes sobre los que podemos realizar CFD son cuatro. Los CFD sobre divisas muestran una forma de usar Forex en la que la diferencia de cotización de una divisa sobre otra es el activo subyacente. Índices bursátiles (IBEX35), acciones y materias primas (precio del oro) son también usados como subyacente. En este último cobra especial relevancia el hecho de que podamos invertir en oro sin acarrear con los costes de almacenamiento.

Los Contratos por Diferencia llegaron a España en 2007

Los costes que incurre el inversor a la hora de su contratación hacen que podamos dividir los CFD en dos tipos:

  • Con horquilla fijada. El emisor no cobra ninguna comisión por operación, en cambio, el precio de compra parte con una horquilla incluida (spread) que el inversor debe aceptar si quiere abrir una posición. El precio de compra es más caro y el de venta suele ser más barato que el que refleja el mercado financiero, y esta diferencia es el beneficio del bróker.
  • Con acceso directo al mercado. Recomendado para inversores expertos ya que tienen mayor profundidad en el mercado financiero. Es el caso de utilizar Divisas Directas si queremos abrir posiciones sobre Forex. Aquí el emisor fija una comisión en función del volumen de la operación, en vez del spread.
Uno de los factores más favorables de esos contratos es su garantía

Características principales y atractivos
Las propiedades intrínsecas de este instrumento determinan su potencial, como podemos ver:

  • Posibilidad de operar en corto y en largo. Cuando tenemos la expectativa de que el precio del activo va a bajar, entraríamos en corto. En cambio, para pronósticos alcistas abriríamos posiciones en largo comprando CFD sobre ese activo. En ambos casos obtendríamos rentabilidad ya que el mercado iría a nuestro favor.
  • Vencimiento. Los CFD operan en mercados OTC. Se dice que no tienen fecha real de vencimiento, ya que suelen liquidarse diariamente, aunque también existe la posibilidad de prorrogar el contrato.
  • Garantía. Es uno de los factores diferenciadores. Para invertir en un activo no hace falta el desembolso del coste total de ese activo, el inversor depositará una garantía que varía en función del emisor. Ésta quedará corregida posteriormente en función de la evolución del precio del activo subyacente.
  • Apalancamiento. Gracias a su efecto multiplicador, el apalancamiento financiero permite operar con una cantidad del activo subyacente a un coste menor del que se necesita para realizar esa operación en el mercado financiero. Esto hace que la rentabilidad del inversor de CFD sea mayor que la del inversor directo en el activo subyacente cuando el precio juega a favor.
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