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Los árboles pueden hacernos más felices, ¿sabes cómo?

Los árboles tienen una vida secreta. Se conectan entre ellos, se ayudan y pueden hacer milagros con nuestro estado anímico y de salud.

Sandra Barneda. 04/12/2017

¿Alguna vez te has preguntado si los árboles hablan? ¿Si las plantas se comunican entre ellas? La ecólogo forestal canadiense Suzanne Simard, después de 30 años de investigación, ha revolucionado con su rotunda afirmación: “Los árboles funcionan igual que las familias. Están conectados y se cuidan cuando a uno le falta algo”. A través de sus raíces comparten su mundo y conviven en el lenguaje secreto de los árboles intentando protegerse unos a otros.

Por ello, Simard pide pisar el freno en la creación artificial de bosques. Talando algunas especies y reforestando con otras. Según su estudio, los árboles están todos conectados bajo tierra y actúan como un solo ecosistema. Alterar la diversidad puede tener un impacto mayor de lo que se cree.

Suzanne Simard afirma que los árboles están todos conectados bajo tierra y actúan como un solo ecosistema

Nuestro deseo de ser el ombligo del mundo nos ciega en creernos que el resto de seres vivos pudieran tener su propia comunicación. ¡No digo ya de las plantas! El estudio de Simard concluye que no solo se envían carbono, sino también -cuando lo necesitan- nitrógeno, fósforo, agua y defensas: “Es como cuando nosotros queremos favorecer y nutrir a nuestros hijos, ellos hacen lo mismo. Pero cuando los árboles madre se encuentra heridos o se mueren, lo asombroso es que no solo les envían carbono, también defensas, mensajes de sabiduría que han acumulado durante todos sus años y ahora se los transmiten para hacer más fuertes a las nuevas generaciones”. 

Nos empeñamos en construir una sociedad cada vez más alejada de la naturaleza sin darnos cuenta de que ella misma nos protege y nos nutre.

Peter Wohlleben recomienda abrazar un árbol para sentirse mejor

El ingeniero forestal Peter Wohlleben publicó el bestseller ‘La vida secreta de los árboles’ donde conecta no solo los descubrimientos científicos como los de Simard, sino el lado espiritual del que muchas veces -reconozcámoslo- hemos esbozado más de una sonrisa con la terapia de abrazar árboles. La disciplina llamada silvoterapia recomienda vivir la experiencia de abrazar un árbol para sentirse mejor. Cada vez más estudiosos recomiendan pasear por los bosques, formar parte de ellos para reducir enfermedades como el asma o equilibrar el sistema nervioso.

La arboterapia sostiene que el aire de los bosques no solo es beneficioso sino que contiene una cantidad de iones negativos de oxígeno que estimulan y equilibran nuestra vitalidad. Si voy un poco más lejos te diría que a cada familia de árboles se le asigna una mejora en alguna dolencia. A modo de ejemplo, el pino, según la medicina china, tiene un alto poder de curación al ser un árbol milenario mientras que la higuera elimina la humedad del cuerpo.

Quizás a partir de ahora, cuando pasees por uno de ellos no solo te decidas a respirar con mayor amplitud sino a abrazar alguno, el que más te guste. Y por si fuera poco, hagas como cuando Suzanne Simard era pequeña. Sentarte junto a ellos y contemplarlos un buen rato. Fijarte en sus raíces y dejar que fluyan tus pensamientos. Los árboles, como los animales, como nosotros, tienen su vida secreta.

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