Economía

Kith, camino del podium del lujo streetwear

Hoy hablamos de una empresa que comenzó desde el principio pisando fuerte en el mercado del retail lujo con un concepto de colaboraciones muy acertado.

Marcos Mosteiro. 12/12/2017

En la historia del Retail y el Lujo hay marcas que están destinadas al éxito desde sus comienzos, aún cuando la gestación y las primeras andaduras se topan con ciertas dificultades. La pasión y el talento unido al esfuerzo, la tenacidad y la creatividad dan buenos resultados a firmas que, como Kith, Supreme o Bape, irrumpen de repente en un mercado tan competitivo y feroz como el premium-lujo.  Son las marcas de los ricos millennials que quieren calidad, creación e innovación en una moda cool y streetwear. Nos centraremos hoy en hablar de la historia de Kith y su fundador, Aaron Ronnie Fieg.

Nacido en 1982, Ronnie es hoy en día un hombre forjado a sí mismo que supo aprovechar desde el principio la multiculturalidad y diversidad de razas de su barrio natal, Queens (NYC). A los 13 años le dieron la primera oportunidad de trabajar como asistente de ventas y almacén en la cadena  de tiendas de calzado David Z, propiedad de su primo David Zake. Desde entonces, y acumulando para sí toda la experiencia que este empleo le proporcionó, nuestro hombre fijó su objetivo en Manhattan, mucho más rompedor y con estilos más avanzados y desafiantes que Queens, para labrarse un futuro mejor.

Él sabía que si quería triunfar debía dominar perfectamente todos los escalafones del Retail desde abajo, y así fue como, aprovechando el Know How, ascendió hasta convertirse en Manager General de la tienda de su primo. Aunque en lo profesional le iba muy bien, en lo personal sus compañeros de colegio se burlaban de él por su forma de vestir, algo que no le importó ya que con su estilo marcaría tendencia años más tarde.

Algunas fuentes consultadas dicen que pasaba semanas enteras diseñando su tienda y creando su colección limitada por las noches. Y en 2011 se cumplió el sueño y nació su firma, Kith, en Manhattan a imagen y semejanza de la reina del streetwear, Supreme, pero con un aire más desafiante e imaginativo. Gracias a los contactos de los años previos, la empresa comenzó con colaboraciones de renombre mundial como Asics, Sebago, Timberland, New Balance, adidas, Converse, Columbia, Coca Cola, Bape, Puma, Alexander Wang o Nike a través de colecciones limitadas en tiempo y unidades de venta que las hacían muy interesantes para su público objetivo.

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En su primera colaboración, con Asics, la suerte estuvo de su mano. El primer día vendió 50 unidades de un solo modelo pero el segundo día las ventas cayeron estrepitosamente. Cuando más desanimado estaba, un hombre apareció en su tienda publicando al día siguiente una crónica en The Wall Street Journal sobre su historia y una fotografía de su colección. Esto hizo que el número de clientes se multiplicara, llegando a vender 700 pares de zapatillas en dos días, y toda la colección de golpe. El éxito había llegado para quedarse por largo tiempo, lo que dio lugar a un sinfín de colaboraciones con marcas de prestigio.

Tanto Kith como Supreme nacieron de la mano de jóvenes creadores que creyeron desde el principio en su instinto y que apostaron por ediciones limitadas de productos novedosos basadas en colaboraciones con marcas de prestigio que reportaban mejor posicionamiento de mercado y elevaban su atractivo comercial. No obstante, la marca de Robbie Fieg gana en creatividad ya que en solo cinco años realizó colaboraciones de éxito con firmas como Nike o New Balance. Una de las grandes fue la llevada a cabo con Asics y adidas en la que presentó modelos de zapatillas con un packaging exclusivo, muy superior al de cualquier artículo de Supreme o de otras muchas marcas de lujo.

En este sentido destaca otra colaboración a tres bandas con Moncler y Asics con la que Kith coqueteó con el mercado lujo y premium y que afianzó con la nipona Nonnative, con la que adquirió una nueva dimensión reposicionando la marca en el mercado de Lujo más global. Hoy en día sus tiendas son auténticos lugares de culto y una delicia para los amantes del retail street y la arquitectura. Son espacios que desbordan arte, cultura y glamour que se pueden visitar en Nueva York y Miami.

En cuanto a sus últimos logros, el pasado mes de septiembre presentó su primer desfile en la Gran Manzana con la presencia de Bella Hadid y Víctor Cruz como embajadores. Ahora está trabajando en la presentación de una colección con Moncler que incluirá calzado, abrigos, camisetas y complementos. En total, 36 prendas con precios entre los 160 y los 1750 dólares que podrán adquirirse en los puntos de venta de ambas marcas.

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En cuanto a diferencias con Supreme, Kith tiene sus puntos de venta repartidos entre Nueva York y Miami, mientras Supreme está presente en Estados Unidos pero también en Europa y Asia, con 11 tiendas. A Supreme le avala el continuo coqueteo con marcas prêt-à-porter y de lujo y se lanza al más puro streetwear, contando con Carlyle como fondo de inversión, quien ha valorado la marca en más de 1.000 millones de euros.

Sin embargo, Ronnie Fieg cuida más su crecimiento y sus colaboraciones son lecciones magistrales de la puesta de largo del Retail más incisivo e innovador. Mide sus pasos cuidadosamente en expansión y sabe medir su riesgo. Además, tanto él como su marca tienen a su favor a millares de millennials que adoran su marca, valoran sus colaboraciones con marcas influyentes y sus conexiones Hypebeast o Highsnobiity. La marea de atracción de Kith está ganada, al menos en Nueva York. Tal y como se prevé, los fondos de inversión y las grandes firmas de Lujo se fijarán tarde o temprano en ella para hacerle una suculenta oferta y hacer que gane en tamaño y en expansión.

Disclosure: El medio no se responsabiliza sobre las opiniones expuestas en el artículo. El texto ha sido escrito de manera libre expresando ideas propias, sin recibir ninguna compensación por ello. El autor no tiene ninguna relación de negocios con cualquiera de las empresas cuyas acciones se mencionan en este artículo.


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