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#CloseTo Isabel Jiménez: “No tengo tiempo para perderlo delante del móvil”

Sorprende por su belleza y su inteligencia. Hoy charlamos de cerca con Isabel Jiménez, una mujer amante de su trabajo y muchísimo más que un rostro delante de la pantalla.

Amalia Enríquez. 19/12/2017

Hay veces que te parece imposible que una persona atractiva y bella en la pantalla, te pueda sorprender en la distancia corta. A Isabel Jiménez el plasma no le hace justicia. Al margen de tener una altura envidiable para las que siempre hemos querido tener unos centímetros de más, tiene una frescura y viveza que acaban resultando adictivas. Es culta, preparada y con un bagaje laboral a sus espaldas, a pesar de su juventud, que ya quisiéramos los que llevamos muchos más años que ella en esta bendita profesión.

The Luxonomist: Espero que vengas dispuesta a hacer memoria y recordar…
Isabel Jiménez: Estoy preparada. La verdad es que cuando me dicen de hacer una entrevista, al principio estoy como un poco tímida y, a medida que me empiezan a preguntar, me voy animando y entro en una dinámica en la que no paro de hablar ni cinco minutos (risas).

TL: ¿Te acostumbras a estar al otro lado y ser entrevistada?
IJ: No demasiado. A mí me gusta mucho entrevistar. Es un género que, en el informativo, no tengo mucha ocasión de realizar. También es cierto que como he tenido mi sección de emprendedores, he tenido la posibilidad de explotar esa posibilidad y me he dado cuenta de que me encanta. Hago un poco como tú, converso con gente interesante que me cuenta cosas de las que aprendo y me gusta. El ser entrevistada me resulta raro pero, al final, te acabas acostumbrando.

Reconoce haber sido muy buena estudiante

TL: No sé si nos hacemos periodistas para entrevistar. A veces me lo he preguntado…
IJ: Es una de las opciones más atractivas de nuestro trabajo, sin duda. Yo siempre quise ser periodista. Lo mío es de raza, vocacional absolutamente. En mi entorno no había nadie relacionado con el periodismo y, desde pequeña, me hacía unas fichas que eran como artículos y hacía que entrevistaba a mi hermana en la radio. Lo llevaba dentro, por eso me gusta tanto y soy tan feliz con este trabajo.

TL: Si no somos vocacionales, no aguantamos los sinsabores de esta profesión…
IJ: Totalmente de acuerdo. He visto a mucha gente a mi alrededor y compañeros de facultad, que no están ejerciendo y se dedican a otras actividades. Ésta es una profesión dura, exigente, con muchos altibajos, decepciones… Depende de dónde estés ubicado, es sacrificada en horarios, con ocupaciones muy dispares, sin posibilidad de disponer de tu tiempo porque todo puede cambiar en un minuto. Hay que tener mucho amor a lo que hacemos para poder sobrellevar todo eso.

TL: Yo creo, no obstante, que el periodismo se ha devaluado mucho en los últimos años con la irrupción masiva de los blogs…
IJ: No te voy a llevar la contraria en eso porque tienes parte de razón pero, contrarrestándolo, todo lo que estamos viviendo a nivel político en los últimos tiempos creo que está devolviendo al periodismo su valor. Hace unos años, la gente veía el informativo por costumbre, como un momento de entretenimiento en sí, pero nada más. Ahora nos ven para que ver lo que ocurre. Hay mucha demanda informativa por querer saber, conocer todo de primera mano, aprender. Hasta se recurre a las RRSS para enterarse de las cosas.

Considera la corresponsalía internacional como la parte más bonita de la profesión

TL: ¿Te manejas bien en ellas?
IJ: Solo tengo Instagram, lo que te puede parecer una contradicción en relación con todo lo que estamos hablando. No me gusta ni estar expuesta ni perder el tiempo, porque no me sobra. Tengo que hacer malabares todos los días para llegar a todo ¡Fíjate lo que nos ha costado encontrar un día!, aunque también es verdad que tú no paras y fue difícil coincidir las dos. Dicho esto, yo no tengo tiempo libre para perderlo delante del móvil, alimentando una cuenta en Twitter y respondiendo a lo que la gente me dice. A lo mejor me estoy quedando atrás, pero es mi elección y, hoy por hoy, es una red social que no me aporta nada. Y me pasa lo mismo con las otras. El poco tiempo libre que tengo prefiero emplearlo en una conversación con mis amigas.

TL: Por lo menos, sí hay un rato para poner una foto en Instagram… (risas)
IJ: Fíjate que me hice un perfil ahí sin saber que era una red social. Mi abuelo es fotógrafo y, como tal, le encanta hacer fotos y yo me enamoré de Instagram por el tema de las fotografías. Es verdad que es una red que se ha revalorizado muchísimo y su boom es innegable, como lo es reconocer que me encanta porque es una ventanita muy poco invasiva. Yo pongo en ella lo que quiero de mi vida. En el tema profesional soy más generosa, pero en el personal solo pongo aquello que me parece simpático y de manera puntual. En las RRSS te puedes buscar más problemas que otra cosa y, la verdad, no los necesito.

TL: La verdad es que depende de la utilidad que les demos, pero puede que quiten más de lo que dan… Vamos a lo nuestro, dime cómo encajaron tus padres que te dedicaras a la vida bohemia del periodista…
IJ: Creo que se lo temían desde tiempo antes de decirlo por lo que te comentaba antes de mi debilidad por esta profesión. Yo era muy empollona, tengo que reconocerlo, sacaba unas notas muy buenas. A mi madre le daba mucha pena que, con mi expediente, no hiciese una carrera de ingeniería o matemáticas, aunque yo soy de letras y muy cabezona. Era muy difícil que me hicieran cambiar de opinión.

No es muy activa en redes sociales. Solo tiene una cuenta de Instagram

TL: Todo salió como lo tenías previsto entonces…
IJ: En ese sentido sí, pero para ellos fue más complicado cuando conseguí mi primer trabajo. Cuando empecé de becaria quería probar todos los medios de comunicación. La radio me apetecía muchísimo, pero no pude y, cuando comencé en televisión, ya me cogieron para hacer sustituciones y acabé la carrera haciéndolas en verano. El último año, a mis 22, me ofrecieron un trabajo y lo rechacé porque decidí irme a Italia a vivir. Mi madre ahí cortocircuitó (risas) y tuve la mayor discusión de mi vida con mis padres, porque no entendían esa decisión.

TL: ¿Qué te llevó a ello? Porque rechazar un trabajo en firme, que es lo que todos queremos, no parece una buena idea…
IJ: Yo siempre he tenido muy claro lo que quería hacer en mi vida. Había estudiado italiano en la escuela de idiomas, me había ido a Florencia a vivir un verano y sabía que, si me ponía a trabajar a los 22 años en la delegación de T5 de Andalucía, ya no podría disponer de un año para poder irme a vivir fuera. Así que me guié por mi intuición y me fui a la ventura. Me busqué en máster de Relaciones Internacionales y, gracias a esa decisión, estoy hoy aquí porque, en esa etapa, enferma/muere Juan Pablo II y T5 me coge de corresponsal. No sé por qué tomé esa decisión, pero sí estaba convencida de que iba a aportar mucho a mi vida.

TL: Entiendo que nunca te has arrepentido…
IJ: ¡Jamás! Nunca he tenido un momento de querer “tirar la toalla”. Mi mayor problema estuvo en adaptarme de haber pasado de lo más bonito de la profesión, que es una corresponsalía internacional, al día a día de la profesión en España. Y ahí tengo que reconocer que me dio bajón, pero enseguida cogí el ritmo y la ilusión por este trabajo.

Le gusta ‘Vacaciones en Roma’

TL: ¿Ha sido complicado el camino a la conciliación, eso que solo nos preguntan a las mujeres siempre?
IJ: Pues mira, cuando tenga hijos, responderte a esto puede que sea más complejo pero, ahora mismo, no está siendo un problema. Mi marido es tan adicto al trabajo como yo y, a veces incluso, llega más tarde a casa. Él es ingeniero, pero me ha conocido periodista y ha entendido siempre mi trabajo.

TL: Es un plus encontrar a alguien que, sin pertenecer a nuestra profesión, entienda los inconvenientes que conlleva…
IJ: Sin duda alguna, pero la clave ha estado que ya me conoció cuando yo estaba trabajando en Italia y ya sabía a lo que me dedicaba en intensidad. Él ha comprendido todas mis usencias, cuando me fui a Japón a cubrir el tsunami o, cuando estando con amigos, me llaman para decirme que se ha muerto Mandela y que me voy a Sudáfrica. Imprevistos como esos hemos tenido muchas veces, pero nunca ha puesto una mala cara, ni tampoco me ha echado en cara nada. Es una suerte, sin duda.

TL: Esa niña que quería ser periodista ¿era feliz?
IJ: Sí… Soy la mayor de tres hermanos, pero tengo catorce años de diferencia con mi hermano pequeño, por lo que mi infancia la recuerdo unida a mi hermana, con la que me llevo dos. Mi hermano se crió como hijo único ¡imagínate! Porque, cuando nació, yo ya estaba en etapa de estudiante y me fui pronto fuera.

Grease es una de sus películas favoritas

TL: Esa afición que tenías al estudio ¿era una necesidad anímica?
IJ: Yo creo que sí porque fíjate la edad que tengo y lo sigo haciendo. Este año termino Ciencias Políticas, porque cuando acabé la carrera y el máster no quería verme sin estudiar (risas). Necesito la adrenalina del examen y me lo paso bien. No sé si tengo un punto masoca porque ya estoy pensando que, cuando acabe con esto, me voy a emplear con los idiomas ¡me gustaría aprender tantos!

TL: ¿Los estudios te hicieron perder otras cosas?
IJ: ¡Qué va! Yo me pasaba el día en la calle. Era muy aplicada en casa, me preparaba mis fichas y mis cosas, pero no me pasaba todos los días estudiando. Salía con amigos, los fines de semana me los pasaba por ahí pero, cuando se acercaba la fecha de exámenes, me concentraba, tenía mis horarios y hacía mi método de estudio. Nunca me aislé de mi entorno e hice todo compatible. Era chica multitarea.

TL: ¿Qué leías?
IJ: Pues mira, desde libros tipo “Mujer en guerra” de Maruja Torres a Lorca, del que soy una apasionada y me lo he leído todo. Yo he llegado a ir a su casa de Fuente Vaqueros a hacer un trabajo, me lo sé todo de él, hasta el visto un corto que hizo. Estoy segura que hay gente que ni sabe que lo rodó.

Dice que siempre acaba un libro y nunca sale del cine con la película a medias

TL: ¿El cine te atraía?
IJ: Sí, sobre todo las películas de miedo. Con mis amigas de pequeña, con 12 o 13 años, nos veíamos en casa todas las películas de miedo del videoclub que te podías imaginar (risas). “Los niños del maíz”, “Al final de la escalera”.. Y fíjate una cosa, ahora no las veo.

TL: ¿Qué te lleva a ti a la taquilla?
IJ: Soy muy defensora del cine español, me encanta. Me marcó mucho “Tesis” y me encantó “Todo sobre mi madre”, que me parece la mejor película de Almodóvar. Como enamorada de Italia, me fascina “Vacaciones en Roma” o “El ladrón de bicicletas”. No me gusta el cine fantástico o esas típicas pelis tontas. Yo voy al cine detrás de una historia, por buenos actores, una buena crítica. Digamos que voy sobre seguro. Si me preguntas por mi película favorita es “Muerte en Granada”, porque tiene los ingredientes de lo que me gusta y, sobre todo, porque va sobre Lorca y Granada, de donde es mi familia, aunque yo he nacido en Almería. Nunca tuve acento muy marcado, pero me sale cuando hablo con mi madre.

TL: ¿La primera peli de niña?
IJ: Para este tipo de recuerdos tengo memoria de pez (risas). No se me quedan… Te puedo decir que una peli que me encanta es “Grease”, la he visto tantas veces que he perdido la cuenta. Supongo que me gustaba ese punto de rebeldía de sus protagonistas porque yo, aunque no te lo creas, siempre he sido muy rebelde, Nunca me ha gustado una imposición “por sí”. Yo pedía que me lo argumentaran y, si me convencían, los compraba. Chocaba mucho con mi madre, pero también te digo que ahora hablamos todos los días.

Estas son sus recomendaciones

TL: Si te pido que me recomiendes dos libros…
IJ: Ahora me estoy leyendo el último de Màxim Huerta, “La parte escondida del iceberg”…

TL: Me he leído todos los de Max. Ma parecen imprescindibles por su manera de contar las cosas y el matiz cinematográfico que tienen…
IJ: Tengo ganas de hablar con él porque creo que este libro tiene mucho de él, es muy autobiográfico. Tengo otros en cartera para leer, pero soy de las que tengo que ir de uno en uno y terminándolos siempre, aunque no me gusten. Ni me salgo nunca de una película, ni dejo un libro a medias. Otro que te recomendaría es “Patria”, que me lo he leído este verano y me ha parecido maravilloso.

TL: Con tus recomendaciones siento que he hecho bien los deberes (risas). Tenemos que ir terminando, así que es el turno de la única pregunta obligada para todos ¿Qué pensaría esa niña, que siempre tuvo claro lo que quería ser, en la mujer que te has convertido?
IJ: Ni en sus mejores sueños pensaría que llegaría a esto. Quiero pensar que estaría orgullosa. Cuando te dedicas a lo que has querido toda la vida y lo vives con tanta intensidad, llegas a la conclusión de que no tienes fin. Yo no tengo límites en esta profesión, soy una kamikaze.

*Localización: 80 Grados Nextdoor. *Próxima semana: David Summers.


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