Belleza

La cirugía más íntima de la mujer

Recuperar la confianza en ti misma, tener una vida sexual plena y sentirte bien es más fácil de lo que crees.

Doctor Iván Mañero. 16/02/2018

En los últimos años, la cirugía genital femenina ha pasado de ser un tabú que solo se hablaba con una amiga muy cercana a un tema muy consultado. Y a pesar de que muchos hablan de moda, lo cierto es que muchas mujeres refieren una incomodidad con el aspecto y la funcionalidad de su órgano sexual que afecta a su bienestar tanto físico como emocional. Y es ahora cuando tienen la facilidad para encontrar información y para ser atendidas por especialistas que les pueden ofrecer una solución.

A lo largo de la historia, el aspecto y la función de nuestros genitales han sido y siguen siendo un foco de preocupación e insatisfacción personal. Una vida sexual plena es importante para realizarse como persona, pero muchas mujeres no pueden disfrutar de ella en su totalidad por culpa de deformidades, ya sean congénitas o adquiridas. Y ello les provocan malestar, dolor, infecciones, complejos, problemas de higiene y de autoestima a la hora de afrontar tanto sus relaciones más íntimas como su día a día.

En un estudio realizado en 2016 por la Unidad de Cirugía Genital Femenina de IM CLINIC, la primera que abrió sus puertas España en 2006, revelaba como el perfil de mujer que solicita este tipo de cirugía ha ido variando en las últimas dos décadas, si las primeras pacientes eran mujeres de entre 26 y 35 años con problemas congénitos principalmente, hoy en día son mujeres más maduras que sobrepasan los 40, preocupadas por la apariencia y la funcionalidad de sus órganos sexuales. No hablamos de una cuestión puramente estética, pues los problemas que plantean las pacientes son reales y tienen solución. ¿Cuáles son los problemas que más consultan las mujeres sobre cirugía genital?

Muchas mujeres no pueden disfrutar del sexo debido a deformidades

El tamaño de los labios 
No existe un modelo estandar de genitales femeninos, pero cuando los labios menores o menores están hipertrofiados, se han ‘caído’ o son visiblemente asimétricos por razones congénitas o por otro tipo de problemas, ello da lugar a molestias, problemas de higiene, funcionales y a una incidencia mayor de infecciones. La cirugía que puede corregirlo se llama labioplastia reductora y es la más solicitada dentro de la especialidad de cirugía genital femenina.

El caso más común es la hipertrofia de labios menores, es decir, cuando estos sobresalen de los mayores. En estos casos la parte de mucosa que queda expuesta pierde sensibilidad y puede llegar a “encallizarse”. Este tejido “sobrante” suele molestar principalmente a la hora de realizar el coito, pero también en otras actividades en la vida social e íntima de la paciente.

En el caso de los labios mayores la cirugía consiste en resecar estratégicamente los labios mayores y parte de la grasa que contienen de esta manera pasan a tener un tamaño que no produzca molestias a la paciente. En el caso de los labios menores, la intervención consiste en eliminar el sobrante del labio menor con el objetivo de que quede escondido y protegido por los labios mayores. La cirugía de labioplastia reductora se realiza con anestesia local y sedación, y de forma ambulatoria. Aproximadamente un mes después, la paciente puede reiniciar su vida sexual.

La vida sexual puede recuperarse en un mes tras la labioplastia reductora

Hipertrofia de clítoris 
Muchas veces del tamaño excesivo de los labios, ya sean mayores o menores, va asociados a un tamaño excesivo del clítoris o de su capuchón. La clitoroplastia es la cirugía que se suele realizar cuando existe una hipertrofia del clítoris, es decir, un agrandamiento externo de este aparentando un minipene, como consecuencia, en la mayoría de los casos, de un desequilibrio hormonal entre estrógenos y testosterona. El clítoris hipertrofiado resulta tremendamente molesto para la mujer que lo padece, especialmente, porque suele convertir las relaciones sexuales en un encuentro doloroso tanto física como psicológicamente, por lo que en muchas ocasiones las mujeres que lo padecen prefieren renunciar a una vida sexual plena.

El tratamiento consiste en esconder el clítoris en su cavidad natural, realizando un pequeño corte alrededor de la corona y plegándolo, dejándolo así en una posición más alta y más invaginado, “asegurándolo” para que no vuelva a caer. Esta anomalía raramente suele darse de forma aislada y es mucho más común que se asocie a otras intervenciones de cirugía genital, por ello suele ir asociada a la labioplastia en más del 95 % de los casos. Se trata de un procedimiento ambulatorio bajo anestesia local con o sin sedación, por lo que la paciente puede volver a casa el mismo día de la intervención, pero deberá esperar unos dos meses antes de volver a mantener relaciones sexuales.

A veces se prefiere renunciar a una vida sexual plena cuando se tienen problemas con el clítoris

Sequedad vaginal 
La sequedad vaginal es un problema que afecta la vida sexual de muchas mujeres, especialmente, a partir de la menopausia. Y aunque tiene su origen en muchos factores metabólicos, también puede que esté provocada por algún tipos de enfermedad, como la diabetes. En estos casos, la actuación principal es la estabilización de dicho problema de salud. Pero también puede ser algo normal en la persona, es decir, que no haya ninguna enfermedad detrás a pesar de ser una mujer joven o puede estar provocada  por la edad y la atrofia que esta conlleva. En estos dos casos, existen varios tratamientos. El primero que hay que tener en cuenta son los lubricantes y las cremas enriquecidas para mejorar el epitelio de la mucosa de la vaginal. Pero si este procedimiento tópico no funcionase, las inyecciones de ácido hialurónico o de grasa autóloga de la pacientes han demostrado su eficacia.

Flacidez 
La flacidez afecta a toda la piel como consecuencia del envejecimiento, pero cuando afecta excesivamente a los genitales externos (labios mayores y pubis), puede suponer el descolgamiento del del pubis y de los labios mayores por culpa de un exceso de piel en la zona. Además de afectar a la autoestima de la mujer, puede incomodar sus relaciones sexuales y coartar su vida social. En estos casos, el tratamiento consiste en una cirugía conocida como lifting genital que tensa la piel, a través de una incisión y elimina a piel sobrante. La intervención dura unos 45 minutos, es ambulatoria y se puede hacer bajo anestesia local y sedación, a menos que se combine con otra cirugía.

El cuidado de la zona íntima es cada vez más fácil

Pérdida de tono 
La pérdida de tono puede estar producida por una pérdida real de tono muscular, en cuyo caso están indicados los tratamientos de fisioterapia de suelo pélvico o por una rotura o estiramiento de la musculatura producida por los partos o episiotomías, por ejemplo. En estos casos el tratamiento ideal es la perineoplastia o el estrechamiento vaginal dependiendo donde se sitúe esta rutura.

El estrechamiento vaginal suele realizarse en mujeres que tras múltiples partos sufren un ensanchamiento o un desplazamiento de la cavidad, que puede provocar molestias y relaciones íntimas insatisfactorias, tanto para la mujer como para su pareja. Se realiza una reducción del músculo de la vagina para mejorar el tono muscular y la elasticidad.

La perineoplastia es la técnica que corrige la laxitud del periné que los ejercicios de suelo pélvico no han conseguido mejorar. Es una intervención corta, que suele hacerse bajo anestesia local con sedación. Esta operación consiste en volver a cerrar la musculatura del periné devolviéndole así la elasticidad y la función original de esta zona. En la mayoría de los casos, la perineoplastia se asocia al estrechamiento de la entrada de la vagina. La recuperación suele ser rápida y poco molesta, pero mientras dure la paciente no deberá coger peso excesivo ni realizar esfuerzos físicos. Pasado un mes aproximadamente, la paciente puede retomar las relaciones sexuales.

La cirugía puede devolver la seguridad a la mujer

Monte de Venus 
El principal problema del monte de venus es el abultamiento de esta zona, ya sea por una predisposición natural de la paciente o por haber sufrido una pérdida de peso importante después de una obesidad. Esta circunstacia suele estar asociaciada a la caída de la zona genital con lo que muchas veces suele asociarse a un lifting genital.

Sin embargo, si solo existe un abultamiento excesivo, la solución pasa por una liposucción de pubis o reducción del tejido adiposo del Monte de Venus.  Esta cirugía está indicada enmujeres que tienen un exceso de grasa en esa zona mostrando un pubis abultado que suele producir una manifiesta incomodidad a la hora de hacer ciertas actividades sociales o ponerse cierto tipo de ropa (como bañador, pantalón corto, vestidos livianos…). La intervención suele durar de 30 minutos a una hora; suele realizarse bajo anestesia local más sedación, a menos que se convine con otro tipo de cirugía.

Atrofia de los órganos externos y vaginal
Otra de las preocupaciones de las mujeres a nivel genital es la atrofia de los labios mayores, principalmente, y la atrofia vaginal, ambas circunstancias producidas por falta de elasticidad y por un estrechamiento excesivo. Para solucionarlo, el tratamiento pasa por utilizar rellenos de ácido hialurónico o grasa de la propia paciente que se inyecta directamente en la zona. Es un tratamiento ambulatorio que no requiere de hospitalización.

Rejuvenecimiento genital 
Es un procedimiento muy amplio que abarca la combinación del resto de cirugías genitales y que se adapta a las necesidades de cada paciente. La combinación de técnicas dependerá, pues, de cada caso.

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