Bebidas

La bodega riojana que conquistó a Hemingway

Conde de los Andes tiene más de 1,5 kilómetros de calados excavados en la roca con 450.000 botellas de vino de distintas añadas.

Elisa Ventoso. 21/05/2018

La foto de Ernest Hemingway junto a Antonio Ordoñez abrazados y con sendas copas de vino en la mano ‘atrapados’ felizmente en sus calados no es ni de lejos lo más especial que tiene la bodega riojana Conde de los Andes. Desde su historia hasta su ubicación pasando por su seductor presente y su prometedor futuro, su diamante en bruto es su extraordinario subsuelo, un espectacular laberinto excavado en la roca de más de 1,5 kilómetros que alberga más de 450.000 botellas de vino de los últimos siglos.

Se trata de un entramado de pasillos cargados de historia y referencias únicas que se empezó a abrir a finales de la Edad Media, tal y como rezan diversas piedras de sillería y detalles arquitectónicos de estilo mudéjar de su interior. “Se trata de un lugar especial por su antigüedad, su conservación y su arquitectura. Posiblemente el más extenso de este tipo de toda La Rioja”, explica Cristina Hernando, directora de enoturismo del complejo.

Antonio Ordoñez y Ernest Hemingway en Conde de los Andes
Los calados tienen aproximadamente 1,5 kilómetros de longitud

Situada en la pequeña localidad de Ollauri, un enclave privilegiado en la parte alta de La Rioja, sus tres edificios representan el pasado, el presente y el futuro de una bodega con mucha historia. Creada en 1894 por Federico Paternina en el lugar donde sus antepasados hacían y guardaban vino desde el siglo XV, fue administrada posteriormente por la mediática familia Ruiz Mateos hasta que en 2014, la familia Murúa con Julián y Javier a la cabeza, toma las riendas del negocio decidiendo continuar con la herencia vitivinícola de la marca y dando valor a su diamante en bruto, sus fantásticos calados. 

“Las botellas más antiguas que tenemos datan de 1892 pero conservamos joyas embotelladas de añadas muy especiales como las de 1918, 1948, 1964… Abrir alguna de estas referencias es algo experiencial y muy excepcional que apenas hacemos. Para nosotros es un auténtico tesoro y un privilegio tener todo esto aquí abajo, cuidado, resguardado, a salvo. Es algo que quizás los riojanos o incluso los españoles entendemos pero que a los turistas extranjeros, especialmente a los americanos, les cuesta mucho”, explicaba hace poco Javier Murúa, director general de la bodega, durante una visita a la misma a un reducido grupo de invitados.

Un momento de la I Cata Internacional ‘Best of Wine Tourism’
Representantes de la bodega tras la I Cata Internacional ‘Best of Wine Tourism’

El motivo fue la celebración de la I Cata Internacional ‘Best of Wine Tourism’ de la que su ‘Conde de los Andes tinto 2001’ ha resultado ganador este año 2018. Con esta excusa, representantes del Consejo Regulador de Rioja, el Gobierno regional y expertos como el enólogo Chema Ryan, se dieron cita en sus instalaciones para catar éste y los otros cuatro vinos ganadores del certamen internacional. En concreto, el Dr. Hinkel Chardonnay 2016Dr (Weingut Neus, Mainz-Rheinhessen /Alemania); el Grand Vin de Reignac 2010 (Chateau de Reignac. Burdeos / Francia); El Acierto Syrah 2014 (Estancia El Cuadro, Valparaíso-Casablanca /Chile) y el Amarone della Valpolicella Barriques (Zeni 1870, Verona/Italia).

Los Premios Best Of, organizados desde 2003, son una iniciativa de la Red de Capitales y Grandes Viñedos – Great Wine Capitals Global Network, que agrupa a diez grandes capitales vinculadas a regiones vitivinícolas de reconocido prestigio internacional: Adelaida (Australia), Burdeos (Francia), Lausana (Suiza), Mainz (Alemania), Mendoza (Argentina), Oporto (Portugal), San Francisco-Napa Valley (Estados Unidos), Valparaíso-Casablanca (Chile), Verona (Italia), y Bilbao-Rioja (España).

La referencia más antigua de la bodega data de 1892

Este premio es sin duda una manera especial de degustar parte del patrimonio vitivinícola de Rioja y de celebrar el buen momento de la bodega Conde de los Andes, que en breve verá la luz de su primera añada de tinto elaborada allí desde 1926.

Además de permitir al visitante “adentrarse en la historia y establecer, mediante el vino, una emocionante conexión sensorial con el pasado” gracias a las visitas guiadas a sus calados, la bodega también realiza una labor solidaria desde 2010 a través de la Fundación Maga, que ha llevado a cabo una decena de proyectos educativos en Camboya y Sierra Leona gracias a las ventas del vino de su mismo nombre.

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