Bebidas

Champagne y Lujo

Las dos dimensiones del champagne

Isabel Chuecos-Ruiz. 06/02/2015
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Perrier Jouet. Haz clic para comprar

Para comenzar, éstos son algunos números del champagne: según datos del consejo regulador, en la región hay registradas más de 300 Maisons de champagne y casi 16.000 vignerons, aunque sólo unos 5.000 vendimian y producen su propio champagne. Un mercado que mueve en el mundo 4.4 billones de euros, con 304 millones de botellas vendidas en 2013 y se calculan unos 307 millones en 2014, aunque el CIVC todavía no ha actualizado los datos a día de hoy. De ese total de millones anual, un 55% se consume en Francia y un 45% se exporta.

Puntualizando, de ese 45% que se exporta, el 87% es champagne de Maisons, grandes casas, y sólo el 13% es de pequeños productores y cooperativas. UK sigue siendo el principal mercado de exportación para el champagne con alrededor de 30 millones de botellas, seguido de USA con 17 millones, Alemania con 12 y tanto Japón como Bélgica venden al año 9,5 millones de botellas cada uno. España se mantiene en el noveno lugar con 3 millones, teniendo como principal competidor al cava. En el resto de mercados se suma un competidor más, el prosecco, espumoso italiano también muy valorado en UK.

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Louis Roederer y GH Mumm. Haz clic para comprar

Este preámbulo numérico me viene bien para dar una idea de las dimensiones de la industria del champagne. Una industria que yo califico de compleja, hermética, jerarquizada y con discursos establecidos, pero también ingeniosa y sagaz, que utiliza bien su patrimonio cultural tomando la cronología y la geografía como puntos de apoyo. Sin matices perversos, todos sabemos que el champagne goza de una alta cuota de egocentrismo que le ha servido, a lo largo de la historia, para tejer un potente entramado de poder y que, por si alguien duda, espera todavía mayor grandeza.

No dispongo de espacio para profundizar, pero me gustaría centrar este artículo en la importancia del rol social que juega el champagne en el sector del lujo. Porque el champagne no es sólo un vino con burbujas, es también una potente marca de lujo. Una marca envuelta además por atributos como el glamour y el éxito. Todos los expertos en marketing dicen que «el lujo cambia y hay que estar atento a los nuevos gustos, entendiendo el comportamiento de los consumidores». Margaret Boden recomendaría a las marcas de lujo contratar ‘mentes creativas’. Y es que el champagne, como el resto de productos de lujo, ha sido creado como un espacio conceptual por mentes creativas que han cartografiado la sociedad de alto standing anotando todo tipo de detalles y creando artefactos para convencer.

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Moët & Chandon. Haz clic para comprar

Dicho de otro modo, las grandes Maisons de Champagne de Prestige investigan nuevas líneas de diferenciación y saben que la clave de su éxito es esa, creatividad e innovación pero manteniéndose fieles a la tradición. Ejemplos de ello: Moët & Chandon – parte del imperio LVMH -, Ruinart, Krug, Salon, Louis Roederer, Taittinger, Charles Heidsieck, Pol Roger, Laurent-Perrier, Bollinger, Mumm, Perrier Jouët, que son algunas de las marcas de champagnes de lujo que producen botellas con diseños distinguidos, las llamadas Cuvées de Prestige, dirigidas a un consumidor exquisito y pudiente. Los admiradores fieles del espumoso francés están dispuestos a pagar diabólicos importes por una de sus cuvées especiales, botellas cuyo significado parece no agotarse por el momento. Botellas con diseños inauditos que expanden su espuma elegantemente por glamurosas fiestas sociales.

El champagne de lujo ha elegido el ámbito de los pequeños grupos adinerados, creando para ellos un mundo ficticio que potencia un discurso más estético que de contenido, porque el rol social del champagne no está precisamente en los detalles técnicos sino en los formales. Paradójicamente, el champagne vive en una contradicción continua que me apasiona, pues consigue una comunicación secreta entre dos mundos paralelos: técnica y lujo. Por un lado, las más de 300 Maisons de champagne luchan para posicionar su extravagancia entre la alta sociedad, y por otro, los vignerons, pequeños productores, venden justo lo opuesto, destacando el contenido por encima de lo demás. En esa búsqueda desesperada de reconocimiento ambos hacen lo más complicado, vender un mismo producto con un discurso contradictorio: superficialidad y profundidad, que convergen en una fusión de horizontes. Comprender el champagne pasa por ser consciente de esa dualidad.

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Champagne

Y no hay mejor manera de terminar un artículo que poner sobre la mesa dos polos opuestos. A fin de cuentas, vayas donde vayas todo el mundo bebe champagne, lo cual no hace más que confirmar que su contradicción le convierte en el vino más valorado y enigmático del mundo.

Artículo: Isabel Chuecos Ruiz (Barcelona, 1970) es arquitecto y sommelier especialista en champagne. Ha trabajado en la Sala VIP del aeropuerto de Bcn y escribe sobre champagne para revistas especializadas, desde un punto de vista alternativo utilizando la literatura para hablar de las conexiones invisibles que el vino traza con nosotros. Actualmente imparte catas de champagne exclusivamente para business people.

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