Castigo Sexual

Hablemos del castigo sexual, ése que no sigue exactamente las pautas del castigo normal o terapéutico.

Patricia Peyró. 03/03/2015

Si algo le debemos al best seller “50 sombras de Grey” es haber arrojado un poco de luz sobre la sórdida temática del castigo sexual, el sadomasoquismo y la dominación sexual, un asunto bastante desconocido para la mayoría de los mortales.

Porque, aunque en esto del sexo para gustos los colores, las prácticas sadomaso no son un asunto del que uno vaya hablando precisamente a la ligera. Ni siquiera entre amigos de confianza, aunque suceda como con las meigas, que haberlas, haylas

El rollito del señor y la señora Grey

Lux castigo 50 sombras
Después de ’50 sombras de Grey’ se normalizó un poco el llamado «porno blando para mujeres»

Prueba de ello fue el éxito de estas cincuenta sombras convertidas después en película, definida en algunos casos como “porno blando” hecho para mujeres. En definitiva, sirvió en su momento para suscitar un interés por las prácticas sexuales un poco diferentes.

Despertar la libido, llamar al deseo y mostrar disposición sexual está muy bien, ya que es socialmente aceptable.  Pero, ¿qué decir del “rollito” que nos presentaron hace ya un tiempo el señor y de la señora Grey?  En su momento fue la bomba, aunque hoy quizá ya no nos parece para tanto.  La película sirvió, en parte, como excusa para abrir la veda de la emisión de nuevas hornadas de cintas o series erotizadas y al alcance de todos.  Ejemplo de ello fue la polaca “365 días”. Una cinta cargada de erotismo y sometimiento que llegó a estar entre las más vistas de Netflix en casi todos los países del mundo… Y durante un tiempo récord.

Todo parece indicar que las prácticas en las que el sometimiento sexual cobra protagonismo despiertan un morbo de lo más “sospechoso”.  ¿Acaso fantaseamos sexualmente con probarlo?  Hablemos del castigo sexual, ese que no sigue exactamente las pautas del castigo normal o terapéutico (correlativo a la conducta que se desea eliminar, explicado, controlado en el tiempo…)

Los hombres también pueden ser sometidos sexualmente, como se ve en series españolas de Netflix como “Toy Boy”

Castigo y dolor a través del sexo

El castigo a través del sexo se puede dar “infringiendo dolor, humillando, a través de la privación sexual…». Son muchos los modos con los que castigar al otro, según nos explica la sexóloga Emma Ribas del Instituto de la Sexualidad y la Pareja de Barcelona. Otros ejemplos son “dejar solo y atado en la cama, dar una ducha de agua fría, dejar dormir en el suelo, de pie en una esquina o incluso obligar a realizar una tarea desagradable como limpiar el suelo con la lengua...”. Existen tantas aberraciones posibles como ideas aberrantes.

En este punto alguien me podría corregir para decirme que, lo que yo llamo aberrante, para otros no lo es. Y con toda razón, ya que “no es enfermo castigar al otro por vía sexual siempre y cuando todos los miembros disfruten dando y recibiendo el castigo”. Para eso precisamente están “los contratos sexuales”, como el que obliga a firmar el Señor Grey a la señorita Steel. Estando de acuerdo las dos partes y como parte de un contrato, “será indispensable que todo castigo sea consensuado y esté sujeto a los límites acordados y a los procedimientos de seguridad”, nos explica la experta.

Cuando el dolor y el placer se funden entre ellos

Como mito erótico, Mario Casas tampoco se queda corto en la serie “Instinto” y da a entender que algunas prácticas sexuales tienen que ver con traumas de la infancia

El dolor puede transformarse en placer cuando lo interpretamos como beneficioso, ya que dependerá de la experiencia emocional que a cada uno le provoque. “Si siento el dolor como una recompensa, lo viviré como placer”.

La paradoja se puede entender con el sobreesfuerzo deportivo que se lleva a cabo en el running, por ejemplo. El dolor del esfuerzo lo transformo en placer al superarme”. Además existe una explicación biológica detrás de la motivacional que alude a las propias hormonas. Y es que dolor y placer activan el mismo circuito cerebral liberando dopamina, la cual genera sensación de relax y bienestar, disminuyendo el sufrimiento.

¿Cuál es el perfil del castigador y del castigado? ¿Existe una personalidad-tipo? El castigado puede haber recibido una educación muy estricta y emocionalmente chantajeadora, generando una baja autoestima, unos niveles de autoexigencia elevados y gran deseo de complacer a los demás. Sin embargo, no se puede generalizar ni juzgar: “Nos encontramos con personas que a nivel sexual adoptan un rol sumiso y en su vida diaria son directivos con carácter fuerte. Por lo tanto el carácter no tiene porqué definir la tendencia”.

castigo sexual
La película “365 Días” de Netflix presenta los tópicos del sometimiento y del castigo sexual, todo ello regado con un Síndrome de Estocolmo erotizado gracias al potente físico del actor italiano Michele Morrone

Poner límites al castigo sexual

Qué debe hacer el que es castigado si no le gusta o se asusta, sería la siguiente pregunta. Y la respuesta sería clara: “Debe salir de inmediato de este rol, comunicándolo y poniendo límites. Sobre todo para evitar hacer algo que realmente no quiere y que pueda tener consecuencias traumáticas a nivel psicológico”. El castigado tiene que tener claro que no debe hacer nada que no quiera. Ni que tiene que ganarse el amor de nadie haciendo aquello que a uno le perturba.

Hay un momento en que una pareja cruza la línea y pasa, de ser «sexualmente juguetona» a ser perversa. Sucede cuando desaparece la empatía y se empieza a disfrutar a costa del sufrimiento del otro, faltando al consenso de las normas establecidas. O directamente obrando con la intención de herir y sin haberse puesto de acuerdo en un principio.

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