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Mentiras y bolas: ellos lo hacen más

Que todos mentimos es un hecho pero, ¿hasta qué punto lo hacemos sin darnos cuenta?

Patricia Peyró. 10/03/2015
pinocho
Las microexpresiones no se pueden reprimir ni ocultar

 

Ya decía Óscar Wilde que “En esta vida la primera obligación es ser totalmente artificial. La segunda todavía nadie la ha encontrado”.  Que todos mentimos es un hecho, pero, ¿hasta qué punto lo hacemos sin darnos cuenta?

Recientemente hemos sido testigos de historias de mentiras patológicas relacionadas con el narcisismo y la pseudología fantástica en los casos de Ana Allen y el pequeño Nicolás, pero lo cierto es que las personas sin estos trastornos mitómanos también mentimos a diario y constantemente, aunque casi siempre de forma inconsciente.

¿Por qué lo hacemos? Las razones son múltiples: unas veces para salvar el pellejo y otras para proteger a los demás con pequeñas mentiras piadosas.  Mientras que la “mentirijilla” puede considerarse un tema adaptativo y de modales sociales, las mentiras con mayúsculas suelen tener la finalidad del engaño con fines y propósitos definidos y generalmente no muy lícitos.

lux mentiras excusas
El cerebro no manda las mismas señales cuando narra una historia verdadera que una falsa.

Entre las mentiras más habituales se encuentran las siguientes: 

  • “Estoy bien”
  • “Ya lo he hecho”
  • “Me alegro de verte”
  • “Te iba a llamar”
  • “Estoy llegando”
  • “No tengo cobertura”
  • “No he visto tu llamada (mail o mensaje)”
  • “Estás guapísimo/a” 

En una encuesta inglesa realizada a 2500 personas y publicada en el diario británico Daily Mail se observó que los destinatarios de la mayor parte de nuestras pequeñas farsas eran compañeros de trabajo, seguidos de familiares, a quienes, curiosamente, se les miente más que a los amigos. 

Lux mentiras hombre
El 45% de los hombres encuestados reconoció que su mentira más frecuente era decir que habían hecho algo que debían hacer supuestamente

También se concluyó que los hombres mienten hasta tres veces más que las mujeres, si bien la mayor diferencia entre ambos géneros está en el contenido de la mentira, en la mujer más vinculado a asuntos emocionales. Así, “las mujeres mienten para proteger los sentimientos de los demás y los hombres lo hacen para proyectar una buena imagen”, según explica el psicólogo Douglas Peter. Este profesor de la Universidad de Dakota del Norte afirma, asimismo, que “mentimos en un 20% de las conversaciones de más de 20 minutos”, aunque considera que engañar “ligeramente” e intentar causar una imagen mejorada de uno mismo es algo normal. 

¿Cómo detectar la mentira? Cuando no son mentirijillas, sino “tamañas bolas” con intención de engañar, a la hora de procurar su detección tenemos malas noticias: nunca se puede asegurar al 100% si una persona miente. Así lo explica José Luis Martín Ovejero, Vicepresidente ACONVE (Asociación de Analistas Expertos en Comportamiento No Verbal). El experto explica cómo las “microexpresiones” son las que reflejan de forma realmente fiable las emociones básicas de alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo o desprecio.  Estas expresiones, que duran menos de un segundo, no se pueden falsear y suelen ir seguidas de una expresión más duradera que pretende ocultar la verdadera emoción.

Lux mentiras microexpresiones
Las mujeres se sienten más culpables que los hombres al mentir

“Aprender a detectar las microexpresiones es clave para conocer lo que verdaderamente están sintiendo las personas con que a diario interactuamos”, nos explica.  Para realizar una buena interpretación gestual será necesario, no obstante, “hacer un análisis global de los mensajes que envía la persona en su conjunto, y no fijarse en un indicador aislado”. Además, habrá que fijarse en el contexto.

“En la actualidad son muchos los que se interesan por profundizar en los estudios de la comunicación no verbal con la intención de conocer los indicadores que intervienen en la detección de la mentira”, nos explica Martín Ovejero.  Para conseguirlo “es esencial acudir a un curso especializado que huya de sensacionalismos y tópicos”,  explica el analista y formador. Entre sus alumnos se encuentran abogados, psicólogos, miembros de seguridad y ejecutivos, además de gente simplemente aficionada a la materia de la comunicación no verbal.

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