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Los tapados en el running

Hay un tipo clásico de corredor en que utiliza algunas artimañas para tener ventaja en las carreras, aquí va mi intento de describorlo.

Gonzalo Martín Villa. 02/06/2015

Si el gran Félix Rodríguez de la Fuente siguiera vivo tendría que dedicar uno de los capítulos de ‘El Hombre y la Tierra’ a una especie ni mucho menos en extinción, sino todo lo contrario. Se trata de una que habita en el ecosistema del running: El tapado.

El tapado es aquel corredor que trata de engañar a sus compañeros de carrera fingiendo estar en peor forma que en realidad, aprovechándose de su candidez y con el objetivo de llegar antes que sus rivales a la meta. Cuando uno cree estar enfrentándose a un posible tapado mi recomendación es elevar la alerta ante cualquier excusa, pues son muy hábiles y especialmente no fiarse de ellos una vez en la carrera.

Los tapados mienten para hacer buena marca en carrera. Foto: sport-kid.net
Los tapados mienten para hacer buena marca en carrera. Foto: sport-kid.net. Haz clic para comprar

Hay varias estrategias y mañas que son utilizadas por los tapados, pero fundamentalmente son dos. La primera es engañar a los compañeros de carrera fingiendo falta de entrenamiento previo a la prueba. “No he podido entrenar bien”, “Estas últimas semanas sólo he hecho unos cuantos kilómetros a trote cochinero” o “Con el lío que tengo en el trabajo no he hecho nada” son algunas de las excusas más utilizadas por esta especie. Lejos de no entrenar, en realidad lo hacen de manera continua y con gran exigencia. Incluso conozco a alguno que lo hace a escondidas y en horas intempestivas para no ser descubierto en su engaño.

La segunda excusa que quizá es la más trapacera es la que se refiere a las lesiones, pues estos elementos no dudan en utilizar algo tan sagrado y tabú para un corredor como las lesiones en beneficio propio. Fingen estar lesionados, estar forzados a estar parados sin correr o estar pasando por una dolorosa recuperación que les impide realizar un entrenamiento de calidad. Por supuesto, no dudan en utilizar libremente todo tipo de terminología médica para apoyar sus falacias: “No puedo entrenar, tengo un desgarro en el psoas que me ha inflamado la cintilla isquiotibial y me ha afectado también al poplíteo, no sé cómo voy a llegar a la carrera”.

Corredores en el Maratón de Londres. Foto: wikimedia
Corredores en el Maratón de Londres. Foto: wikimedia. Haz clic para comprar

En la carrera, tomando como ejemplo el maratón, lo normal es que en la salida estén quejándose continuamente y lamentándose de que no serán capaces de terminar, para luego “chupar rueda” sin esfuerzo recibiendo los ánimos de los cándidos compañeros que han sido engatusados. Normalmente entonces aprovechan el famoso muro del kilómetro 30 para dar el hachazo y descubrir el engaño. Ahí ya no hay reacción posible y lo normal es que lleguen a la meta por delante de sus compañeros. Finalmente, al no tener límites su osadía, describen su hazaña sin complejos en las cervezas posteriores a la carrera. Cuidado, aunque no lo creas hay uno o varios en tu grupo de corredores.

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