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La reflexión más acertada de Meryl Streep

Recordamos el texto que gracias a la actriz ha corrido como la pólvora por las redes sociales y hacemos nuestra propia reflexión sobre el mismo.

Noemy Suárez. 09/02/2016

Hace unas semanas, la actiz Meryl Streep nos hacía reflexionar gracias a este texto (atribuido a ella pero realmente perteneciente al portugués José Micard): «Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.

Meryl Streep emocionó con sus palabras a millones de personas
Meryl Streep emocionó con sus palabras a millones de personas

Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.

En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y además de todo esto, ya no tengo paciencia para quien no merece mi paciencia».

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Me gusta la gente que vibra, decidida y capaz

Ante estas palabras, ésta es mi propia reflexión: Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Me gusta la gente que cultiva sus sueños hasta que se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciónes, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Me gusta la gente que es justa, la que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente, sin esperar nada a cambio. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. A estos los llamo ¡mis amigos!

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Me gustan mis amigos

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada, la que con su energía, contagia. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. Me gusta la gente leal y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. Me encanta la gente que lucha contra las adversidades y la que busca soluciones.

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Me gusta la gente con coraje

Me gusta la gente que piensa y medita internamente, para enfrentarse a sus propios miedos y limitaciones, creciendo ante la adversidad de encontrarse con sus propias virtudes y defectos. Me gusta la gente que valora a sus semejantes, la que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse gente.

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Me gusta la gente soñadora

Con gente como esa, que aporta, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuida. Eso sí, el resto que aparte, para que mi energía y positividad sean sólo para aquellos que ¡le dan valor!

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