Los tejidos más exclusivos del mundo

Sophea Pheach es el alma y el corazón de la seda. Desde su taller en Seam Reap elabora auténticas obras de arte a la vez que preserva las tradiciones de Camboya y ofrece un futuro a las mujeres más desfavorecidas.

Siempre lo digo y así lo creo. Viajar nos abre los ojos y nos hace mejores personas. Hoy en El Rincón de Carla voy a contar una de esas historias que sólo descubres viajando y que pueden cambiar  tu forma de entender el mundo.

Sophea junto a una foto de su familia
Sophea Pheach junto a una foto de su familia

Hace muchos años, en país muy lejano, vivía una niña rica. Su padre era embajador del Rey de Camboya y nada faltaba en aquel hogar. Eran felices hasta que un día allá por el año 1975, Pol Pot estableció una dictadura comunista en su país, asesinando a millones de personas, intelectuales, burgueses y a todo aquel que no comulgara con su ideología. Sophea Pheach, que así se llamaba aquella joven, y su familia, tuvieron la suerte de poder huir del país antes de ser asesinados.

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Taller de seda de Sophea en Siem Reap

La conocí en su taller de seda en Siem Reap. Y aquella mujer de apariencia frágil, me fascinó para siempre cuando, sentada junto a mí, me contó la historia más fascinante que jamás escuché. Una historia cargada de amor, de vida, superación, lucha y patriotismo.

Sophea estudió y ahora ayuda, emplea y ofrece educación a niñas y mujeres desfavorecidas
Sophea estudió y ahora ayuda, emplea y ofrece educación a niñas y mujeres desfavorecidas

Francia les dio asilo político y se establecieron en Toulouse. Fue su madre quien tomó las riendas de la familia abriendo un restaurante de comida camboyana. Sophea se dedicó a estudiar. Siendo ya licenciada en Empresariales su madre quiso ampliar el negocio y pidió un crédito que les fue denegado. Era el momento de utilizar todo lo aprendido y se plantó en la sucursal del banco para insistir al director. Fue un flechazo a primera vista. El crédito se concedió, los restaurantes prosperaron y ella volvió a tener la vida resuelta.

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Imagen de uno de los talleres con los hilos de seda

Pero su país sufría como pocos países en el mundo lo han hecho. El genocidio continuaba impasible a las lágrimas y gritos de los camboyanos y millones de personas pidieron refugio en la vecina Tailandia. Sophea no permanecía impasible a lo que sus ojos veían por televisión. A miles de kilómetros de distancia sufría por su pueblo. Era el año 1988 cuando su novio le pidió en matrimonio.

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Los hilos se desmadejan y después de teñirlos se dejan secar

Pero ella sabía que tenía que hacer algo por Camboya, aquella era su prioridad y pidió al paciente y enamorado Patrick Gourlay seis meses para ir a ofrecer sus conocimientos y ayuda humanitaria en el campo de refugiados tailandés. Transcurrido el tiempo y viendo que no volvía, aquel hombre se presentó en Tailandia para escuchar de voz de su novia que el trabajo que allí tenía le llevaría al menos diez años más. Le prometió matrimonio para entonces y él aceptó.

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Se utilizan tintes naturales que ellos mismos elaboran y una vez teñido el hilo se pone en pequeñas madejas

Ahora viven juntos en Siem Reap, pero su lucha no terminó con aquella esperada boda. Se instalaron en una Camboya destrozada por las guerras, las calles de Siemp Reap estaban repletas de huérfanos y mutilados por las bombas antipersona. La pobreza en la que el país se había sumido parecía difícil de superar. Pero Sophea nunca más volvió a Europa. Firmada la Paz en los Acuerdos de París, en 1992 fundó el orfanato Sovanna Phoum Komar y tiempo después comenzó a trabajar como directora del Centro Nacional de Seda de Camboya.

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Capullos de seda de oro, el origen de las bellas creaciones del taller

Años después daría trabajo a mujeres marginadas y desfavorecidas recuperando una de las tradiciones más ancestrales y artesanas de Camboya que había sido totalmente destruida por el régimen de Pol Pot y las guerras. En 2002 fundó el Taller The Golden Silk Pheach para tejer con el hilo de seda de oro, el que sólo produce un tipo de gusano amarillo, autóctono de Camboya.

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El trabajo es minucioso y totalmente artesanal

Se las ingenió para rescatar los pocos gusanos de seda amarilla que aún quedaban en su país y comenzó a cuidarlos para conseguir su reproducción. Los tejidos más caros y exclusivos del mundo volvían a tener lugar de residencia y denominación de origen.

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El taller de Sophea ha recuperado los métodos ancestrales de elaboración de la seda

Enseñó a las jóvenes los métodos tradicionales y todas las técnicas de fabricación de seda de los maestros jemeres. Y los gusanos comenzaron a tejer sus hilos de oro. La seda más valiosa del mundo estaba en sus manos y con ella abría un horizonte de esperanza a muchos hogares de Siem Reap, ofreciendo oportunidades de empleo a huérfanos y a las personas más desfavorecidas.

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Telas en proceso de elaboración colocadas en los telares

Me contó la historia y me enseñó los talleres. Si fascinada estaba con su vida, aún mayor impresión me produjo ver la forma de trabajo de aquellas mujeres a quienes cuida como a su propia familia. En un lugar cargado de armonía, limpio, pacífico y ordenado, se repartían meticulosamente las tareas. Sacar la seda de cada capullo, trenzarla en el telar o replicar los dibujos tradicionales de la historia de Camboya con una perfección fuera de lo común.

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El trabajo da lugar a creaciones únicas y sorprendentes

Para Sophea Pheach, amante de su país, la reactivación de sus símbolos ancestrales es fundamental y compatible con su exclusivo taller. Códigos matemáticos se combinan con dibujos, nada puede fallar cuando la plancha se coloca en el telar. “La pista de futuro en la traza del pasado”, nos decía una sonriente Sophea.

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Los dibujos se inspiran en los templos de Angkor Wat y otros símbolos ancestrales

Pura artesanía, pigmentos naturales y una filosofía: «Con la fuerza de hoy y la sabiduría de ayer, por la belleza de mañana». Cada pieza es irrepetible y su fina seda es deseada por los sibaritas más exigentes del mundo. La elaboración de un solo pañuelo ocupa más de diez  meses de elaboración. De ahí que  lleguen a costar 20.000 euros. No en vano, el Royal Brocatelle, el tejido histórico camboyano, ahora recuperado por Golden Silk,  fue creado por maestros para los reyes. Sus plantaciones de morera respetan el medio ambiente, prohibiendo la utilización de fertilizantes químicos, pesticidas e insecticidas, que deteriorarían la vida del gusano y su fabricación de seda amarilla.

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Detalles de algunos tejidos ya terminados e impresionante vestido elaborado con capullos de gusano de oro

Cada gusano es meticulosamente cuidado y mantenido con hoja de morera fresca, pero luego  será capaz de producir  200 metros de hilo de seda, que las manos de una sola mujer  deberán  desenredar sin romperlo. Un trabajo de perfección, habilidad y extrema concentración. “La calidad comienza desde la primera fase de producción”, explicaba Sophea. El complejo laberinto de hilos colgantes irá tomando forma, dibujo y color con el paso de los meses. Bellos dibujos inspirados en los templos de Angkor Wat y otros símbolos ancestrales que acabarán deleitando a los más exigentes.

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Carla con uno de los pañuelos valorados en 20.000 euros y otras preciosas creaciones

Sophea Pheach, la pequeña gran dama de la seda. Una de las mujeres más inspiradoras que he tenido el honor de conocer, trabaja incansable para ofrecer un futuro a las mujeres desfavorecidas de su comunidad, preservando el medio ambiente, conservando el patrimonio histórico y espiritual de Camboya y recuperando las hermosas tradiciones de su pueblo. Sophea Pheach elabora los tejidos más exclusivos del mundo con los que lanza un mensaje claro y ejemplarizante: «Vive en armonía y busca en la dignidad tu inspiración».  Y yo añado: «El camino más fácil nunca es la opción».

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