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Marta y Tito: 1.000 km contra la Endometriosis

Hoy lunes, es el Día Mundial contra la Endometriosis y quiero contaros una historia, dura, pero llena de superación y de amor, mucho amor.

Adriana Rey. 14/03/2016

Esta misma mañana, Francisco Antonio Murcia, Tito para los amigos, ha partido a Bayona (Francia). Allí comienza su viaje, allí arranca su reto, allí empieza su carrera de mil kilómetros a lo largo de un mes. 35 kilómetros diarios por el norte de España hasta llegar a Santiago de Compostela. El Camino de Santiago que esta vez es ‘El camino contigo’, el camino con Marta. Por ella estoy convencida de que este joven de Los Yébenes, Toledo, sería capaz de dar la vuelta al mundo y creo que ella también lo habría hecho por él y por la gente que quería.

tito
Tito se centró en el deporte tras la muerte de su mujer

«Siempre inundaba todo con su alegría, era muy especial y se preocupaba por todo el mundo», me dice Tito al otro lado del teléfono. Marta era su mujer. Murió hace 11 meses, un 19 de abril de 2015. Tenía sólo 36 años y padecía endometriosis, una enfermedad que poca gente sabe del sufrimiento que provoca en millones de mujeres y niñas (aproximadamente unos 14 millones en toda la unión Europea, según datos de ASAEC- Asociación de Afectadas por la Endometriosis).

La endometriosis es la aparición e implantación de tejido endometrial fuera del útero cuando en realidad debería recubrirlo. Es decir, a grandes rasgos, este tejido crece donde no debería de hacerlo y esparce sus células por diferentes partes del cuerpo. A partir de aquí, todo es dolor, mucho, momentos llenos de incertidumbre, de operaciones y de desesperación.

Su lucha por recoger fondos es incansable
Su lucha por recoger fondos es incansable

Así fue la historia de Marta. Una lucha continua que le llevó a someterse a un proceso de fertilidad fallido y que finalmente le provocaría un fatal tromboembolismo pulmonar. Tras esto, llegaron los silencios y aumentaron las preguntas sin respuesta que su marido, tiene todavía por delante. Las que están en su mano eso sí, él mismo se ha encargado de afrontarlas y elevarlas bien alto para que todo el mundo conozca la enfermedad y done dinero que irá destinado a la Fundación del Instituto Sanitario de Investigación Biomédica de Córdoba -Imibic- y también a la fundación EsEndo. “Decidí correr el Camino de Santiago después de que muchos amigos me animasen y pensé que esto también podría servir para recaudar fondos y que las chicas de EsEndo puedan donar lo recaudado a los investigadores”, me explica Tito.

35 kilómetros que tito recorrerá por Marta
35 kilómetros al día que Tito recorrerá por Marta

“Todas ellas son unas luchadoras, hay días que no pueden ni levantarse y aún así lo hacen para apoyar a otras chicas, a mi me han ayudado muchísimo. Sufren demasiado por esta enfermedad dura, injusta y por ahora incurable y yo tenía que ayudarles”, asegura orgulloso al explicarme el trabajo que realizan estas heroínas anónimas. Una labor fundamental que iniciativas como la de Tito tratan de darles la importancia que merecen porque hablamos de investigar para el bien común, para salvar vidas, para tratar de curar una enfermedad que el día de mañana puede afectar a nuestras madres, hijas, amigas, o a nosotras mismas.

“Te reconozco que estoy nervioso, con ganas, pero nervioso. Será duro pero me vendrá muy bien porque tendré mucho tiempo para reflexionar”, confiesa Tito. Me desvela que desde que se fue Marta se ha refugiado en el deporte, no sólo por todo lo que física y mentalmente le aporta en un periodo tan complejo como el que está pasando, también porque ahí está ella, su animadora incondicional. Marta le acompaña, le empuja, le anima desde arriba: “Siempre está conmigo”, me dice. 

Un camino duro pero lleno de amor
Un camino duro pero lleno de amor

Tras sus palabras escucho un suspiro, pero también adivino la sonrisa de un hombre que se dispone a demostrar todo lo bueno que es capaz de hacer el ser humano. Él ya ha cogido el testigo de Marta y ahora lucha por vivir, soñar y sonreír con la misma intensidad con la que su mujer lo hacía. Tito sabe que ahora toca respirar hondo y disfrutar corriendo 1000 kilómetros más de su mano, para no soltarla nunca. ¡Suerte en esta preciosa y valiente aventura, Tito! Para todos aquellos que quieran donar, pueden hacerlo a través de la página de Facebook, El Camino contigo.


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