Gastro

Arzábal New Age

Probamos los platos de la Taberna Arzábal en el Museo Reina Sofía y te damos nuestra opinión.

Jesús Andreu. 01/04/2016

Esta es una buena lectura para todos aquellos que piensan que los libros de Boris Izaguirre o Dan Brown son literatura, Lobezno o Torrente buen cine y Michael Boltom destrozando Nessun Dorma, bel canto. Son casi los mismos que esta mañana lluviosa y desapacible de invierno, soportaban una larga cola para ver a ‘los realistas madrileños’ e ignoraban la magnífica ‘Miró y el objeto’.

Aquí puedes reservar en el Restaurante Arzábal
Aquí puedes reservar en el Restaurante Arzábal

También son los que llenan las tabernas y huyen de restaurantes que les hacen pensar antes de gozar. Por eso, los primeros están abarrotados y muchos de los segundos o cierran o ni llegan a abrir. Ya he hablado varias veces de las excelencias populares de la Taberna Arzábal y de su detestable decoración. Ahora se han despojado de ella, alojándose en el histórico edificio del Reina Sofía y poniéndose en manos del decorador de moda, el omnipresente Lázaro Rosa Violán.

Nuestro colaborador ha degustado los platos de Arzábal
Nuestro colaborador ha degustado los platos de Arzábal

El resultado es espléndido y los espacios elegantes, luminosos y mucho más sobrios de lo habitual en Lázaro, supongo que en en honor a Villanueva, el arquitecto del Museo Prado y de este antiguo hospital de pobres.

Croquetas en Arzábal
Croquetas en Arzábal, muy jugosas

Posee también un bello jardín y enormes ventanales que se abren a su verdor o a la hermosa y abigarrada Plaza del emperador Carlos V, siempre abarrotada de viajeros, paseantes, vendedores ambulantes y peregrinos varios, en busca del Santo Grial del tipismo madrileño, el bocadillo de calamares.

Las alcachofas, deliciosas
Las alcachofas, correctas

Siendo Arzábal un éxito desde su apertura, han optado por el riesgo cero y la carta es repetición casi mimética de la de la casa madre, aunque aquí los resultados, quizá por la magnitud del local, son peores y las preparaciones más descuidadas.

Arroz en cucurucho
Arroz de tabernucho como aperitivo

No hay más que ver el arroz de tabernucho que nos sirvieron como aperitivo. Menos mal que la banasta de mantequilla de Normandía es excelente, las croquetas siguen resultando jugosas y las alcachofas mantienen la corrección.

Banasta de mantequilla de Normandía
Banasta de mantequilla de Normandía

El pisto es mucho mejor de lo normal porque las verduras se asan en lugar de rehogarse, lo que le quita grasa y le regala sabor. Hoy no tenía su mejor día por culpa de un exceso de agua, pero la receta es excelente.

Pisto con verduras a la brasa
Pisto con verduras a la brasa

Buena la sartén de huevos con trufa que no es otra cosa que unos huevos fritos con patatas de toda la vida -aunque menos crujientes de lo que deberían-, con el elegante y delicioso aporte de un aceptable rallado de trufa negra.

Sartén de huevos con trufa negra
Sartén de huevos con trufa negra

El ciervo con chocolate es una gran receta gracias a esa salsa untuosa y densa que atempera perfectamente la fortaleza de la carne, aunque la guarnición de dados de frutas indica que no se han roto la cabeza precisamente. La carne del animal pecaba además de cierta dureza.

Ciervo con chocolate
Ciervo con chocolate

Buena también la perdiz a la toledana, generosamente servida y sumergida en ese baño de cebolla que la sazona suavemente sin quitarle una pizca de sabor.

Perdiz a la toledana
Perdiz a la toledana

Como siempre, buenos quesos –Brillat Savarin, azul de Asturias y de vaca madrileño-, agradable la cuajada con fruta de la pasión y excelente el Tatin de manzana. Por lo demás, no hay guardarropa, los camareros te llaman chico, las servilletas y los manteles son de papel, no en todos los platos cambian los cubiertos y el vino -aunque sea de 200€, que de ese precio los tienen- se posa, desatendido e ignorado, sobre la mesa.

Buenos quesos para terminar la degustación salada
Buenos quesos para terminar la degustación salada

No diré que el sitio es demasiado caro, porque ya no me aclaro con esto de los precios, pero sepan que el almuerzo mencionado, con un vino de 46€ y medias raciones en el caso de las croquetas y los quesos, costó 198,50 y éramos tres personas.

Cuajada con fruta de la pasión
Cuajada con fruta de la pasión

Así que no sé si el lugar es carísimo, pero sí que los menos populares y más refinados, suelen ser hoy en día, precio/calidad/servicio, mucho más baratos. Porque lo muy bueno no siempre es tan caro. Y viceversa. *Fotografías: Jesús Andreu. *Fotografía de portada: Arzábal.


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