Entrevistas

“Las discotecas de NYC son todo dinero, dinero, dinero»

Cuatro jóvenes, en su mayoría españoles, forman el grupo más grande de promoters de las discotecas más exclusivas de NY. Nos cuentan los entresijos del mundo de la noche en la ciudad.

Almudena Calvo Domper. 21/04/2016

«Perdona que esté mirando el móvil todo el rato. Ya sabes, tengo que estar pendiente de los mensajes veinticuatro horas al día»Daniel Olarte se disculpa ante su aparente falta de atención a las preguntas de la entrevista. Se gana la vida a través del contacto permanente con sus clientes. Para este colombiano de 30 años, el día es una mera preparación de la noche. Con la noche llegan la fiesta, el dinero y el disfrute. Él no es cualquier relaciones públicas, es promoter de las discotecas más exclusivas de Nueva York, la ciudad que nunca duerme.

Nueva York, una de las ciudades más exclusivas para salir de noche
Nueva York, una de las ciudades más exclusivas para salir de noche

Leonardo DiCaprio, Lindsay Lohan o Paris Hilton son algunos de los personajes habituales de la fauna nocturna neoyorquina. Pero para el equipo de 1990 Group, del que forma parte Daniel, las celebrities están a la orden del día. Junto a él, Víctor Ruiz y Ricardo García, dos españoles de 25 años, forman el corazón de esta empresa que es seguramente la más grande de promoters en Nueva York.

Los miembros de 1990 Group tienen menos de 30 años y triunfan en NY
Los miembros de 1990 Group tienen menos de 30 años y triunfan en NY

“Probablemente, en números de teléfono de gente de nuestra edad que vive en Nueva York tendremos unos 20.000 contactos entre todos”, explica Ricardo, que vino a EEUU con una beca de deportes -para jugar al tenis y estudiar Económicas- y ya lleva aquí siete años. Hasta hace tres nunca pensó en dedicarse al mundo de la noche, pero ahora considera que está viviendo una experiencia única: “Nosotros somos vendedores de sueños. Si vienes a esta ciudad con dinero, pide, que nosotros lo conseguimos; es nuestro trabajo”.

Se levantan a media mañana y el intercambio incesante de mensajes empieza. Estudian el evento de esa noche: cuánta gente se necesita, cómo hay que venderlo y a quién convencer. Acuden a alguna que otra reunión con los responsables de los clubs para gestionar los contratos, actualizan la contabilidad, cultivan su networking y se preparan una noche más para la fiesta. Seis días a la semana, de 11 de la noche a tres de la madrugada, van a las discotecas a atender a los que entran por sus listas y a cuidar el buen ambiente.

Jóvenes en la fiesta de Haloween del pasado año organizada en el Hudson Hotel por 1990 Group
Jóvenes en la fiesta de Haloween del pasado año organizada en el Hudson Hotel por 1990 Group

Esto es un trabajo a tiempo completo, si no, no ganas dinero. Trabajas desde que te levantas hasta que te acuestas”, declara Ricardo que se enamoró de este modo de vida desde que lo conoció de cerca por un amigo suyo. Fue entonces cuando tuvo claro que quería trabajar de promoter y, al llegar Víctor a Nueva York, se lo propuso y se pusieron manos a la obra.

Aseguran que emprender en EEUU es fácil y hasta ahora les ha ido de maravilla: tienen 23 contratos de eventos a la semana con 10 discotecas distintas. Este joven español también aterrizó en el país con una beca de deportes y estudió la carrera de Administración de Empresas Internacional. “En cuanto empezamos a facturar, creamos la empresa de eventos”. Aunque hayan triunfado en la industria de la noche, han tenido que sufrir como cualquier extranjero los estrictos requisitos de inmigración americanos. “Tenemos diferentes visas. Por ejemplo, yo tengo la visa de inversor. Pero mientras la empresa siga vigente y facturando, te la van renovando”, aclara.

DiCaprio saliendo de una discoteca en Manhattan
DiCaprio saliendo de una discoteca en Manhattan

El éxito en este negocio pasa por saber vivir una buena dosis de fiesta cada noche. “Nuestro servicio es procurar que la gente se divierta en las discotecas, y para que la gente venga y vuelva por ti, tienes que dar una imagen de que lo estás pasando bien. Pero si no tienes la personalidad y no te estás divirtiendo, es muy difícil que te vaya bien, explica Daniel. Por eso dicen que su clave está en que disfrutan con lo que hacen y son personas extremadamente sociales.

Luces cambiantes, música a todo volumen, alcohol ilimitado, sexo fácil y drogas es lo que a cualquiera le viene a la mente al imaginar las fiestas más exclusivas de la capital del mundo. Paradójicamente, estos jóvenes, que venían del mundo del deporte, no beben prácticamente nunca, no toman drogas y tienen pareja estable. “Si quieres crecer en el negocio de la noche no puedes tener malos hábitos”, recalca Ricardo convencido.

Ambiente en la discoteca Up & Down, una de las más exclusivas de Nueva York
Ambiente en la discoteca Up & Down, una de las más exclusivas de Nueva York

Lo que sí se relaciona directamente con el mundo de la noche en Nueva York es el lujo. “Nosotros sólo trabajamos con las discotecas más exclusivas de la ciudad. Hay que distinguirlas de las discotecas de España en las que todo el mundo puede entrar. Las de aquí son más pequeñas y más exclusivas, lo cual significa que la entrada no está garantizada”, aclaran desde 1990 Group. En números: el precio de la mesa más barata en estas discotecas es de 1.500 dólares: “El otro día estaban en 5.000 dólares porque había un dj famoso. Ayer, los de la mesa que tenía al lado se debieron gastar unos 25.000 dólares durante la noche”.

Aun así, la exclusividad en estos lugares no sólo viene marcada por el dinero. “Al final, da igual el dinero que tengas, la decisión de quién pasa y quién no es del portero, un concepto que en España no existe. Estos doorman suelen ser actores de Hollywood, modelos… Son los jefes absolutos del club por la noche. Puede ganar al año 700.000 dólares”, explica Ricardo que una vez trajo con él a unos boxeadores y el portero se negó a que entraran en su discoteca. Recuerdan que cuando llevaron a la selección española y les pusieron problemas porque el doorman quería que gastaran más dinero.

No es fácil que un doorman te deje entrar a un club en Nueva York
No es fácil que un doorman te deje entrar a un club en Nueva York

Eso sí, las chicas“lo ideal es que sean guapas”, apunta Ricardo- entran siempre gratis. “Generalmente puede venir todo el mundo: gente con energía, gente que cree buen ambiente, que no sea problemática” y, por supuesto, de un perfil económico alto. “La gente joven que vive en Manhattan tiene dinero y está predispuesta a gastar. Aquí alquilar una habitación puede costarte 1.500 euros -el salario de una persona de clase media-alta en España-, por eso las mesas que vendemos a los jóvenes rondan los 2.000 dólares”, justifican desde 1990 Group.

Si eres chica, entrarás más fácilmente... y gratis
Si eres chica, entrarás más fácilmente… y gratis

Dejando a un lado el omnipresente rey dinero, el mundo de la noche está lleno de oportunidades para hacer contactos influyentes. Para este grupo de chicos, es habitual codearse con príncipes, como el de Arabia Saudí, altos cargos de empresas multinacionales, celebridades mundialmente conocidas o deportistas de élite. “Además, si vienen máximos responsables de empresas importantes con nosotros de fiesta, como estás en un ambiente de relajación en el club, la relación que consigues con esa persona va ser siempre mucho más fuerte que la que puedes conseguir durante meses trabajando con él. Aquí te codeas de tú a tú con quién sea”, declaran.

Paris Hilton, habitual en los clubs más exclusivos de la ciudad
Paris Hilton, habitual en los clubs más exclusivos de la ciudad

Por eso, si se les pregunta qué es lo mejor de su trabajo como relaciones públicas de discotecas, Víctor responde sin pensárselo dos veces. “Son tres cosas: las conexiones que te permite hacer, la flexibilidad en cuanto a coger vacaciones cuando quieras porque somos los dueños de nuestra empresa y el dinero que ganas por el tiempo que trabajas”. Todos coinciden en que económicamente “no hay nada como la noche. Daniel, por su parte, trabaja también de lunes a miércoles -jornada completa- en una compañía inmobiliaria, pero aunque sea “complicadísimo” hacer ambas cosas, ni se plantea dejar el trabajo de promoter.

Comparado con el concepto agotador de fiesta española (estar de copas hasta las dos de la mañana, ir a la discoteca hasta que cierran a las seis y luego a desayunar algo), el horario de fiesta neoyorquino permite aprovechar más el día siguiente… si la resaca no lo impide. A pesar de su patriotismo, ellos prefieren este concepto para salir de fiesta, aunque admiten que no lo ven como “un trabajo para toda la vida. Si te casas y tienes hijos, no es el mejor ambiente”.

Las mesas en un club pueden costar unos 2.000 euros
Las mesas en un club pueden costar unos 2.000 euros

Se hacen las seis de la tarde mientras sus móviles no dejan de sonar. Después de haber comido con el entrenador personal de Jorge Lorenzo, ahora tienen que irse a una reunión con la compañía de las discotecas para negociar nuevos eventos. ¿Qué tiene el mundo de la noche neoyorquino que no tenga el español? “La economía. Nueva York, no Estados Unidos, es una de las capitales del mundo. Cuando hay dinero todo fluye de manera diferente. Aquí están las mayores fortunas. Las discotecas son todo dinero, dinero, dinero. En cambio, en España todo es mucho más igualitario, todos estamos en el mismo nivel, todos entramos en las discotecas fácilmente”.

Los precios suben si pincha algún Dj conocido
Los precios suben si pincha algún Dj conocido

Ricardo reconoce a una modelo de Victoria’s Secret que acaba de entrar en el Starbucks. Su mente de promoter empieza a gestionar un posible contacto. Entonces sentencia:La noche es una máquina perfecta en Nueva York y está hecha para disfrute de la gente con dinero. No añaden nada más. El resto hay que experimentarlo en las fiestas. Así, los integrantes de 1990 Group cumplen el sueño de muchos jóvenes: hacerse rico saliendo de fiesta.

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