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Cariño…tu hermano está enfermo

Los adultos podemos con todo pero, ¿qué hay del resto de hijos? ¿Cómo ayudarles para que afronten la situación de su hermanito?

Ana Villarrubia. 29/09/2016

Veíamos en un post anterior que el diagnóstico de una enfermedad grave en un hijo pone en tela de juicio los pilares sobre los cuales se asienta nuestra percepción del mundo, quiebra nuestras ilusiones y conlleva importantes cambios en las dinámicas familiares y de pareja. Todo esto nos pasa a nosotros, los adultos. Nosotros que, al fin y al cabo, somos ya mayorcitos, para lo bueno y para lo malo. Pero, ¿qué ocurre con el resto de hermanos?

Muestra a tu hijo que la familia sigue unida pese a la adversidad
Muestra a tu hijo que la familia sigue unida pese a la adversidad

De todos y de muy lejos es sabido en el ámbito sanitario que el impacto de una mala noticia no solo depende del contenido de la misma sino también, en parte, de cómo se realice esta comunicación. Decirle a un hijo que su hermanito está enfermo y que no va a tener con él exactamente la relación que esperaba, no es fácil, pero hay formas de hacerlo de modo que él pueda comprenderte de la mejor manera posible y adaptarse a esta nueva situación también de la mejor manera posible.

Explícale todo adecuando la información a su edad
Explícale todo adecuando la información a su edad

Sé sincero. Una cosa es adecuar tu lenguaje para que tu hijo pueda entenderte y otra bien distinta es mentir o camuflar la realidad. Lejos de endulzarle la noticia estarás generando falsas expectativas que den lugar a más y mayores decepciones. Por eso, antes de nada has de tener muy clara la situación de tu hijo y su diagnóstico. Ten toda la información para que tú mismo puedas transmitirla de forma sencilla pero rigurosa. En situaciones muy graves es probable que la incertidumbre constante o incluso la muerte estén sobre la mesa. Prepárate entonces para tener que hablarle de ello a tu hijo también. ¿Y cómo se transmite seguridad ante la incertidumbre? Asegurándole que será informado, que se trata de un proceso largo pero que en cuanto se vayan aclarando las cosas nadie se olvidará de explicarle todo lo necesario.

Utiliza palabras y metáforas que sean adecuadas para su nivel de comprensión y desarrollo. En niños menores de 7 años es muy útil recurrir a personajes de fantasías y cuentos. Son sus referencias y también sus herramientas para comprender el mundo que le rodea. Las cosas son más complejas en el mundo real que en la dimensión de la imaginación, y ese pensamiento mágico le sirve al niño para acercarse a todo lo que en la vida real se le hace demasiado ajeno.

Si te emocionas, muéstraselo, no lo escondas
Si te emocionas, muéstraselo, no lo escondas

No ocultes tus emociones y propicia que ellos expresen las suyas. Es comprensible que la perspectiva que le transmitas a tu hijo acerca de la enfermedad de su hermano sea tan realista como esperanzadora. Ahora bien, dentro de esa realidad es muy probable que algunas expectativas positivas se hayan venido ya abajo. Cuando se habla de falta de autonomía, de discapacidad o incluso de riesgo de la propia vida, es normal que tanto ellos como tú os emocionéis. Dentro del apoyo que en la familia todos os proporcionáis, compartid también vuestras emociones. Tú eres el modelo emocional de tus hijos, ocultar tus vivencias en este sentido hará que no dispongan de una referencia de expresión emocional sana y adaptativa.

Tranquilízale en cuanto al hecho de que su vida va a seguir siendo la misma. Que su hermanito necesite vistas regulares al médico o que en casa cambien las rutinas -a veces de manera drástica- no significa que tengan que todo tenga que ser distinto también para él. Aferrarse a sus rutinas le proporcionará seguridad ante lo incierto. Os sigue teniendo disponibles, le seguís queriendo igual y es necesario que lo sepa. Lo que para nosotros es muy obvio, puede no serlo tanto para los niños. Además, y esto es muy importante,  siempre es positivo para vosotros, como padres, que el resto de vuestros hijos sigan teniendo claro cuál es su espacio, cómo es vuestra relación y cuáles son sus límites, sus obligaciones y sus responsabilidades.

Adapta lo que le cuentes con metáforas o cuentos si es muy pequeño
Adapta lo que le cuentes con metáforas o cuentos si es muy pequeño

Resuelve todas sus dudas… Es fácil que la incomprensión y la ansiedad se transformen en rabia, en ansiedad o incluso en culpa. Por eso con una conversación no basta. Tienes por delante todo un proceso del que el resto de tus hijos también forman parte.

… Pero sin sentir que tienes que saber resolverlo a todo. Si tú tienes cientos de preguntas es imposible que puedas resolver todas las de los demás. No interiorices demasiada presión. Cuando no sepas qué hacer o qué decir, o cuando tus fuerzas flaqueen, simplemente di la verdad: “En cuanto esté preparado para hablarte de esto o para solucionar esto otro, lo haré, pero ahora mismo no puedo o no sé responderte”. No dudes en pedir ayuda, nadie espera de ti que seas un súper padre, bastante tienes ya sobre el plato.

Haz partícipe a tu hijo de lo que vaya sucediendo
Haz partícipe a tu hijo de lo que vaya sucediendo

Y, en el día a día, no le mantengas completamente al margen de todo lo que sucede a su alrededor. Es normal que quieras protegerle, pero puedes conseguir lo contrario: que se sienta un cero a la izquierda en la familia. Por pequeño que sea, a partir de los 3 ó 4 años de edad percibe a su alrededor mucha mas información de lo que puede parecer. Contarle lo que va ocurriendo e incluso pedirle su opinión en temas cotidianos en los que pueda darla hará que se sienta parte del equipo que como familia formáis. Sabrá así que os tiene cuando necesite ser reconfortado. Y se percibirá más unido a vosotros, con un rol reconocido y más importante en el día a día de la familia en tanto en cuanto perciba que se hacen esfuerzos para contar con él.

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