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¿Cómo afecta el ‘Efecto Pigmalión’ en el colegio?

“Las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que se conducirían los alumnos determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban." (Rosenthal y Jacobson).

Patricia Peyró. 24/10/2016

Sin duda la persona más importante para un niño después de sus padres no es su abuela, ni su amigo del alma, ni siquiera esa tía tan querida y especial. La persona más importante es su maestro: una figura que enseña y marca, generalmente para bien, aunque también podría hacerlo para mal.  Dependerá de la calidad de su trabajo y de algunos aspectos más humanos, como son las expectativas que tenga puestas en cada niño de forma individual.

Pigmalion
Después de los padres, la figura del maestro es fundamental

“Lo que nos dice la investigación es que una expectativa positiva respecto a un alumno determina hasta cierto punto su conducta”, explica Ramón Oria de Rueda, psicólogo y socio fundador de Lookschool. Este profesional trata cada día, no solo con niños y adolescentes, sino también con maestros y padres, y lamenta que estos últimos no sigan una de las consignas fundamentales para el bienestar de sus hijos: “Los padres deberían entender que tratar bien al maestro es asegurarse que él mirará a su alumno con buenos ojos”, matiza.

“Desde hace más de 15 años le cuento a los niños y adolescentes con fracaso escolar que antes de aprobar van a tener que quitarse la cara de cero, ya que el maestro es, al fin y al cabo, un persona que viene con unas expectativas desde casa, y es difícil cambiarlas”.

maestro
Una expectativa positiva respecto a un alumno determina hasta cierto punto su conducta

Expectativas, estereotipos, efectos nocebo y Pigmalión.
A veces parece que la palabra “estereotipo” es poco más que pura perversidad que nos va a condicionar para mal. Sin embargo, no es exactamente así. De hecho, los estereotipos son sanos en el sentido de cumplir por lo menos con una función: la de alertar sobre alguna separación extraña respecto a la media. Y en el contexto escolar esto puede ayudar: “Si un alumno tiene siempre un comportamiento y un día se distancia mucho de su media, el estereotipo le protege y el profesor, como cualquier profesional, lo atribuye a una causa externa”, explica Oria.

Otra cosa son las expectativas que pongamos en alguien acerca de su rendimiento: nuestras expectativas, más que cualquier otra cosa en la vida, determinan nuestra realidad y muchas veces la consecución de nuestros logros. Pero además tienen un impacto en otras personas. Traducido al ámbito escolar, hablaríamos de los efectos nocebo y Pigmalión. El mito dice que Pigmalión se enamoró de su obra conforme la iba esculpiendo, siendo esto una buena metáfora del trabajo de los maestros: “No hay nada más bonito que ayudar a esculpir buenas personas, capaces y felices y eso es lo que, en general, hacen los maestros”, opina Oria.

Tener un profesor positivo y motivador será un factor muy positivo en la educación
Tener un profesor positivo y motivador será un factor muy positivo en la educación

“El efecto Pigmalión explica que la expectativa general del profesor y su estilo de enseñanza también influyen y mucho en los resultados. Así, tener un profesor positivo y motivador será un factor muy positivo en la educación:  un maestro que muestre confianza y expectativas de éxito tiene más fácil su trabajo y hace más fácil el trabajo de los niños”. En suma: se obtiene el máximo provecho de otras personas cuando creemos en ellos, y esto se aplica también en la escuela. Esto es lo que sucede en las aulas cuando un profesor cree en un alumno:

  • Le trata mejor que a otros niños que piensa que van a fallar o a equivocarse.
  • Le da más oportunidades para triunfar que a aquellos niños en los que no cree.
  • Le da una información más útil y precisa que a los niños sobre los que no tiene buenas expectativas.
El efecto nocebo implica un condicionamiento para mal por parte del maestro
El efecto nocebo implica un condicionamiento para mal por parte del maestro

Por el contrario, el efecto nocebo implica un condicionamiento para mal por parte del maestro, quien de forma más o menos consciente, repercutirá en peores resultados académicos en el niño. Es un concepto ampliamente conocido en medicina:  los pacientes con bajas expectativas de éxito en un procedimiento clínico tendrán peores resultados, aunque el tratamiento sea bueno. Por su parte, si el médico presenta el tratamiento bajo un prisma de negatividad o desesperanza, igualmente se aumentará la probabilidad de que tenga resultados negativos.

“Desgraciadamente poco de esto se enseña en las aulas donde se aprende magisterio y se sigue obviando que, como recoge el neurólogo Francisco Mora en su libro Neuroeducación, el aprendizaje solo puede adquirirse en un estado de ánimo positivo y libre de miedo”, añade el psicólogo infantil.

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el aprendizaje sólo puede adquirirse en un estado de ánimo positivo y libre de miedo

El papel del maestro.
Por el contrario, Oria opina que “la enseñanza debería basarse en un mayor conocimiento de los procesos de aprendizaje, que nos dicen que cuando la expectativa de un profesor es alta (y realista), ésta influye en el alumno. Y es lógico, los niños y, también los adultos, somos lo que el mundo nos devuelve que somos, y para los alumnos es muy importante y reforzante hacer lo que sus Pygmaliones esperan de ellos”.

Ser o no buen profesor depende en gran medida de los conocimientos y de la efectividad de los protocolos, pero casi tan importante será que “el maestro crea en su profesión, precisamente por el poder transformador que tiene”. Oria nos invita a considerar que la del profesor podría ser incluso la profesión más importante del mundo, por cuanto a que es “la única sin la cual el mundo se pararía, al ser la encargada de transmitir el conocimiento a la siguiente generación”.

La del profesor podría ser la profesión más importante del mundo
La del profesor podría ser la profesión más importante del mundo

¿Cómo afecta el efecto Pigmalión en la edad adulta?
Muchos adultos recordamos profesores especiales que han sido modelo para nosotros. Porque más allá de lo que los maestros enseñan esta el cómo lo enseñan. “Los maestros nos enseñan cómo afrontar las dificultades a través de su modelo, no tanto a través de su discurso, por lo que un profesor optimista está creando niños optimistas”, concluye el director de Lookschool, muy especializado asimismo en la prevención y el tratamiento del bullying o acoso escolar. En una próxima ocasión sabremos cómo interviene el maestro en este proceso.

Los maestros nos enseñan cómo afrontar las dificultades a través de su modelo
Los maestros nos enseñan cómo afrontar las dificultades a través de su modelo

Carta de Albert Camus a su maestro, después de recibir el Nobel de literatura.

París, 19 de noviembre de 1957
Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido. Un abrazo con todas mis fuerzas,

Albert Camus

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