¿Piensas operarte el pecho?

Las preguntas más frecuentes de las pacientes con respuestas difíciles de encontrar. Las resolvemos.

La cirugía que permite embellecer el busto es, sin lugar a dudas, la más solicitada en cirugía plástica, pues para la mujer el pecho es una parte muy importante de su anatomía, ya no sólo desde un punto de vista estético, sino también emocional. De hecho, estudios recientes han demostrado, por ejemplo, que las mujeres operadas de un cáncer de mama que no fueron reconstruidas tienen más dificultades para ser felices y sufren una peor calidad de vida que las que salieron de quirófano sin el tumor, pero con el pecho reconstruido.

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La cirugía de mamas ha evolucionado enormemente desde el primer implante

Desde los primeros implantes de gel de silicona colocados en 1963 hasta hoy, la cirugía de mamas ha evolucionado mucho en tres aspectos principales: el tecnológico (el material utilizado), la técnica y las vías utilizadas, y la anestesia. Pero hay otro aspecto fundamental que también ha sufrido un avance importante: la cantidad de información que las mujeres que se plantean una cirugía de este tipo tienen a su alcance.

Sin embargo, esa información suele tener un carácter general y, según que fuente se consulte, poco aclaratoria. Hoy me he propuesto contestar a algunas de las cuestiones más habituales que mis pacientes me hacen en consulta, pero que son difíciles de encontrar en internet o en las redes sociales.

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La talla elegida debe ser proporcinada con el cuerpo de la paciente

En el aumento de mamas, ¿quién escoge la talla? Al final no deja de ser un consenso entre cirujano y paciente. Lo que podríamos considerar ‘talla proporcionada’ viene determinada por la anatomía de la paciente. Una misma talla de sujetador, pongamos una 95B, puede ser muy grande, proporcionada o muy pequeña dependiendo de la paciente y de su estructura corporal.

Es una cuestión de proporción, pero también de deseo: la paciente expresa si quiere conseguir un pecho más comedido, equilibrado o, digamos, grande. En base a su deseo, el cirujano aconsejará el tamaño de prótesis más adecuado siempre teniendo en cuenta que existen límites al volumen a implantar, por lo menos en una sola intervención. No es una elección simple, sino que intervienen tantos factores que le dedicaremos un próximo artículo.

Un pecho más redondo y juvenil gracias a prótesis redondas

¿Y el tipo de prótesis? El tipo de implante, el perfil, la textura, cohesividad… También depende de muchos factores, estos generalmente son concretados por el cirujano en base a criterios más técnicos. Normalmente, las pacientes, en esos y otros conceptos, se dejan aconsejar y se fían del criterio de su cirujano plástico. Lo más importante es que el médico nos explique bien los motivos que le han llevado a aconsejar esa morfología de implante, así como otros aspectos relacionados con la intervención.

Prótesis anatómica o redonda, ¿cuál es la mejor? No hay unas mejores que otras, todas son buenas, la cuestión está en el criterio que aplica el cirujano plástico para indicar una u otra. Por ejemplo, y sin ser una norma generalizada, las prótesis redondas suelen ser las escogidas cuando deben ir en una posición retropectoral (detrás del músculo), mientras que las anatómicas suelen colocarse prepectoral (delante del músculo).

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El perfil de la prótesis depende de las características de la mama y del tórax, entre otras cosas

Debemos tener en cuenta, que la morfología del implante condiciona la forma que finalmente se aportará a la mama: un pecho más redondo y juvenil cuando utilizamos prótesis redondas o más maduro, con menos volumen en el polo superior, cuando utilizamos las anatómicas. Evidentemente los gustos del cirujano pueden hacer que opte más por un tipo de implante que por el otro, pero es la paciente quien al final decide. Como siempre, lo importante es que esté correctamente informada, sepa que efecto se conseguirá con cada implante y entienda lo que el cirujano le recomienda.

¿Qué es el perfil en una prótesis? ¿Cómo sé cuál es el mejor para mí? El perfil es un dato importante porque determina lo que podríamos considerar la ‘exuberancia’ del pecho, la altura que vamos a ganar. Para entenderlo más fácilmente, pensemos en dos vasos con la misma capacidad, pero uno es wisky y el otro de caña. El primero tiene más base, pero menos altura, mientras que el segundo es al revés, tiene más altura pero menos base, aunque en ambos cabe la misma cantidad de líquido. Pues el perfil de la prótesis viene a ser algo parecido.

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El envejecimiento del pecho es algo natural que no se puede evitar

El perfil más apropiado para cada paciente depende de muchos factores como las características de la mama, del tórax, de la parrilla costal, el deseo de la paciente (pecho más exuberante o discreto)… Como cirujano, suelo recomendar las prótesis de perfil moderado cuando la mujer tiene un tórax ancho y un perfil alto cuando el tórax es estrecho, ya que así se consigue un distribución más armónica del volumen y ello permite conseguir unas mamas más naturales. Pero todo depende de los gustos de cada paciente.

Un aumento de mamas, ¿hará que mi pecho no envejezca? El envejecimiento es un fenómeno imposible de evitar, podemos ayudar a ralentizarlo pero es imposible detenerlo; en este sentido la cirugía mamaria no es una excepción. El aumento de mamas puede mejorar la forma del seno y, además, rejuvenecer su aspecto, pero no se puede evitar que, partiendo del resultado final de la intervención, la mama continúe su evolución natural y con ello su envejecimiento. Aunque si se ha operado, siempre partirá de un aspecto más rejuvenecido.

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No es lo mismo un pecho caído que uno vacío. Consulta al cirujano

La reducción de mamas con prótesis, ¿no es una contradicción? Puede parecerlo pero, si lo pensamos bien, no lo es tanto. Por norma general, se cree que las prótesis sirven para dar volumen de forma global, en un aumento mamario por ejemplo, pero también podemos utilizarlas para dar volumen en aquellas zonas donde más lo necesitamos. Reducir una mama no tiene porque implicar dejar una mama pequeña, sin forma o sin volumen.

Una mama hipertrófica (es decir, demasiado grande) sufre, debido al peso, una caída progresiva que acaba por provocar una pérdida de volumen en la parte alta de la misma. Cuando el cirujano practica una reducción mamaria, podemos restituir ese volumen perdido en el polo superior utilizando el propio tejido mamario o mediante un implante. El primero no siempre consigue una restitución completa del volumen y, con el tiempo, volverá a caer. Un implante nos permite recuperarlo de forma más precisa y permanente. La paciente es quien decide qué técnica prefiere, hay veces en que les sorprende el planteamiento, pero se consiguen resultados impresionantes conjugando dos estrategias tan, a priori, dispares como lo podrían ser: reducción e implantes.

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Tamaño y forma dependen del gusto de la paciente y lo que recomiende el cirujano

Pecho caído o pecho vacío: ¿Se corrigen con la misma intervención? Son términos que comúnmente se confunden porque, en apariencia, se pueden parecer y, aunque en muchas ocasiones se combinan, son dos conceptos diferentes. El pecho caído es un concepto anatómico definido por la posición de la areola respecto al surco mamario. Con la edad, los cambios de peso, los embarazos y la lactancia y/o por el peso de la mama, va desplazándose hacia abajo debido a que las estructuras que la sostienen se van deteriorando y elongando. Con la mama, la areola va bajando en relación al surco, cuya posición es invariable, hasta que se sitúa por debajo de él. A partir de ese momento es cuando se dice que el pecho está caído o ptósico.

En cambio, una mama vacía es el resultado de una pérdida de volumen mamario en sí mismo pero sin caída. La mama y la areola mantienen su posición, simplemente está menos turgente y la piel se aprecia laxa. Pero son fenómenos que normalmente se asocian. Una mama vacía generalmente presenta cierto grado de caída y, de hecho, muchas mamas ptósicas lo son después de una gran pérdida de volumen que los tejidos no han sido capaces de compensar.

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Hay tratamientos para las mamas caídas

El tratamiento de la mama caída se basa en la maxtopexia o elevación mamaria; mientras que ante una mama vacía, el primer objetivo del cirujano es recuperar el volumen perdido por lo que se basa en la colocación de un implante, el mayor o menor grado de caída marcará la necesidad de realizar paralelamente una elevación del seno o no.

¿Las mamas tuberosas pueden operarse para mejorar la forma? Sí. Se conoce como mamás tuberosas o mamas caprinas a una malformación derivada de una excesiva rigidez del tejido mamario. Esto determina que la glándula mamaria, al desarrollarse, no pueda expandirse normalmente, especialmente en la parte inferior. La mama adquiere, en mayor o menor grado, esa forma característica de tubo (o biberón), que da lugar a su nombre.

Cualquier duda, es mejor que la resuelvas con tu cirujano
Cualquier duda, es mejor que la resuelvas con tu cirujano

Para conseguir una forma más bonita, se utiliza la cirugía correctiva para liberar el ‘armazón’ fibroso que impide a la mama desplegarse normalmente y así ayudar a la glándula a expandirse y perder la forma de tubo. La mama tuberosa puede ser hipoplásica (pequeña), ptósica (caída) o hipertrófica (grande), por lo que la corrección de la tuberosidad puede ir combinada con un aumento, una maxtopexia (elevación) o una reducción mamaria.

Si tengo una areola muy grande y desproporcionada, ¿no se verá aún más con una prótesis? Las areolas grandes son un problema que ocasiona muchos complejos independientemente de la talla del pecho. Tras un implante, el tamaño de la areola no sufre un gran cambio por lo que, en aquellas mujeres en que la areola es discretamente mayor de lo habitual, el resultado puede ser bastante tolerable y hasta normal. Si las dimensiones son muy desproporcionadas, lo mejor es corregir quirúrgicamente su diámetro con una cicatriz que queda oculta en el mismo borde areolar siendo prácticamente invisible.

La caída del pecho es inevitable
La caída del pecho es inevitable

¿Llevar prótesis hará que mis pechos caigan antes por el exceso de peso? Los implantes mamarios suponen, lógicamente, un peso adicional que los tejidos deben soportar. Eso, a priori, podría hacer pensar que el pecho caerá con mayor facilidad. La realidad es que depende mucho de dónde y cómo coloquemos los implantes. Los que están colocados en un plano subglandular tienen mayor tendencia a caer si el peso del implante es elevado, dado que la piel tiene poca resistencia. Si colocamos el implante detrás del músculo, éste ayuda a soportar y sostener ese peso por lo que reducimos el impacto y la repercusión sobre la caída del pecho.

Dicho esto, hay que aclarar que los implantes no evitan la caída del pecho. La caída del pecho es algo natural y progresivo, como es lógico, la lactancia, los cambios de peso o el mero envejecimiento de los tejidos hacen que la mama vaya cayendo. No obstante, los implantes bien indicados no incrementan esta tendencia.

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