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¿Cuidas a tu pareja todo el año o solo en San Valentín?

Celebrar San Valentín es muy sano, siempre y cuando la pareja también reciba sus cuidados cada día del año.

Ana Villarrubia. 09/02/2017

Es innegable que San Valentín no podía estar mejor situado. El 14 de febrero es, casualmente o no, una fecha estratégica para movilizar el consumo cuando el repunte navideño queda ya lejos, con las rebajas dando paso a las colecciones de nueva temporada y ya recuperados todos de la cuesta de eneroAsí las cosas, de haberse inventado, el día de los enamorados tampoco sería un mal invento… Si es verdad o no que El Corte Inglés se lo sacó de la manga, poco importa. La realidad es que el amor tiene su merecida fecha en el calendario y nunca está de más celebrarlo.

Da igual de dónde venga San Valentín. La cuestión es celebrar el amor
Da igual de dónde venga San Valentín. La cuestión es celebrar el amor

De hecho, más del 50% de los españoles emparejados lo hacen. Si tienes entre 25 y 34 años y tienes pareja, lo más probable es que estés ya pensando en escapadas románticas, cenas a la luz de las velas y un detallito especial con el que sorprender a tu enamorado. Y, si no te va el pack completo, seguro que al menos alguna consideración especial tienes en mente para el próximo martes. Porque más del 80% de las personas que tienen pareja reconocen que ese día suelen recibir un detalle sorpresivo. Lo dice un estudio llevado a cabo para Lotería Nacional, coincidiendo con su campaña de promoción del Sorteo Extraordinario de San Valentín que el próximo 11 de febrero repartirá un premio especial de 15 millones a un solo décimo.

Desde el punto de vista emocional, todos los regalos, sorpresas y detalles para celebrar el amor son bienvenidos con un par de importantes matices: que esos cuidados no sean tan extraordinarios como el sorteo de la lotería y que toda sorpresa que pueda pagarse con dinero sea también una representación simbólica de los afectos que unen a la pareja. Los regalos alegran el día, cubren caprichos e ilusionan, pero la pareja accede a tales niveles de intimidad y ocupa un lugar tan relevante en la vida de la personas que no puede regarse solo por un día, ni por dos, ni por tres…

Ya hemos puesto de manifiesto en varias ocasiones que la pareja implica ajustes, renuncias y esfuerzos, y nos merece la pena precisamente porque son muchos más los beneficios que los costes que nos proporciona. La pareja es fuente de estabilidad, soporte emocional, apoyo práctico y refuerzo compartido. Y todo ello, además, accediendo a un nivel de intimidad que no tiene punto de comparación con el que se construye en ninguna otra relación interpersonal. Por eso, nada de lo que se intercambie puede ser puntual. A través de los vínculos que unen a la pareja han de transitar constante gratificaciones, a lo largo de todo el año, de todos los años de hecho mientras se pretenda que la relación dure y sea satisfactoria.

Los regalos están bien pero no deben ser una demostración de amor aislada
Los regalos están bien pero no deben ser una demostración de amor aislada

Aunque parezca paradójico, una demostración heroica de amor puntual y carente  de todo contexto puede llegar a ser incluso contraproducente. Porque, si uno es capaz de mostrar su afecto un día, ¿por qué no la hecho en los 364 restantes? “¿Por qué no me ha cuidado cuando más lo he necesitado?”, puede llegar a pensar uno. Y este tipo de contradicciones hacen tambalear algunos de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la pareja: el cuidado, la seguridad y la confianza que vehiculan la construcción de esa intimidad tan profunda que antes mencionaba.

No quiero decir con esto que canceles tus planes para ese día, todo lo contrario, más bien que te tomes ese día como un recordatorio de lo que el resto del año el otro necesita de ti, y tu también requieres de él. Cuidar a la pareja en el día a día no es tan complicado, y resulta tan gratificante que una vez empiezas se convierte en una actitud que se refuerza a sí misma. ¿Cómo? Prueba algunas de estas cosas sencillas, porque en esto del intercambio de afectos, el cuerpo y el corazón agradecen lo más básico:

Pregúntale cómo le ha ido el día. Y hazlo de verdad
Pregúntale cómo le ha ido el día. Y hazlo de verdad

Interésate por él/ella. No  importa lo duro que haya sido tu día, no importan los miles de preocupaciones que te ronden la cabeza, tómate unos minutos para salir de tu propia vorágine y pregúntale al otro cómo le va. Pregunta de verdad, con esa actitud de quien realmente quiere escuchar una respuesta, pregunta con palabras pero también con tu mirada, con tu escucha y con toda tu atención.

Disfrutad periódicamente de un tiempo juntos. Este tiempo no es negociable. Es imprescindible si se quiere mantener viva la pareja. Sin condicionantes a pesar de las limitaciones con las que todos contamos. Seguro que puedes planificar la semana para que quepa un rato de ocio en pareja, una cita solo vuestra, con los niños acostados o atendidos por otros y el resto de vuestra vida aparcada por un instante.

Es
Es fundamental que hagáis cosas juntos

Dile que te gusta, tiene que saber que le admiras. Porque te gusta, ¿verdad? Algo te enamoró al principio y algo te sigue gustando del otro, aunque sea algo diferente lo que un día más te llamó la atención. La admiración que recibimos de la pareja es uno de los mas potentes reforzadores que nuestra autoestima recibe en la edad adulta.

Háblale siempre con respeto. No importa lo muy enfadado/a que estés. No importa que tengas ganas de gritar o insultar. Ciertos límites del respeto mutuo no deberían cruzarse nunca para no deteriorar el profundo respeto que ha de prevalecer entre los dos, y que es el que permite que el resto de componentes de vuestra relación puedan seguir construyéndose.

Demuestra tu afecto y háblale siempre con respeto
Demuestra tu afecto y háblale siempre con respeto

Muestra tu afecto. Besos, caricias o miradas. El afecto es emocional pero su manifestación más obvia pasa por lo físico. Demuestra que le quieres con el cuerpo, con la mirada y con cada gesto. Además de mantener una constante actitud afectuosa y respetuosa, no pueden faltar muestras explícitas y cotidianas de afecto. Los adultos también las necesitamos y la pareja es la figura que mejor y más eficazmente nos las puede proporcionar.

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