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Alerta padres: ‘El Muelle’ y otras prácticas sexuales

El clásico 'sexo, droga y rock & roll' continúa en pleno vigor entre los jóvenes de hoy con conductas peligrosas.

Patricia Peyró. 14/02/2017

Fumar, beber, conducir a alta velocidad o mantener sexo sin protección no son solo referentes de las películas de James Dean, sino que son ejemplos de conductas actuales propias de los adolescentes. A estos clásicos se suman otros comportamientos más novedosos y con metodologías cada vez más aberrantes.

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Estas prácticas adolescentes pueden acarrear ITS, embarazos no deseados y consecuencias urológicas y ginecológicas

Las conductas de riesgo entre los adolescentes no son nuevas sino que se van transformando con cada generación que va introduciendo más o menos variantes según se estile la moda del momento. Padres y profesionales de la salud han de trabajar conjuntamente para evitar las graves consecuencias de unos comportamientos extremos que, en el ámbito sexual, pueden tener graves consecuencias.

“Los adolescentes españoles tienden a iniciar relaciones sexuales completas cada vez más precozmente, con un patrón caracterizado por el coitocentrismo, explica la psicóloga especializada en sexualidad Zoraida Granados, directora del gabinete multidisciplinar ubicado en Castellón Psicología con Pasión. “El objetivo de la práctica sexual no es compartir placer, sino únicamente la penetración, aclara la experta.

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La educación afectivo sexual sirve para sensibilizar sobre las consecuencias de las conductas sexuales de riesgo

 

Comportamientos sexuales, por otra parte “con un uso inconstante del preservativo y sin emplearse otros métodos anticonceptivos”.  Detrás de ello existen déficits de información sobre sexualidad entre los jóvenes, “que harían necesaria una educación afectivo-sexual que protegiera y garantizara la salud sexual de estos adolescentes”, opina la sexóloga.

Para llegar a ello lo más importante es saber en qué punto estamos e “identificar las prácticas, actitudes y factores relacionados con las conductas sexuales presentes en los adolescentes españoles”. Estos  son los comportamientos más sonados últimamente y también más peligrosos en cuanto a sexo de riesgo mantenido por nuestros jóvenes:

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Aquel que realiza prácticas sexuales de riesgo pone en riesgo su salud y la de su pareja

El ‘juego del muelle’ o ‘la ruleta sexual’  
Los adolescentes forman una rueda sexual rotatoria realizada bajo los efectos del alcohol y tras alcanzarse un alto nivel de excitación. Entonces se produce una especie de baile en el que los chicos penetran a las chicas rápidamente –o las chicas montan a los chicos rápidamente- y van rotando, cambiando de pareja cada cierto intervalo de tiempo. El que primero eyacula, pierde y sale del juego. La peligrosidad implícita en este juego es muy alta. “Además del riesgo de embarazo no deseado, no se tienen en cuenta los desgarros que se pueden producir a nivel vaginal o las enfermedades de transmisión sexual, aclara Granados.

Otro de los riesgos es despersonalizar el sexo, convertirlo en una actividad puramente física y sin placer o incluso sentar las bases para futuras disfunciones sexuales. Un ejemplo de ello sería el vaginismo, un trastorno sexual que se adquiere habitualmente por experiencias sexuales negativas que generarán posteriormente una gran rigidez en el acto sexual por la que la vagina se cerrará automáticamente en un acto reflejo, impidiendo la penetración o convirtiéndola en algo muy doloroso.

Las fiestas 'Semáforo' consisten en ligar con desconocidos
Las fiestas ‘Semáforo’ consisten en ligar con desconocidos

Las fiestas ‘semáforo’
Los jóvenes, además de beber grandes cantidades de alcohol y al ritmo de la música, buscan pareja por el color de sus pulseras, que podrán ser rojas, amarillas o verdes en función de la disposición para el ejercicio sexual: va acompañado, tiene sus reservas o va dispuesto a todo. Se trata de mantener sexo con personas desconocidas y sin preservativo.

Al igual que en la práctica de ‘El muelle’, «los jóvenes se encomiendan al sexo sin conocer las posibles enfermedades de transmisión sexual (ETS) de la otra persona y sin preparación previa para la chica, iniciando el acto sexual de la penetración con los riesgos que ello comporta”, explica Granados.  Entre otros,  y además del embarazo, estarían las “heridas físicas como desgarros, traumas, y sangrado, y las psicológicas como traumas, abortos posteriores, miedo, depresión o ansiedad, además de futuras disfunciones sexuales”.

En los festivales la gente busca emborracharse rápidamente
Los festivales de música son un buen caldo de cultivo para estas prácticas sexuales

Los ‘tampax on the rocks
Esta moda está muy difundida en jóvenes de Ecuador, Colombia y Chile, pero su origen está en Estados Unidos. En este caso, los chicos y chicas se emborrachan introduciéndose tampones mojados en alcohol en los órganos genitales. En el caso de las mujeres, por la vagina; y en el de los varones, por el ano. “Esta fórmula, por ejemplo, se realiza en la Comunidad Valenciana durante el Festival de Benicassim (FIB)”, asegura la sexóloga de Castellón. “A ello se debe sumar el abuso de drogas, las horas de insomnio y las fiestas paralelas en las playas con las consecuencias asociadas de caídas, golpes, heridas, ahogamientos, dormirse en la playa con el peligro de violación, robos o ser atropellados por vehículos de los equipos limpieza”.

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