Belleza

¿Es peligroso el turismo de bisturí?

En asuntos como la salud, lo barato sale caro. Asegúrate de que el médico al que te encomiendas es un profesional.

Julio Puig. 31/03/2017

El turismo de bisturí está en pleno auge. Cada vez son más las personas que deciden viajar a otros países, especialmente de Sudamérica o el norte de África, para someterse a diferentes tratamientos e intervenciones estéticas. Proliferan las ofertas por Internet que ofrecen viajes de varias semanas –la estancia media es de 10 días- en los que se incluye el traslado, el alojamiento en hoteles de cinco estrellas, las dietas… además de intervenciones estéticas a la carta a precios mucho más económicos que en España. Destacan las intervenciones de pecho (aumento o reducción mamaria), los liftings faciales, las liposucciones, las intervenciones de nariz, la blefaroplastia…

Lo barato a veces, sale caro

Pero hay que tener en cuenta que seleccionar y elegir a un cirujano plástico para someterse a una intervención quirúrgica no es lo mismo que buscar un concesionario para comprar un coche. Un BMW X5, por poner un ejemplo, no presenta diferencias estructurales ni de calidad en función del concesionario o de la ciudad en la que se adquiera; en cambio, sí que pueden existir variaciones significativas en cuanto a su precio.

Cuando se tratan temas relacionados con la propia salud, como es el caso de las intervenciones de cirugía plástica, el precio no debe condicionar la decisión, pese a que sea tentador. Cualquier deficiencia en la formación y experiencia del ‘supuesto’ cirujano, en las instalaciones médicas o en la infraestructura puede resultar fatal. En temas de salud el ahorro económico puede salir muy caro.

Debemos asegurarnos de que los materiales son homologados

Principales riesgos del turismo de bisturí:

  • Falta de capacitación y experiencia del cirujano y su equipo: el paciente podría ponerse en manos de un doctor no cualificado o de un falso doctor, lo que podría provocar complicaciones durante la cirugía y a lo largo del proceso de recuperación. Si hay negligencia quirúrgica las consecuencias pueden ser terribles. Hay que cerciorarse de que nos ponemos en manos de un equipo profesional preparado y exigir el título y la cualificación al cirujano. El dicho médico de que «a menor precio menor seguridad» es bastante acertada en estos casos. Pongo como ejemplo mi caso: yo, Julio Puig, soy licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia y Médico Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética por la Ciudad Sanitaria de Bellvitge de Barcelona. Si el médico no es capaz de proporcionar, como mínimo, estos certificados, desconfía.
  • Utilización de materiales que no se encuentren aprobados por las autoridades sanitarias.
La fase de recuperación es tan importante como la misma operación
  • Problemas durante la fase de recuperación de la cirugía: los tratamientos quirúrgicos suelen exigir un periodo de descanso determinado, además de un seguimiento por parte del cirujano. Con el turismo de bisturí el paciente no tendrá la oportunidad de recuperarse adecuadamente, especialmente si tiene que realizar un largo viaje de vuelta. Además, será imposible que el cirujano controle la evolución de la cirugía. Hay que recordar que el postoperatorio es tan importante como el acto quirúrgico.
  • Insatisfacción con los resultados: si el resultado no es satisfactorio será necesaria una segunda cirugía para solucionar el problema o corregir el desastre estético, lo que conlleva un gasto económico mucho mayor que si se hubiese tomado la decisión de realizar la primera intervención en el país de origen.

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