Cremas anticelulíticas: ¿realmente funcionan?

Son muchos los estudios de consumidores que nos indican que estas mágicas cremas no acaban con la celulitis.

Se acerca el buen tiempo y la mayor de las preocupaciones del 98% de las mujeres: la celulitis que se acumula principalmente en muslos y caderas. Las cremas son cosméticas y únicamente actúan sobre la superficie de nuestra piel; su resultado es muy limitado y temporal. Estas cremas no se pueden registrar como medicamentos porque únicamente se limitan a suavizar, embellecer o perfumar la piel (si es que se le puede llamar perfumar a los olores penetrantes que les adjudican).

Los tratamientos cosméticos anticelulíticos sólo actúan sobre la superficie de la piel

Las firmas aprovechan los meses previos al verano para bombardearnos con campañas sobre sus resultados probados sobre nuestras zonas rebeldes y sus “fórmulas novedosas”. Pero la realidad de estos tratamientos cosméticos es que tienen una eficacia superficial y limitada. En los envases o en las campañas publicitarias utilizan figuras retocadas, esbeltas de glúteos y piernas, que se asemejan más a un dibujo que a la imagen de una mujer real. Existen tratamientos que pueden mejorar su aspecto, pero solo de forma temporal. No hay nada para eliminarla radicalmente, aunque sí puede contribuir a mejorar su apariencia.

La mayoría de las cremas anticelulíticas, en su composición, tienen principios activos pensados para mejorar la circulación y combatir el edema, y sustancias con acción sobre los adipocitos (o células grasas). Aunque las sustancias han probado su eficacia, sólo ha sido en pruebas in vitro… y no es lo mismo destruir adipocitos en una placa de laboratorio que atravesar la epidermis para lograrlo.

Las marcas cosméticas buscan nombres evocadores como Perfect Slim Láser, Body Tonic, Cellu Slim, Perfect Curves, Aroma Slim… Utilizan principios activos como la cafeína, carnitina, escina, centella asiática, gingko biloba, alfahidroxiácidos o vitaminas. Le suman una larga lista de ingredientes con términos sofisticados, principios activos y moléculas patentadas.

La OCU llega a demostrar que los test que se realizan a los productos no son test de resultados, sino sólo test sensoriales de paneles de consumidores, en los que se autoevalúan los efectos de las cremas y sus propiedades cosméticas. Son resultados subjetivos. Algunas marcas responden a las afirmaciones de la OCU: L’Oréal dice que «el 71% de mujeres se sintieron menos apretadas en sus vaqueros» con una aclaración que dice «autoevaluación, test realizado a 50 mujeres». Garnier Body Tonic habla de «eficacia constatada, inmediatamente piel más lisa y firme», remitiendo en un asterisco a «autoevaluaciones sobre 50 mujeres». Elancyl, para justificar la alegación «alisado visible de los nódulos» también remite a un test de uso. Dove ‘perfect curves’ sustenta su alegación de «reductor de celulitis» en un test de consumidores con 214 mujeres.

Llevar una vida sana es el mejor antídoto contra la celulitis

Las verdaderas fórmulas magistrales para mejorar la apariencia de la celulitis son: consumir una dieta saludable, mantenerse hidratado, hacer ejercicio con regularidad y no fumar. En el extremo opuesto, como factores agravantes, el aumento de peso, el estrés, el sedentarismo y la toma de anticonceptivos.

Las cremas mejor valoradas, aunque tienen resultados y fórmulas similares, tienen precios que oscilan entre los 20€ y los 90€. Algunas estudiadas y elegidas por las mujeres son: Borrador de celulitis de Biotherm, Tratamiento de choque adelgazante de Garnier, Méthode Jeanne Piaubert ADN, Adonia LegTone o Aromaslim de Pranarôm.

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