La primavera de los aperitivos

Hoy os hablamos de tres aperitivos que, junto a un buen cigarro, harán de cualquier terraza un lugar para quedarse a vivir.

Bernardo&Peyró. 13/04/2017

Hacer del aperitivo una gloria es la mejor señal de que la primavera no sólo encarna en las yemas de los árboles o en la efervescencia de los adolescentes, sino también en la alegría de nuestro corazón. Esta semana aconsejamos tres aperitivos de ligereza a los que acompañar con un cigarro de suavidades, un Hoyo de Monterrey.

Se lleva lo retro y las cajas con tres Epicure están de plena actualidad

Desde hace unas semanas encontramos en las cavas de cigarros la lata “retro” con tres Epicure nº2 de Hoyo de Monterrey. Se trata, como es bien sabido, del robusto de esta marca (cepo 50, 124 mm): es decir un tabaco para, al menos, media hora larga. La lata (36,6 €, es decir, el precio de los cigarros, sin más) es perfecta para llevarla a esas terrazas donde celebramos el final del invierno y, quizá, inauguramos los fines de semana más luminosos del año. Estos Epicure son los tabacos suaves que más nos gustan para acompañar cualquier comida sin perder el punto almendrado del tabaco y sin anular la punta salina de una anchoa o el nervio de acidez de las variantes. Y pueden tomarse con tres aperitivos de corte amargo, como estos que proponemos:

Un vermú rojo y unas patatas, un aperitivo ideal

1.Vermú con tónica. El vermú a la italiana -el rojo, por entendernos- ha formado parte de nuestros aperitivos desde hace más de un siglo. En alguna zona de nuestro córtex se almacena la imagen de nuestro abuelo apurando un vermú de barril entre aceituna y aceituna o, en esa fusión natural -tierra, mar, tierra- que eran los boquerones, las patatas fritas y las aceitunas.

2. Campari con Soda (y latigazo de ginebra). El bitter ha pasado tantos años de olvido en nuestras barras que ya, por decirlo así, se ha vuelto actual a fuerza de ser clásico. Cualquier bitter -Campari, Aperol- entra en combustión fantástica cuando le sumamos la gracia burbujeante de la soda y, para enreciar, un shot de ginebra seca. El cigarro y el combinado se adecúan tan bien el uno al otro que nos extraña si, de fondo, no suena un mambo.

Un Amaro italiano es un acierto para el aperitivo

3. Amaro con Ginger Ale. Cada vez están más presentes en nuestros bares aquellos amaros italianos que son como el orgullo de cada región (sicilianos, lucanos, milaneses). Digamos que cada ciudad italiana echaba las hierbas que brotaban por sus montes -ora una genciana, ora yerbaluisa- e iniciaban unas maceraciones muy convenientes y muy sabias. Para un aperitivo, una mezcla adecuada de un amaro Ramazzoti, por ejemplo, con una adecuada dosis de Ginger Ale -y quizá una rodaja de pepino- son el mejor despertador.

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