Diario de viaje: de paseo por Bangkok

Después de doce horas de vuelo a bordo de la Royal Jordanian, por fin llegamos a Bangkok, la capital de Tailandia. Una ciudad llena de contrastes con el caos más organizado que he visto. Después de aterrizar nos dirigimos al maravilloso hotel Lebua, a unos 35 km del aeropuerto de Suvarnabhumi y conocido por haberse filmado allí ‘Resacón 2. Ahora en Tailandia’.

Lujoso y exuberante, el hotel Lebua at State Tower, es uno de los rascacielos de Bangkok, situado en la zona de Silom, que ofrece una de las mejores y más espectaculares vistas al río Chao Phraya. Parecieras encontrarte en la cima del cielo teniendo a tu alcance la capital de Tailandia. Es un hotel con todas las comodidades, y, sobre todo, muy bien ubicado, algo fundamental a la hora de poder desenvolverte en esta cuidad. Con dos altares en su puerta que incitan a la meditación, tras instalarnos fuimos a recorrer la ciudad.

Los altares del hotel Lebua incitan a la meditación

Lo primero que hicimos fue visitar los templos más famosos, entre ellos, el Wat Traimit  que alberga un Buda de cinco toneladas de peso y tres metros de alto

descubierto en 1955 tras unas reformas en el edificio. Cubierto de cemento hasta entonces, se rompió durante la remodelación del templo y se descubrió que era una pieza de 1750 e incalculable valor. También visitamos el famoso Buda reclinado, una espectacular escultura que mide 15 metros de alto y 37 metros de largo. Una visita obligada a la hora de conocer los templos.

Luego, visitamos el mercado chino en Bangkok, uno de los más grandes del mundo donde no sólo puedes encontrar artículos autóctonos del país asiático sino, diversidad de puestos de comida local. Desde ahí recorrimos el río Chao Phraya en barco antes de conocer el Palacio Real.

Antes de llegar allí, pudimos disfrutar de varios murales con diferentes imágenes de la vida del difunto rey, Bhumibol Adulyadej. Si hay algo que me sorprendió de Bangkok fue el profundo respeto y cariño que el pueblo siente por su familia real. Dentro del recinto hay varios edificios que se utilizan para la recepción de dignatarios internacionales, reyes o ilustres invitados, a pesar de no funcionar como residencia real. El recorrido por el recinto lleva más de una hora y entre esos muros se respira la tradición y la grandiosidad del reino de Tailandia.

Y después de disfrutar de sus templos y sus centro comerciales de día y de noche, no podíamos irnos de allí sin visitar sus afueras y sus mercados más famosos. Estuvimos en el mercado del tren, único en el mundo puesto que a los pie de las vías de un tren se ha formado un mercado de frutas y especies. Cuando llega el tren, todo debe ser recogido con precisión y rapidez

. También estuvimos en los dos mercados flotantes más fotografiados donde pudimos disfrutar de un paseo por el río y no sólo comprar suvenirs y frutas, sino interactuar con su gente. Gente cercana, trabajadora y con una sonrisa en la cara. Ese es el mejor legado que me deja Bangkok.
Mercados, templos, caos y muy buena gente. Así define Bangkok nuestro compañero Aurelio Manzano

Y por supuesto, tras jornadas maratonianas de actividad, se agradece la vuelta a un hotel cómodo, agradable y lujoso como el Lebua. De él destaca en su azotea se encuentra el famoso restaurante Sirocco al aire libre, donde se puede gozar de una gran variedad de comida mediterránea al tiempo que se disfruta de una exquisita música jazz en vivo con las vistas más increíbles de la urbe.

También alberga otras estancias donde comer como el Breeze, en el piso 52, donde tuve la oportunidad de disfrutar de una cena en compañía del Gerente del hotel y, además, conocer a su estupendo chef. Por supuesto, en éste y todos los restaurantes del hotel (Mezzalin, Distil y el bar Skypuedes) puedes pedir la comida sin picante, si así lo deseas.

El hotel Lebua goza de unas vistas impresionantes

Junto a su piscina, similar a una laguna y abierta desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, puedes disfrutar en el café Mozu del mejor y más impresionante desayuno de Bangkok. El regocijo del paladar en su cocina, recorre desde su menú degustación con la mayor excelencia en comida asiática, hasta la más extraordinarias y exigentes comidas mediterráneas.

Junto a la piscina, el restaurante

Otras de las joyas del hotel son su gimnasio, totalmente equipado, y los masajes de su spa, que ofrecen relax y sanación para rejuvenecer con mimos y tratamientos holísticos como el Shambhala Urban Escape. Su estancia y tratamiento incluyen todo tipo de detalles impecablemente estudiados para el absoluto bienestar.

Piscina del hotel Lebua

El personal es equiparable al lujo del hotel. Impresionantes en su trato y con la característica tailandesa de sus incondicionales y más sinceras sonrisas. Cada vez que entras y sales de su impresionante, impactante y amplísimo hall, estás amenizado por su toque melódico de música en vivo al piano.

El personal del hotel es encantador

Las habitaciones y suites del hotel son increíblemente espaciosas y por supuesto de un lujo exquisito, ni qué decir de los mínimos detalles cuidados y asombrosamente agradables, desde tartas y frutas hasta la cama donde mejor dormirás en toda tu vida. Excelentemente puntuado por su calidad/precio, el hotel Lebua es una experiencia única para todos los sentidos y una de las mejores elecciones para vivir de cerca esa impresionante ciudad.

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