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 ¿Te atreves a vivir algo diferente?

Adrenalina, emoción, sensaciones extremas; una nueva y excitante manera de disfrutar el verano.

Agustín Castellote. 05/06/2017

Llega el verano. España, paraíso del turismo de sol, playa y gastronomía, se prepara para un nuevo reto, el turismo de deporte y aventura. Según diferentes encuestas los viajes de aventuras relacionadas con el mundo del deporte aumentaron en los últimos años un 65 % y, nuestro país, por su orografía, sus condiciones climatológicas y la gran variedad de paisajes, se ha convertido en un escenario idílico para el llamado turismo activo.

Algo diferente y excitante, actividades que hacen subir la adrenalina, estimulan los sentidos y provocan fuertes emociones. Por si acaso alguno de ustedes está pensando en unas vacaciones diferentes, en dar un giro a su vida, hoy en The Luxonomist les vamos a ofrecer, entre un gran abanico de posibilidades, cinco ideas para cambiar su rutina este verano. ¿Qué les parece bucear en la isla de la Graciosa, practicar piragüismo en Arriondas, surfear en Mundaka, hacer senderismo en Cantabria o lanzarse en paracaídas en Toledo?

Actividades de turismo activo conquistan las emociones

Los fondos marinos de Las Islas Canarias. Y en especial de Lanzarote, están entre los mejores del mundo para la práctica del buceo. Sus suelos de origen volcánico y la trasparencia de sus aguas permiten inmersiones donde encontraremos una flora marina inigualable al lado de barracudas, atunes, congrios o caballitos de mar.

Alrededor de la restringida Isla de la Graciosa o en el muellito de Puerto del Carmen, se podrá acceder a zonas, desde aguas tranquilas, a tubos volcánicos de 20 metros de longitud. Infinidad de escuelas de buceo, desplegadas por la zona, asesorarán a aquellos que elijan esta opción para perderse en las profundidades marinas de La Catedral o la cueva de las gambas, a 40 metros de profundidad.

El buceo es una de las actividades que más impresionan

Si en lugar de ir por debajo del agua, prefiere hacerlo por encima, Arriondas – en Asturias – es la meca del piragüismo, y no sólo por el mundialmente conocido “descenso del Sella“ que cada año se celebra el primer sábado del mes de agosto, sino porque la canoa forma parte de la cultura de la zona. Una divertida experiencia, tanto en aguas tranquilas, como en aguas bravas, en un entorno maravilloso, en plenos Picos de Europa, entre afiladas gargantas, toboganes, rápeles y pozas.

Descenso del Sella, un evento que se celebra anualmente

Cerca de allí se encuentra el parque natural Saja Besaya, en el corazón de Cantabria; un paraíso de elevado valor ecológico, con exuberantes paisajes y en el que podemos encontrar innumerables rutas para hacer senderismo. Son 24.000 hectáreas de espacio protegido en un entorno inigualable; las cascadas del río Saja, el mirador del pico del Castrón, el balcón de la Cardosa o el bosque de Ucieda, antes de llegar a Cabezón de la Sal o la impresionante Santillana del Mar.

Senderismo, una actividad para todos los públicos

De la paz del senderismo a la emoción del surf. Pocas actividades resultan tan espectaculares como subirse en una tabla y cabalgar las olas. Mundaka, es el lugar por excelencia para los surfistas. Ubicada en la reserva de la biosfera de Urdaibai, su famosa ola izquierda es conocida en el mundo entero.

Una ola que nace en la barra de Mundaka y termina en la playa de Laida. Se forma con vientos del sur- suroeste y puede llegar a alcanzar los cuatro metros de altura y los 400 metros de largo. Su forma de tubo, permite a los surfistas contemplar desde el interior de la ola toda la costa. Una ruta de inmensas olas que no empieza y termina en Mundaka, sino que se extiende por Getxo (Punta Galea) Barrika (Meñakoz) Bermeo (Izaro) o Zumaia-Getaria (playa Gris).

El surf es una de las actividades más apasionantes

Surfear, hacer senderismo, bajar en piragua o bucear en las profundidades del mar, ¿Se puede encontrar algo más excitante y más salvaje para lograr cambiar, aunque sea por unos días, la rutina que nos atrapa? A 50 kilómetros de Madrid, en la localidad toledana de Lillo, se encuentra el aeródromo Don Quijote y la escuela de paracaidismo. En ese escenario podemos vivir una de las sensaciones que nos acompañarán durante toda nuestra vida: volar, saltar en paracaídas. Una caída libre de cuatro mil metros, en tandem, sujeto a un instructor, encargado de controlar las técnicas de salto y velar por nuestra seguridad.

Vuelo y caída en paracaídas, adrenalina pura

Junto a unas instrucciones previas, se equipa al pasajero con un mono de salto, arnés, casco, gafas y guantes. Un vuelo de 15 minutos de duración nos sitúa a la altura prevista, desde donde viviremos una experiencia inolvidable, una de las emociones más fuertes que se puede dar, unos instantes de caída libre, donde toda nuestra vida se convertirá en anécdota comparado con ese instante.

Algo diferente y excitante, unas sensaciones enganchadas a la adrenalina y que sin duda pondrán a prueba el empolvado rincón de nuestras emociones. ¿Te atreves a vivirlo?


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