La Isla de la Fantasía, existe

Después de visitar el norte y de impregnarme de su  naturaleza, llegaron la playa y el sol. Mi cuarto hotel está en Krabi, donde llego en avión desde Chiang Rai. Para mi sorpresa descubro que allí se encuentra la Isla de la Fantasía. Por muchas razones que descubrirán en este artículo, sabrán a qué me refiero. Los sueños, a veces se pueden hacer realidad.

En Tailandia, los sueños a veces se pueden hacer realidad

Llegando a la península de Krabi, me encuentro inmerso en una esplendorosa naturaleza salvaje entre aguas cristalinas y quizá uno de los mejores atardeceres de mi vida. Mi camino hacia el hotel y la entrada al mismo me conmueven de gozo y placer.

Los atardeceres en el hotel Tubkaak son inolvidables

En las puertas del hotel Tubkaak, tengo una playa que me recibe con el atardecer más hermoso que jamás hubiera soñado. La paz que me ofrece su orilla, el agua resplandeciente de cristalinidad y la inmensidad de su hermosura que me anuncian que estoy muy cerca del cielo.

La arena de la playa de Jon koh es de coral blanco, inimaginable hasta que la sientes en tu piel y sus aguas de una pureza transparente que te sumergen en la felicidad.

Mi suite en el hotel Tubkaak, es igualmente comparable a la placidez y bienestar que abraza la playa. Una lujosísima cabaña, todo en una madera deslumbrante en distintos tonos, cuidadosamente romántica. Y en mi cama, infinitamente grande, duermo como los ángeles.

Las villas están llenas de romanticismo y tranquilidad

Los mínimos y encantadores detalles que acompañan la habitación, son una caricia en el alma. Dentro de mi suite, tengo hasta una piscina privada y un jacuzzi precioso colmado de flores y pétalos de rosas rojas. ¿Se puede pedir más?

El jacuzzi colmado de flores y pétalos

En un entorno de remanso de alegría y paz transcurre mi estancia. La variedad de los manjares del desayuno, la elaboración, los colores, los mil y un gustos al paladar, rodeado de flores, agua, remanso de alegría, de dicha, con unas vistas de una naturaleza, y el servicio del personal del hotel al completo, con su perenne y sincera sonrisa, hacen que no quieras irte jamás de allí.

Desayunar junto al estanque es toda una experiencia

El lago que te custodia en el lugar del desayuno, está habitado por unos peces de intenso color que te acompañan a la hora de desayunar y a los cuales también puedes dar de comer. Es todo un espectáculo verlos saltar y chapotear.

Caminos de naturaleza salvaje que te envuelven en el más absoluto de los placeres, agua, madera, rincones inéditos donde pasar horas de meditación y alegría. En cada recoveco de todas las instalaciones del hotel Tubkaak de Krabi encuentras armonía, una armonía elaborada igual que en un sueño hecho a la medida de los mayores placeres.

Los restaurantes están a pie de playa

Este hotel además, cuenta con dos restaurantes a pie de playa; uno de comida italiana y otro que es una mezcla entre la comida Thai y la mediterránea.

Nada mas llegar a Krabi, decido hacer una de las excursiones más reclamadas. La isla donde se filmó una de las películas de James Bond (El hombre de la pistola de oro). Para ello me embarco en una lancha para recorrer la famosa bahía de Phang Nga

. Esta maravillosa bahía alberga 40 islas en sus 40 km.
La famosa bahía de Phang Nga es un lugar digno de visitar

Un impresionante recorrido que me lleva directamente a la isla, Khao Phing-Kan. Ese mismo día, antes de volver al The Kubkaak hicimos una parada en la Isla de Panyee. Un islote cuya principal ocupación es una comunidad de pescadores nómadas musulmanes procedentes de Malasia.

Un ejemplo de superación y entusiasmo local

Allí tuve la oportunidad de conocer a un grupo de niños, que en 1984 a pesar de no tener medios económicos, decidieron hacer su propio campo de fútbol con maderas locales, por el amor que sienten por este deporte. Poco a poco fueron participando en varios torneos juveniles. Con el tiempo lograron que, gracias al éxito de su equipo Panyee FC, les construyeran un pequeño campo de cemento. La felicidad y las ganas de triunfar te llegan al corazón.

El hotel Rayavadee es un remanso de paz

Finalmente, me traslado desde el puerto de Krabi hasta el Hat Rai Lai. Para llegar hasta el hotel Rayavadee, en la provincia de Krabi, me trasladan, en un barco desde el puerto hasta Nam Mao una de sus tres playas. Un recorrido de 20 minutos, que ya va haciendo las delicias de lo que la estancia te aguarda.

Inmerso en un paraje natural y salvaje, llego al hotel Rayavadee, lo más similar que he visto desde aquella famosa serie de televisión «La isla de la fantasia» donde sus clientes cumplían sus sueños, donde me recibe un grupo de empleados conuna sonrisa que demuestran su afán por dedicarte la más feliz bienvenida. No es gratuito el hecho de que sea considerado uno de los mejores hoteles en Asia.

La entrada del hotel y sus alrededores te envuelven en un bienestar de alegría. Su cálido verdor de la naturaleza y la exquisita y reconfortante decoración del hall, te hacen saber que has llegado a un rincón del paraíso. El hotel está ubicado en el mejor lugar de Hat , teniendo acceso a tres de las playas más bellas jamás soñadas en el mundo: Railay, Pha Nang y Nam Mao.

Las playas que rodean al hotel son magníficas

Tailandia te cambia los biorritmos en beneficio de uno mismo. Despiertas muy temprano y enérgico y te apresuras hacia el desayuno bufet de infinitos manjares por el que no sabes cuál te deleitará más. Desayunando en un entorno al aire libre lleno de apabullante verdor relajante, invita a seguir soñando y disfrutar de cada una de las preciosas instalaciones que el hotel te brinda. Y luego, lleno de energía, te vas en excursión por otras islas colindantes, como las idílicas y paradisíacas islas de Phi Phi. Ya, caída la noche puedes disfrutar de los chiringuitos con música y los mejores cocteles locales en la playa de Nam Mao.

El hotel Rayavadee tiene 101 bungalows

Me alojaron en uno de sus 101 bungalows. Gocé de las mejores estancias de mi vida en el paraíso. En mi suite de lujo con la estructura de un dúplex, tenía una suite para invitados. En mi villa privada, tenía una piscina privada de 12 metros para mí solo, envuelto en un escenario de película empapado de naturaleza y de todo lujo de detalles. Las palmeras que en todo momento me acompañaban, eran cómplices de mi felicidad y dicha.

A la entrada de la suite me daba la bienvenida un salón impecablemente acogedor, con sofás, mesitas y un largo etcétera de impolutos detalles que cubrían cualquier necesidad. La habitación principal era propia a la de un rey, con su grandioso vestidor y su baño, cuidando hasta el más milimétrico detalle, y en la otra suite, la de invitados, igualmente de ensoñación, también gozaba de las increíbles bañera y ducha. Todas las instalaciones están creadas bajo el mejor acabado en sus materiales.

Restaurantes en la misma arena

Rayavadde te ofrece, además, un servicio las 24 horas de unos coches de golf para poder trasladarle a cualquiera de las tres playas que la rodean. Cada una cuanta con sus restaurantes, uno de ellos en una gruta en la misma arena, donde puedes disfrutar de las mejores carnes y pescados a la brasa, a la luz de las velas.

Entre los bungalows se encuentra el Spa. Un Oasis, donde podrás dejarte llevar para que te mimen con su gran carta de tratamientos, en los que tu piel se nutrirá de sus maravillosos aceites.

Indudablemente el hotel Rayavadee de Krabi, es el paraíso donde se pueden cumplir todos tus sueños. Es, sin duda, la joya de la corona en este viaje y la mejor manera de decir adiós, o mejor dicho, hasta pronto a Tailandia.

Aurelio Manzano junto al equipo que trabaja en el hotel Rayavadee

Antes de despedirme pude tener la posibilidad de posar para una foto de recuerdo con todo el equipo que trabaja en el hotel, quienes seguramente nunca imaginarán lo feliz que me hicieron sentir.

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