¿Quieres triunfar y vas por la vida sin un street photographer?

Es la nueva profesión que triunfa en Nueva York, la de quien fotografía de forma profesional la vida cotidiana de influencers y de quienes quieren serlo...

Son las nueve de la mañana. Chris Finley, estudiante de moda en el FIT de Nueva York, se dirige a su primera cita del día. Uno podría pensar que es a la universidad, ¡pero no! acude a ver a su primer cliente, un directivo de una gran empresa de la Gran Manzana adicto a Instagram y que quiere incrementar su número de seguidores gracias a poner «fotos de lo que hace durante el día«.

Finley cobra a cada uno de sus clientes entre 200 y 400 dólares al mes por ocho horas de trabajo a la semana. Todo en negro. Se ayuda a pagar los gastos de vivir en Nueva York. Queda con sus clientes cuando van a comer, cuando pasean por el puente de Brooklyn o mientras están trabajando en sus oficinas. Es lo que ahora se denomina ‘Street photographer’.

Street photographer, un perfil demandado por las empresas

La primera vez que oí hablar de ello fue en una comida con nuestra colaboradora Bisila Bokoko. «No puedes salir a la calle sin uno. Necesitas a alguien que te fotografíe de forma profesional durante tus actos cotidianos. Tus seguidores quieren saber qué haces durante el día, con quién estás, dónde comes, por dónde paseas…«. Yo la miraba flipada.

«Nadie que se precie en redes sociales puede estar ya sin un fotógrafo de calle«. Y funciona más o menos así: Miras en tu agenda qué actos te parecen relevantes de la semana, qué looks quieres destacar, a dónde vas a ir a comer… y dependiendo de tus compromisos con las marcas que te patrocinan o con las que quieres que te patrocinen en el futuro, decides las horas en las que, de forma ‘casual’, el fotógrafo contratado te hace una foto fantástica y ‘natural’ para subir a las redes.

Se trata de hacer fotografías cotidianas para ganar influencia

«Pilar, tu vives en el pasado, donde lo que se valora es tu ámbito de amigos y de contactos físicos. En una década solo se contratará a las personas dependiendo del número de seguidores en las redes sociales y su influencia. Solo triunfará la gente cuya presencia en redes levante más empatía, eso es en lo que están trabajando las principales agencias ahora mismo«, me dice.

Bisila pasa mucho tiempo todas las semanas con millennials menores de 35 años que le cuentan las últimas tendencias. Termino el almuerzo y me pongo a mirar algunas de las fotos de mis amigos en IG. Y… ¡oh, sorpresa! De repente me doy cuenta de que tienen decenas de fotos profesionales expuestas como amateurs de momentos habituales de su vida…

Las personas influyentes contratan a este perfil

El negocio es doble. El fotógrafo se saca un dinero para sus gastos, al tiempo que se convierte en «relevante» en la vida de la celebrity que le ha contratado. Los hay que ya piensan en hacer exposiciones de sus fotos por encargo. El protagonista consigue transmitir a sus seguidores que es una persona de carne y hueso, que anda por la ciudad, se moja si de repente llueve o trabaja… pero todo con mucho estilo. El fotógrafo gana dependiendo de sus clientes. Suelen tener 6 o 7 fijos. «Es una profesión de boca a boca«, te contrata tu primer cliente, sus amigos influencers ven el resultado y te van llamando.

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