El Rincón de Carla

Reivindicamos la Guayabera

Hombres elegantes de España, este verano dejad de sufrir, dejad de sudar, demostrad vuestra inteligencia. Llega la hora de la Guayabera.

Carla Royo-Villanova. 20/06/2017
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A Baruc, nuestro protagonista de hoy, los nuevos valores que la moda adquiere en el siglo XXI no le representan. No se siente identificado con el poder tan fuerte que adquiere la industria. La moda del siglo XXI se supedita al marketing, a las producciones masivas, los saldos  y rebajas, a las inversiones inmobiliarias y otros conceptos que lo único que hacen es desvirtuarla, dejando a un lado lo realmente importante, el producto.

Baruc confía en el uso de la guayabera por su comodidad y elegancia

“Una prenda está en contacto con la piel durante todos los días de nuestra vida. Por ello, todo debe ser significativo. Desde el material que envía su información a los poros de nuestra piel, hasta la estética que envía la información a nuestros sentidos. Todo debe responder a una ética, ya sea el impacto que tenga en el medio ambiente o las manos que han estado involucradas en el proceso de su creación.

La moda se ha convertido en una máquina de generar desechos, incluso explotación. Y hay que dignificar la importancia de lo que consumimos, llevamos, y transmitimos. Una buena prenda debe ser adaptable a cada persona, y durar en el tiempo. Es decir, universal y atemporal. En lugar de perseguir una insaciable novedad, pienso que las prendas nos deben ser fieles”.

Comienza así su propia reivindicación: El producto por encima de todo. Para Baruc toda acción debe buscar un efecto. “La producción masiva a bajo coste es falacia”, me explica en conversación teléfonica desde Nueva York. “Es falacia, es mentira, porque tiene un gran coste para la humanidad, para el planeta”. Desde hace más de diez años, Baruc plantea sus prendas reivindicando la calidad del producto. Para ello prefiere hacer poca cantidad, fue pionero en el slow wear. “Ya hay demasiado, estamos saturados de ropa y me parece irresponsable la ansiedad de sacar y sacar colecciones. Ya no tiene sentido la ropa de temporada”, insiste. De ahí el éxito de sus ganas de recuperar el sentido que debe tener la moda. De ahí que sus prendas sean útiles, universales y atemporales. Cree en el poder de la estética sobre la sociedad y los individuos, y en la responsabilidad que ello implica como diseñador. Su filosofía de la acción-efecto se resume en lo que él llama crear ‘Goods for the good’, bienes para el bien.

La guayabera es atemporal y elegante. Aquí la luce Tenkei Roshi

Ya destaca como el creador de las camisas más elegantes, prendas básicas pero interpretadas en términos actuales. Lo primero que hizo fue eliminar el cuello tradicional. “No tiene ningún sentido cuando no se utiliza la corbata, al igual que los botones que para colmo suelen ser de plástico”, me cuenta en exclusiva para El Rincón de Carla. Sustituyó el cuello para corbata por el cuello Baruc, uno de los pocos patentados y con nombre propio. Suprimió también los botones y en su lugar incluyó dos pequeños ojales bordados a mano en dicho cuello, para poder embellecer con un gemelo. Para Baruc lo importante es esencial, es lo que se tiene que ver, y lo superfluo debe ser eliminado.

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Concibió las camisas como lo que realmente son, la prenda básica. Por eso, el tejido es fundamental. Solo utiliza algodón orgánico con certificado GOTS, un algodón de 281 hilos por pulgada. Además, cada camisa se elabora de forma artesanal en su pequeño taller de Lisboa. La prenda esencial se traduce en cuatro ciudades que se corresponden con cuatro estilos. El corte London para sus camisas de estética occidental, el Curta Ceylón para las de corte asiático, el Caftan Cairo es para la africana (larga hasta el tobillo) y por último la Guayabera Cartagena. Todas un hilo conductor, el famoso cuello Baruc donde, discreto, se encuentra su logo, las comillas bordadas.

Juan Manuel Santos y el rey Juan Carlos I. A la derecha, Alberto Corazón con guayabera

Llega el verano cargado de eventos y fiestas. El calor en España se hace insoportable. Las mujeres nos interpretamos para hacerle frente, los hombres sudan. Pregunto a Baruc por la elegancia: “Elegante viene del verbo latín eligere, que significa seleccionar, elegir. Es decir, elegante es aquel que sabe elegir, y en conclusión la elegancia es inteligente”. Su explicación me fascina y hace que gire la conversación hacia algo que llevo años reclamando: El uso de la guayabera en nuestro país. “Si la elegancia es inteligente, no se puede ser o estar elegante a 40º con un traje de lana”.

Carla con Baruc

Baruc no puede tener más razón, pero entonces… ¿por qué continúa el hombre español sudando la gota gorda en las fiestas de verano? “Porque seguimos amordazados en la educación tradicional, cuando nos decían como debíamo ir vestidos, las mujeres fueron inteligentes”, me contesta. Efectivamente, primero nos sublevamos al corsé y después, a todo lo demás. Ha llegado el momento de que el hombre se sienta libre para seleccionar.

Beatriz de Orleans también es fiel a la guayabera

Es la guayabera la prenda de etiqueta en los países caribeños, donde el calor y la humedad pueden ser insoportables. Reivindiquemos pues esta prenda única para la etiqueta española. Su papel formal es incuestionable en América Latina. Para unos nació en México, para otros en la Cuba española, junto al río Yayabo donde se cultivan plantas de tabaco. Por eso tiene cuatro bolsillos, para meter puros habanos. En cualquier caso, su invento fue de alguien inteligente, elegante. Los tiempos han cambiado, es la hora en que el hombre español deje de conformarse con lo que le imponen y comience por fin a saber elegir, eligere. Llegados a este punto de la conversación, me cuenta Baruc que es frecuente escuchar a sus clientes confesarle que cuando van a un evento de etiqueta con sus guayaberas, todas las mujeres se les acercan para aplaudir la elección. “El hombre inteligente se viste para gustar a la mujer y con guayabera, ¡se liga más!”.

Su uso es común entre personalidades internacionales como Catherine Deneuve o Catarina Portas

Continúa Baruc argumentando la importancia de reivindicar la guayabera. No puedo estar más de acuerdo con él. “Para el hombre es incómodo llevar bolso y las guayaberas ¡tienen cuatro bolsillos!” Me explica entonces que el tamaño de cada uno de ellos no es casualidad, ya que debían caber cinco habanos en cada uno. Esa es la medida exacta. Bolsillos generosos que permiten al hombre llevar aquellos objetos que pueda necesitar. He aquí otro argumento práctico para el uso de la guayabera. Pero aún hay más.

La guayabera de Baruc tiene el cuello patentado con su logo bordado y los gemelos

Si su impecable elegancia es incuestionable y responde a la etiqueta en países cálidos, su utilidad como prenda “casual” no es desestimable. “Su uso casual es una gozada, a mi me encanta con traje de baño, con guayabera siempre estas impecable”, afirma Baruc. La prenda reina del Caribe resulta perfecta en sustitución del smoking, pero también con vaqueros, chinos o traje de baño. Además, admite cualquier zapato, incluso descalzo es sexy.

Paulina Rubio, meditando con una cómoda guayabera

La acción causa-efecto de Baruc se detiene también en los botones. “¿Cuántas horas perdemos los hombres en nuestra vida abrochando y desabrochando botones?”, se cuestiona el diseñador. Nunca me había parado a pensarlo, pero no cabe duda que muchas. Sus guayaberas tienen tres botones de madera y otros ocultos para que el cierre sea perfecto, pero siempre serán menos que en las camisas tradicionales. Muy importante es también el tejido, lino orgánico para las guayaberas de etiqueta, algodón orgánico para las informales. En cuanto a colores, Baruc utiliza tres, el blanco clásico (en lino o algodón) y en algodón, además, un elegante tono tabaco; y un azul intenso para los más atrevidos.

Los más arriesgados optan por las guayaberas de color, como Boris Izaguirre y Chayanne

El corte de la guayabera Baruc no tiene costura lateral sino dos costadillos, de manera que envuelve circularmente al cuerpo, porque el cuerpo humano es tridimensional. Mantiene cinco jaretas (todo siempre a mano) para cubrir y reforzar el meridiano del pecho, que fluyen de las escápulas hasta la cadera, por encima de los cuatro bolsillos, dos de ellos cerrados con tapilla y botón. Además, hay un bolsillo secreto.

Hombres elegantes de España, este verano dejad de sufrir, dejad de sudar, demostrad vuestra inteligencia. Llega la hora de la Guayabera. *Fotografías: Baruc y Carla Royo Villanova. 

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