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¿Sabes si vives un amor de verdad?

Si siempre te va igual con tus parejas podrías estar enquistado en un tipo de amor.

Patricia Peyró. 26/09/2017

Se lleva estudiando desde tiempos inmemoriales y sin embargo no somos capaces de alcanzar una sola definición para el amor. De las diferentes clasificaciones existentes se llega siempre a la misma conclusión: el amor romántico es universal. Otra cosa es la calidad y duración de lo que Ortega y Gasset definió en su momento como “un estado de imbecilidad transitoria” cuanto este se presenta en su expresión más novelesca o tierna.

Todos nos hemos enamorado o incluso hemos sufrido -tal vez secretamente- por amor.  Ya lo ha explicado en distintas ocasiones la antropóloga Helen Fisher, muy interesada en la materia desde el punto de vista social pero también neurofisiológico, al estudiar la química cerebral que se produce en el enamoramiento.  “En todo el mundo las personas aman. Cantan, bailan, o componen poemas e historias acerca del amor”, señalaba en una de sus conferencias TED. “Pero el amor no siempre es una experiencia feliz, añadía.

El ser humano busca el amor, porque en soledad, enferma y muere.

Fisher llegó a cuantificar este hecho en una de sus investigaciones con universitarios, descubriendo que 95 de cada 100 alumnos habían sido rechazados en alguna ocasión.  ¿Cómo puede ser que la mayoría de los mortales metamos la pata y nos equivoquemos a la hora de elegir? Al parecer, en las dinámicas de pareja intervienen muchos factores y el primero de ellos es la dependencia, hecho que explicaría el hecho de tropezar varias veces con la misma piedra. “El amor es una necesidad humana básica, somos seres sociales y necesitamos crear vínculos amorosos que nos hagan sentir bien y sentirnos alguien en relación con los demás”, asegura el psicólogo y experto en terapia de pareja Fernando Villadangos, con clínica en Granada. Asegura también que “el ser humano en soledad enferma y muere”.

Siendo así, ¿será que todos buscamos lo mismo en el amor?  Responder a esto es poco más que imposible, aunque Walter Riso, prestigioso doctor en Psicología y gran comunicador, da una respuesta muy acertada en la promoción de su último libro ‘Ya te dije adiós. Ahora cómo te olvido‘  cuando afirma que “todos buscamos un amor completo que colabore en darle a nuestra existencia un sentido de bienestar y no de tortura”.  Esto implicaría despachar a aquellas personas con las que entablamos unos patrones disfuncionales que, lamentablemente, tienden a repetirse en las diferentes relaciones, como nos recuerda Villadangos:  “A pesar de las rupturas y de los fracasos amorosos en la pareja, se vuelven a crear vínculos amorosos con mucha rapidez una y otra vez, ya que es difícil vivir en soledad”.

Walter Riso recomienda “dar puerta al ex” que nos hizo daño y mantener la dignidad

Aproximarse a las teorías del amor pasará por abordarlo desde un punto de vista antropológico y social, para luego entrar en el detalle y en lo que serían los ‘pros y los contras’ de cada tipo de relación, definida clásicamente en estos seis tipos de amor:

1. Ludus o el amor como juego: Sucede cuando el amor se parece más a un deporte o a un tipo de juego a priori divertido pero en el que, con frecuencia, uno de los dos resulta herido“Cuando el amor no significa compromiso, en realidad no es amor”, apostilla Villadangos. Sin embargo, “se suele confundir con frecuencia con estados de enamoramiento”. La falta de correspondencia o las diferentes expectativas puestas por cada una de las partes llevarán a un fracaso seguro de la relación.

El amor perfecto comienza con mucho sexo y evoluciona hacia un compañerismo más tranquilo

2. Eros. Deseo y sexo están a flor de piel en un tipo de amor erotizado y en el que es fácil pasarlo bien.  Se corresponde con el amor romántico por excelencia y “es lo que entendemos tras sentir un flechazo: algo maravilloso pero con fecha de caducidad”, advierte el sexólogo.  “La persona que busca parejas eros encadena relaciones de corta duración para revivir una y otra vez ese entusiasmo especial que se siente al enamorarse”.

3. Storge o amor compañero: Es un amor más comodón o simplemente maduro, pero que tiende a funcionar y con frecuencia evoluciona de una relación erotizada. “El amor de pareja más auténtico sería una combinación de un tipo de amor compañero donde se comparte un proyecto de vida con una chispa de la pasión inicial propia de Eros, que habría que cultivar en el tiempo”.

Las peleas y altibajos constantes son propias de los que buscan una pasión mal entendida

4. Manía: A veces el amor es sufrimiento o se vive como una película de pasiones y altibajos, con fuertes peleas e intensas reconciliaciones. Se trata de un amor culturalmente interiorizado y con mucha pasión, pero dentro de una relación muy poco saludable, además de sexista y posesiva. “Heredamos un modelo de amor romántico pensando en una media naranja o en un alma gemela, donde una persona, a menudo la mujer, se cancela por la otra y se somete a lo que su pareja desea para mantener la fantasía de fusión amorosa”, describe el psicólogo especialista.

5. Ágape: Alguno ni siquiera lo llamaría amor. El ágape se da cuando se valoran los intereses del otro por encima de los nuestros y se alcanza un tipo de relación más protectora o, incluso a veces, espiritual, donde la pasión brilla por su ausencia. Algo así como vivir con tu madre.

6. Pragma. Un amor por conveniencia, también llamado ‘amor vacío’ según otra famosa clasificación del investigador Robert Sternberg. Este psicólogo americano considera los tipos amorosos en función de la interacción y presencia de un triángulo compuesto por la intimidad, la pasión y el compromiso. Cuando hay compromiso y ausencia de pasión estamos, a todas luces, ante un amor pragmático y propio de los matrimonios amañados de algunas culturas.

Sea cual fuere nuestro tipo de amor, quizá lo más importante no sea encasillarse en uno u otro tipo de relación, “sino analizar el grado de satisfacción o malestar que esta nos produce”, invita a considerar Fernando Villadangos. “Hay una clave muy sencilla para saber si un amor es patológico y no nos conviene, que es sentirnos mal o cada vez peor, de forma repetida”. Incurrir en uno u otro tipo de relación dependerá tan solo de nosotros mismos. Como afirma Riso, “el amor tiene límites, que son precisamente nuestros propios principios”, y que nos protegerán de la humillación. *Fotografías: Pixabay.

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